Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Daniel Chavarría:

"Fidel, el gran reinvidicador de América Latina"

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 Fotos: Equipo de La Jiribilla

 


Los libros volaron por el aire en la sala Nicolás Guillén. Ya se ha hecho un rito: el uruguayo Daniel Chavarría,  escritor todo espectáculo, presentó o mejor lanzó Y el mundo sigue andando, memorias.

Como siempre también había un público fiel y ávido de las historias de este hombre domador de las palabras, sean dichas o escritas.

En esta oportunidad se hizo acompañar de su editora Mónica Olivera Guerra y de Carlos Tena “uno de los seres más simpáticos que conozco”,  comentó Chavarría.

Pero el periodista español, radicado en Cuba, no estaba allí solo por ese derroche que hizo de imaginación, humor y cultura, sino porque junto al hijo de Sudamérica comparte un sincero y apasionado apego por la mayor de Las Antillas y por América Latina.

Calificó el libro como un acto de  amor y un gran juego, que termina en un capitulo que será el inicial de las segundas partes de esas memorias.

Incitado por Tena y Mónica, el Chava, que así se le dice,  conversó de sus memorias noveladas. Contó anécdotas de cuando intentó integrar un frente guerrillero, de comidas apetitosas que hizo saborear a los seguidores de sus palabras, de  cuando llegó a Cuba en un avión secuestrado y de otras aventuras más que han enriquecido su vida.

Sin embargo, lo más suculento de su charla partió de una pregunta que le hizo una joven, ¿qué aprendió de su último libro?

Chava, complacido, alabó que se comprendiera que siempre hay una enseñanza cuando se escribe un libro. “Por ejemplo, dijo, con Joy, que escribí a los 45 años supe que podía escribir una novela. Lo había intentado desde joven y nunca lo conseguí. Esa primera fue un éxito, muy traducida, y por lo que gustó al año ya se habían publicado un millón de ejemplares”.

“Cuando llegó el Período Especial —dijo— vi trunca mi carrera. Si no había siquiera  luz eléctrica, ¿cómo iba a haber papel para ficción? Pero se convocó  un  premio por la Fundación Alejo Carpentier. Participé con un proyecto y gané. Ahí nació  El ojo Dyndimenio ambientada en Grecia. Luego le cambié el título por El ojo de Cibeles, que me enseñó que podía escribir una novela de verdadera importancia, con rigurosa investigación. Pasaron unos años y Paco Ignacio Taibo me pidió que escribiera una novela corta para que lo sacara a él de un compromiso. No podía negarme, él es un buen amigo. El lío es que tenía un pie forzado: una jinetera y erotismo. Nació Adiós muchachos,  supe que  podía escribir novelas de relajo con cierto decoro. Y fue muy popular por sus ingredientes: humor, erotismo e intriga policíaca”.

“Esos libros me han enseñado —continuó Chava— que  puedo escribir novelas, alta literatura, erotismo, y este último, mis memorias, ha puesto en duda  todo lo que creía sobre mí mismo. En una historia como esta tienes que desenterrar cosas, es como cuando uno escucha una vieja canción que un momento te gustó mucho y ahora te preguntas por qué. Tuve que reflexionar sobre mi vida, y ahora no sé nada. Sigo siendo ateo, materialista, pero vivimos en un misterio. Realmente me he quedado confundido”.

Lo que no despierta confusión alguna es su defensa de  Cuba. “Lo importante es lo que la Revolución Cubana y Fidel representaron para toda mi generación. Este país se convirtió en un gran altar para todos los latinoamericanos. Yo veía a Fidel como mi padre, aunque solo me lleve siete u ocho años. Lo veo como el gran reinvidicador de América Latina. Y en esa búsqueda de mi identidad me hice comunista. De todo esto hay en el libro aunque no es político, hay mucha aventura, suspenso…”, dijo el autor antes de comenzar a firmar autógrafos a una larga fila de interesados.

Y el mundo sigue andando, memorias  ya se ha difundido en Italia, se editará también en Grecia y en todos los países donde Chavarría publica.

Ahora comienza su camino que será seguro de éxito como sus antecesores. Porque además de popular, Chava es un autor reconocido por múltiples premios:  Nacional de la Crítica de Cuba por La sexta isla, en 1984; el Dashiell Hammett por Allá ellos, en 1992; el Premio Planeta-Joaquín Mortiz por El ojo de Cibeles, en 1993 (novela por la que también obtuvo el Premio Ennio Flaiano, en Pescara, Italia, 1998); el Premio Casa de las Américas a su novela El rojo en la pluma del loro, en 2000; el Edgar Allan Poe, otorgado por la Asociación Americana de Escritores de Misterio, a su novela Adiós muchachos , en 2002; y el Premio Ciudad de Palma de Mallorca, en 2005, por Priapos.

Con su risa contagiosa Chava dijo que sí, que esperen la segunda parte de sus memorias “pero sentados para que no se cansen” y es que  para un hombre que ha confesado “el estar en contacto con mis fantasías y mis personajes me ayuda a vivir” no debe resultar fácil seguir con esa historia, cuando seguro le rondan otras que ya están en su cabeza, en alguna cuartilla guardada para revisar o lista para seguir conquistando seguidores.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600