Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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presentación de Revolución Cubana. Hechos más que palabras
de la colección 50 aniversario de la Revolución

Una obra más grande que nosotros mismos

Silvia Martínez • La Habana

 

Celebro, con el privilegio de ser parte de la genial idea de esta colección por el  aniversario 50 del triunfo de la Revolución. Felicidades a todos aquellos, agrupados en el Instituto del Libro, que concibieron la idea, le dieron forma y hoy nos la presentan en esta Fortaleza del Libro.

En particular mi más ferviente reconocimiento a Ana María Díaz Canal, Cecilia Valdés Ponciano, Mónica Cammanaro, Axel Rodríguez, Maritza Vázquez y Jorge Méndez, directora y otros profesionales encargados de la edición, diseño, corrección, cubierta y composición de este libro, bajo el rótulo de la Editorial José Martí.

Aún con el trabajo pretérito que supone tiene un libro que compendia tantos acontecimientos, hechos y cifras, para mí ha sido muy fácil hacerlo. Como sabiamente ha dicho Ambrosio Fornet, al referirse a la colección de 17 volúmenes, “estas son páginas salvadas de una heroica y dramática biografía colectiva en el que cada uno no tardará en reconocer su propio rostro”. Yo, como seguramente se consideran muchos de los aquí presentes, soy una humilde protagonista de esta gigante obra, que al decir de Fidel es más grande que nosotros mismos. Este libro es una fehaciente demostración de que nada cuanto ha hecho Cuba ha sido sobre un jardín de rosas. Es también una respuesta a aquellas versiones malintencionada que colocan a Cuba en 1959 en una posición de ventaja con respecto a muchos países de América Latina, pretendiendo quitarle valor al proceso revolucionario.

Solo quiero apuntar al respecto que en estas páginas hay cifras de la época que competían con las de Haití, en términos de mendicidad, desnutrición, desempleo, sin contar el grado de dependencia económica extrema al gran vecino del norte.

Podría añadir muchos ejemplos, pero vale recordar que fue a Cuba donde primero se implantó la trata negrera, donde primero se implantó una enmienda constitucional con el derecho de intervención a perpetuidad y una vergonzosa base naval que todavía está ahí, intervención que le arrebató a los mambises la victoria ganada frente al ejército español, y le permitió a EE.UU. ejercer un dominio casi absoluto sobre los recursos y la economía del país; es aquí también donde primero se implantó un bloqueo económico, a través del cual diez administraciones de EE.UU. han cometido contra Cuba un verdadero genocidio; y ha sido también por añadidura, donde por primera vez, el Congreso de EE.UU. aprueba una Ley, la Helms Burton netamente injerencista y extraterritorial y que elevó a categoría de política de Estado la guerra contra este país, catapultando el bloqueo a todo el orbe.

Se refleja igualmente en estas páginas, que este es un país carente de recursos naturales, que ha vivido, durante siglos de la caña de azúcar, y sin embargo, hoy clasifica como una economía del conocimiento, y que muchos países del mundo, se sirven del talento de sus hombres y mujeres. Ahí está la sabiduría de la Revolución, y a no dudar tiene su génesis en la campaña de Alfabetización, que en breve cumplirá también a su medio siglo de realización. Y es que la Revolución Cubana ha sido un proceso muy coherente y siempre ha tenido como centro la emancipación y el mejoramiento humano.

En este medio siglo Cuba ha resistido, no ha hecho concesiones de principios, y va emergiendo del período especial, a contrapelo de mil obstáculos, y si bien hemos sobrevivido a tan dura y brutal prueba, algunas heridas tenemos que restañar de males que lastran a nuestra sociedad y a nuestra economía. Sigo, como muchos, el descalabro económico en EE.UU., una crisis que va extendiendo sus tentáculos y estrangulando las pequeñas y grandes economías, y sobre todo asfixiando a los trabajadores y a las clases pobres. Esa es una gran amenaza que se cierne también sobre Cuba, y nos indica, cuán grande y difícil será la contienda, pero crece cada día más el ejército que nos acompaña en esta batalla por la vida, que en esta parte del hemisferio se traduce en la gran integración latinoamericana, con Venezuela y el presidente Chávez al frente.

Una sola cosa para terminar, aunque para mí la más importante. Es estilo, y he seguido a quienes me han antecedido en este arte de ordenar palabras e ideas, de dedicar a alguien nuestra modesta obra, a mi hijo, por el ejemplo que le queremos transmitir, a familiares y amigos muy entrañables. Pero por sobre todos, y es la primera línea de este libro: A Fidel, en su trinchera fecunda".

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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