Con 11 libros de poesía
publicados, tres de ellos
presentados en ediciones
anteriores de la Feria del Libro
de La Habana, Tarek William Saab
regresa este febrero de 2009 al
evento cultural cubano con
Paisaje Boreal, una
selección de su poesía entre
1984 y 2007 realizada por la
Universidad de Carabobo en
Valencia. El público lector de
la Isla recuerda aún el suceso
editorial que constituyó en el
2006 su libro Los niños del
infortunio, presentado el
mismo día que se firmó el
acuerdo del ALBA (Alternativa
Bolivariana para las Américas)
cultural por Fidel y Chávez.
Los niños… había nacido a
petición del líder histórico de
la Revolución Cubana, a partir
de un viaje del poeta venezolano
a Paquistán junto a los médicos
cubanos, luego del terrible
terremoto que sufrió en aquel
entonces ese país.
|
 |
Según afirmó el ministro de
Cultura Abel Prieto, Tarek es
una de las figuras jóvenes y
brillantes de la Revolución
Bolivariana, amigo entrañable de
Fidel y la Revolución Cubana. El
Ministro cubano explicó que
Paisaje Boreal tiene una
primera parte donde aparecen
poemas de Los niños del
infortunio y otros que son
como haikus, poemas breves, de
carácter mucho más íntimo,
relacionados con momentos de
introspección del autor. Además
de poeta, Tarek ha sido
gobernador por dos períodos
consecutivos del estado de
Anzoátegui, en Venezuela; cómo
organiza su transcurrir diario
entre la política y la
literatura, es una de las
preguntas casi obligadas para
este escritor.
“Debes distribuir tu tiempo para
poder compartirte entre dos
actividades sumamente fuertes,
porque la literatura necesita
concentración para reconstruir
imágenes, la poesía es siempre
una recuperación de la memoria:
fotográfica, reflexiva y
cinematográfica. He vinculado
mucho la literatura a mi
actividad cotidiana, lo he
incorporado, forma parte de mi
vida esencial como persona, como
ser humano. Debo leer
diariamente. A mí me ayuda mucho
escribir o pensar sobre la
literatura porque soy un lector
voraz, diariamente antes de
dormir leo una o dos horas,
desde que tenía entre 12 y 13
años. Entonces se me ha hecho
fácil conciliar —a pesar de lo
difícil de la expresión escrita
de la poesía— eso con mi vida
política, que también ha sido
intensa desde los 12 ó 13 años.
He sido dirigente estudiantil en
un liceo, luego en la
universidad, fui dirigente
nacional del Movimiento de
Derechos Humanos en mi país,
posteriormente diputado al
Congreso cuando Chávez ganó por
primera vez la presidencia,
después constituyente —redactor
de la actual Constitución
Bolivariana—, posteriormente
parlamentario de la Asamblea
Nacional y ya llevo un segundo
período de gobernador del estado
de Anzoátegui, la primera vez
fui electo en el 2004 y la
segunda vez ahora en noviembre
del año 2008. Ahora ganamos en
Venezuela y en Anzoátegui el
referendo por el sí a la
Enmienda Constitucional, la cual
nos va a permitir tanto a Chávez
como a mí postularnos
nuevamente, él a la presidencia
y yo a la gobernación del
estado. En mi opinión si uno es
leal a la Revolución y a su
papel de escritor e intelectual,
el buscarles tiempo a las dos
cosas no se vuelve una
contradicción sino que forma
parte de tu cotidianidad, como
poder hablar, ir al cine,
compartir con tus amigos y tu
familia, de ese mismo modo se
convierte el hecho de leer y de
escribir en algo natural. Yo
vinculo mucho la escritura con
la lectura, no soy un autor que
espera por la inspiración, ni un
autor que todos los días
metódicamente a la misma hora se
sienta a escribir. No soy de ese
estilo, el estilo mío es vivir
mucho, tener una biografía
personal vinculada a la poesía a
partir de la cotidianidad del
amor, de mi cercanía a la vida y
la muerte, del amor al paisaje,
de la solidaridad con los
pueblos, y a partir de todo eso,
en un instante de concentración
y de tiempo, te asedian las
imágenes. Este asedio permanente
de imágenes te obliga a buscar
el momento para sentarte a
escribir y allí van saliendo los
poemas. Por supuesto, antes de
asumir estos cargos tenía mucho
más tiempo disponible, ahora no,
pero por ejemplo escribí Los
niños del infortunio
en nueve días, en las mañanas,
las tardes, las noches, las
madrugadas… yo dormía de 2 a 3
horas diarias porque tenía un
compromiso vital con tantas
imágenes y cosas dramáticas que
vi y además el compromiso con
Fidel; no porque él me haya
pedido que escribiera el libro y
lo entregara en tan poco tiempo,
sino porque me tracé una meta:
que estuviera listo para la
Feria del Libro de La Habana de
2006. Fui a Paquistán en los
primeros días de enero y la
Feria siempre es en febrero —esa
vez fue en la primera semana— y
le pregunté a Fidel que si yo
escribía el libro por lo menos
una semana antes de la Feria se
podría editar, y él me
respondió: nosotros lo podremos
editar, no sé si tú podrás
escribirlo, pero me sugirió no
preocuparme, ni acelerarme para
eso. Aún así me tracé esa meta y
el libro quedó muy bonito porque
fue muy sincero, muy auténtico,
tenía mucha verdad y al final
fue un suceso ese año. Vine a la
presentación el 2 de febrero y
luego hablando con Fidel, quien
me visitó al mediodía donde me
estaba quedando, me dijo: Tarek,
sabía que ibas a escribir un
bello libro, pero nunca pensé
que podías escribirlo para ser
presentado en la Feria, por el
tiempo. Eso demuestra la
variabilidad del tiempo en la
vida de un escritor; pude
escribir esa obra en 9 días,
pero si ahora me piden volver a
escribir un libro de poesía en
el mismo lapso no voy a poder.
Eso está en dependencia de los
estados de ánimo, de buscar la
inteligencia emocional, pues en
mi opinión el acto de la poesía
tiene que ver mucho con la
mente, no solamente con el
corazón. Nosotros vivimos en
función de nuestra emoción y si
tienes una emoción sana y
liberadora, de verdad podrás
hacer todo lo que te
propongas.”
Usted hablaba de sus sucesivas
visitas a estas Ferias del Libro
de La Habana, ¿cómo valora la
evolución de este evento
cultural?
Para mí cada año
es algo nuevo, la Feria es un
suceso al cual el que viene una
vez, quiere venir siempre. Antes
venía como un simple espectador
para comprar libros y escuchar a
los autores; luego comencé a
venir en calidad de invitado,
para leer poemas y presentar
libros. Este es mi cuarto libro
presentado en la FILH, por lo
tanto, la evolución que veo es
múltiple, noto la integralidad
en la Feria donde se combinan la
música, las conferencias, las
presentaciones del libro, la
presencia de más y más
editoriales. En mi opinión ha
sido un acierto dedicarle la
feria siempre a un país
invitado, eso ayuda mucho porque
te permite conocer de manera
especial a ese país y a sus
autores, el año pasado fue a
Galicia, en el 2006 a Venezuela,
este año es a Chile y así
sucesivamente. Pienso, sin temor
a exagerar, que esta Feria,
junto con la de Argentina y la
de México, es una de las más
espectaculares de América Latina
y eso es una honra para Cuba y
para nosotros también como
solidarios amigos de la
Revolución Cubana. Como
venezolano uno llega aquí y se
siente parte de toda esta
historia, realmente los felicito
mucho.
|
 |
La Feria del Libro de Venezuela
también se realiza en un espacio
abierto, en el Parque del Este…
Estamos aprendiendo de ustedes,
antes era en un lugares
cerrados, en un galpón en la
Plaza de Venezuela en Caracas,
luego se abrió a un parque en el
Centro de Caracas y finalmente
en las últimas ediciones es en
el Parque del Este, el más
grande nuestro. Siento que los
lugares para compartir la
lectura deben ser los más
hermosos, a cielo abierto, eso
lo hemos aprendido de los
cubanos.
Libros en preparación de Tarek
William…
Preparo unas reflexiones
literarias donde reúno trabajos
de los años 80 y 90 y donde, por
supuesto, se incorporan cosas
nuevas sobre autores que me han
interesado en los últimos
tiempos, particularmente
escritores latinoamericanos,
algunos autores venezolanos como
Ramón Palomares, Rafael Cadenas,
Víctor Valera Mora, Gustavo
Pereira, Juan Sánchez Peláez,
Enrique Hernández de Jesús,
influyentes en mí de una manera
decisiva, combino eso con
estudios de autores españoles,
entrevistas Juan Goytisolo,
entre otros, es un libro
bastante importante para mí
porque es otra faceta que la
gente no conoce. |