|
En las imágenes que se
proyectaban hacia la izquierda
de los panelistas sonreía Fina
García Marruz “la más importante
poetisa viva de nuestra lengua”,
como reitera Roberto Fernández
Retamar al comenzar las
intervenciones de la mesa que en
homenaje a Fina organizó ayer la
Feria Internacional del Libro.
Roberto nos propone, además, una
lectura de la poesía que se
sitúe a la altura de “esa
capacidad de intensidad
sobrecogedora” que habita en los
versos de Fina, junto a la
reconocida sencillez (la difícil
sencillez), y la elogiada
intimidad familiar de sus
construcciones poéticas,
distintas a la afluencia barroca
que encontramos en Lezama Lima y
otros autores de la órbita del
genitor grupo Orígenes, pero
acaso emparentada con (Eliseo)
Diego.
Mientras las imágenes en el muro
muestran la portada de ese
título esencial que es El
amor como energía revolucionaria
en José Martí, también habla
Roberto de “la pluralidad de
asuntos y formas de que se vale
Fina” y recuerda la sección “De
los humildes y los héroes” en
ese libro memorable que es La
Habana del Centro, y nombra
los poemas a Ho Chi Ming, Martin
Luther King, Tony Guiteras,
Haydee Santamaría y el que
“quizás es el más extraordinario
poema dedicado al Che Guevara”.
Toca el turno a Ivette Fuentes,
quien se aproxima a la poesía de
Fina desde una mirada filosófico
religiosa y rescata la gravedad
y la gracia, la razón y la
pasión, el misterio como valor,
la sencillez humana y la
grandeza intelectual de esa
émula de Santa Teresa que es la
homenajeada. Pedro Pablo
Rodríguez, continuador esforzado
de las labores de Cintio y Fina
en la Edición Crítica de la obra
martiana, profundiza en lo
genuino de esa personalidad
singular y en sus ensayos como
fiestas de la razón, “como si
Martí y Varona se hubieran
reunido en esta mujer” y retorna
a lo que el amor ha sido en
tanto “energía de cubana y de
revolucionaria para esa gran
mujer que es Fina García Marruz”.
Al presentar los Ensayos
y la Obra poética en dos
tomos, publicada por Letras
Cubanas con prólogo suyo,
Enrique Saínz se adentra en la
hondura real, libre de
palabrería hueca, de la poesía y
la ensayística de la autora y
resume y proyecta en toda su
dimensión la estatura
intelectual de Fina García
Marruz, al hablar de una “obra
monumental, a la altura de
cualquier gran intelectual
cubano, del idioma, del mundo
occidental contemporáneo”.
Carmen Suárez León, quien ha
moderado la mesa en el acogedor
saloncito del Centro de Estudios
Martianos, abarrotado de amigos
y conocedores del significado
entrañable de esta mujer para
nuestro devenir profundo,
presenta los Estudios
delmontinos, publicados por
Unión, con la fuerza y la gracia
de quien sabe que tiene entre
sus manos una obra perdurable,
que se adentra desde lo esencial
en la raíz más honda de la
cultura cubana. Los asistentes,
testigos de esta mañana
singular, sonreímos y nos
congratulamos con la felicidad
de los humildes en un espacio
sin pompas. En las imágenes,
Fina aplaude con su agradecida
sencillez, y a su lado, en las
imágenes y en la vida, Cintio
también aplaude. |