“La transexualidad en Cuba
no es para leer de corrido; no
va dirigido a un público
particular, aunque está escrito
en lenguaje científico”, dijo
Ada Alfonso, especialista de
primer grado en Psiquiatría, el
pasado 15 de febrero de 2009, en
la sala José Antonio Portuondo
de la fortaleza de San Carlos de
la Cabaña.
La obra
reúne trabajos originales de 11
integrantes de la Comisión
Nacional para la Atención a
Personas Transexuales, a saber,
la propia doctora Ada Alfonso y
sus colegas Mirtha Prieto,
Alberto Roque y Rubén Padrón, y
las licenciadas Mariela Castro,
Mayra Rodríguez, Caridad T.
García, Ofelia C. Bravo, Maritza
Rodríguez, Marta Fernández y
Yamila González.
El volumen, de poco menos de 200
páginas, fue compilado y
prologado por Mariela Castro,
autora del primer capítulo y
presidenta tanto de la Comisión,
como del Centro Nacional de
Educación Sexual (CENESEX). Es
un homenaje a Vilma Espín
Guillois (1930-2007), artífice
del Programa Nacional de
Educación Sexual y el trato
justo a la diversidad de
expresiones sexuales.
La transexualidad…
está dividida en siete partes.
Por ellas el lector descubre
pelos y señales, detalles y
circunstancias, de la estrategia
nacional de atención integral a
las personas transexuales; las
posiciones teóricas que buscan
explicar la etiología de la
transexualidad; los
procedimientos terapéuticos
hormonales prescritos en la
reasignación del género;
testimonios caracterizadores del
ciclo vital de estas personas y
su tratamiento psicológico;
experiencias de trabajo grupal
con sus familias; y algunas de
las soluciones jurídicas
encontradas ante la ausencia de
una legislación que reconozca la
identidad de la persona
transexual.
Cinco de aquellos 11 expertos
ocuparon la mesa presidencial de
la sala Portuondo para dialogar
con el público. Estos fueron de
nuevo la doctora Ada Alfonso y
su camarada Alberto Roque, y las
licenciadas Mariela Castro,
Mayra Rodríguez y Caridad
Teresita García.
Transexual, no travesti
“La transexualidad en Cuba
se escribió para los interesados
en conocer cómo se aborda en el
país el transexualismo. Es un
libro vivo, se re-escribe y pone
a prueba en la atención
interdisciplinaria, semana tras
semana”, agregó Ada Alfonso,
doctora en Medicina por la
Universidad de La Habana (UH).
“Estaba aquí, tratando de
recordar qué fue lo que más me
impresionó y me ha seguido
impresionando durante todos
estos años de trabajo en la
Comisión” —confesó en su turno
Caridad Teresita García,
licenciada en Psicología también
por la UH. “Y pienso que ha sido
la carga de sufrimiento
personal, social, familiar, que
acompaña o rodea a la persona
transexual. Nadie piense en
individuos que andan muy felices
por la vida, a los que se les
ocurrió un buen día intentar
convencer a las autoridades de
salud de que les indiquen
hormonas para tener mamas,
redondear las caderas y hasta de
que les practiquen una
intervención quirúrgica de
reasignación de sexo. Esa no es
la realidad. Sus historias son
tristes. Son personas que por lo
general llegan a nosotros muy
atormentadas, angustiadas porque
su sexo psicológico, el que se
han construido a lo largo de la
vida, no se reconoce en su sexo
biológico, en el sexo asignado
al nacer.”
“El libro La transexualidad
en Cuba es para mí un sueño
hecho realidad”, subrayó a su
vez la especialista del CENESEX
Rosa
Mayra Rodríguez, especialista en
Psicología Educacional. “Deseo
recalcar dos aspectos: una, que
para diagnosticar a una persona
transexual, esta debe tener,
como mínimo, 18 años de edad y
dos de atención sistemática por
parte de la Comisión; y, dos,
que un transexual no es un
travesti. El travesti viste
ropas propias del sexo opuesto,
pero no tiene contradicción con
su sexo biológico; el
transexual, en cambio, es una
persona que por biología
pertenece a un sexo y por psique
se siente en el otro, dicotomía
de la que nace su sufrimiento.”
Al César lo que es de él
Entre otras precisiones útiles,
Alberto Roque, doctor en
Medicina por el Instituto de
Ciencias Básicas y Preclínicas
Victoria de Girón, recordó y
agradeció a las especialistas
presentes, y al resto de los
colegas de la Comisión, lo
aprendido en estos años de
trabajo:
“Mi discurso inicial era más
centrado en la atención médica,
y eso generaba rechazo cuando
compartía con mis camaradas a
nivel internacional; así que fui
apoderándome de un vocabulario
de integración social, idóneo
para tratar con las personas
transexuales, que al fin y al
cabo son seres humanos con las
mismas problemáticas que
cualquier ciudadano del mundo.
“Es importante entonces
―reconoció
el diplomado en Cuidados
Intensivos―desapropiarse
de algunos hábitos, y aprender
mucho, en general sobre
diversidad. Los médicos,
lamentablemente, hemos padecido
de una transfobia excesiva; la
Medicina ha estado desprovista
del conocimiento de la
diversidad sexual, materia que
no se imparte como sería de
esperar en las escuelas de
Medicina; es preciso ofrecer
herramientas para que los
médicos lleguemos a comprender,
a tener un sentido más integral,
plural, de cómo tratar al
paciente. El cuerpo de los
transexuales también se enferma;
esa es mi función en la
Comisión, atender problemáticas
y enfermedades asociadas al
tratamiento hormonal; mas no
podría tratar a estos seres
humanos, si no integro lo
biológico y las esferas
intelectual, sicológica y/o
sentimental.
“Aún estamos desprovistos de una
cultura de la diversidad sexual
―admitió
el especialista en Medicina
Interna de primer grado―.
Quizá por eso, cuando Mariela
Castro, directora de CENESEX, me
propuso integrar la Comisión en
calidad de médico internista,
preferí primero profundizar mis
conocimientos en este ámbito de
la diversidad sexual. Dicho
estudio me entusiasmó
profundamente. Amplió mis
intereses, cambió el ángulo, la
perspectiva, el punto de vista
desde el que consideraba no solo
a mis pacientes, sino a toda la
sociedad.”
“En el 2004 le dimos otra vuelta
a la atención integral a las
personas transexuales”, contó
Mariela Castro, licenciada en
Psicología por la UH. “Como
dijeron aquí los colegas y la
clasifica la psiquiatría,
consideramos la transexualidad
como un trastorno de identidad
de género, si bien otros
espacios de las Ciencias Médicas
la explican en términos más
rebuscados. Y es que los seres
humanos, para repensar a los
otros, requerimos ordenarlos,
encasillarlos. Jeffrey Weeks,
sociólogo británico, afirma que
adjetivando a estas personas, la
sociología, el psicoanálisis,
las ciencias, ayudaron a
estigmatizarlas, pero también a
visualizarlas, a que nos
fijáramos en su realidad para,
con esa mirada más humanista,
poder darles su lugar.”
Saber y altruismo
“Hoy día
―expresó
la máster en Sexualidad―
a nivel teórico y mundial, nos
encontramos en una búsqueda,
racional, común, de la
integración, de la convivencia
del ser humano. No podemos
seguir perpetuando la vieja
fórmula ideológica: ‘Lo que no
es idéntico, es diferente; y al
ser diferente, es inferior y
tiene menos derecho’.
Estudiosos afirman que tales
postulados tienen su trasfondo
material: ‘Si hay uno que quiere
defender sus derechos, es porque
hay uno que tiene más derechos.
Y si hay uno que tiene menos
derecho, entonces me apropio de
sus bienes, de su potencia, y lo
disminuyo, le resto
posibilidades para sumármelas
yo’. ¡Todo procede del
mismo y antiguo método de
explotación del hombre por el
hombre!
“Por tanto, como institución y
como país, proclamó la miembro
del consejo asesor de la
Asociación Mundial de Salud
Sexual, afirmamos que no
deseamos proponer la
segregación; que no queremos
fundar ningún grupo, so pena de
perpetuar el mismo mecanismo;
que no aspiramos a hiperbolizar
un rasgo de la personalidad —es
negro, es pequeño, es chino, es
católico, es musulmán, es
comunista, es el del sur, es del
norte— para identificar a la
persona y ponerla en
inferioridad de condiciones.
Antes de reproducir tales
mecanismos de discriminación,
debemos descubrir cómo se
manifiestan en los adjetivos o
calificativos que empleamos.
“Por ahí, señaló la directora de
la revista Sexología y
Sociedad, es por donde
invitamos al diálogo, la
reflexión, el aprendizaje, la
discusión, la elaboración de
proyectos donde integremos
orientaciones sexuales,
identidades de género, colores,
ideas, creatividades,
geografías. Abogamos por
tratarnos con respeto. ¿Que hay
asuntos o problemáticas que
piden atención y estrategias
específicas? Pero no pueden
empañar nuestra perspectiva de
integración entre todos los
seres humanos. CENESEX convoca a
trabajar juntos por superar los
orígenes de la discriminación
por la razón que sea. Con ese
fin compilamos La
transexualidad en Cuba,
conjunto de nuestras primeras
ideas para sistematizar la
atención Integral a Personas
Transexuales.”
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Antes de finalizar, en boca de
la doctora Ada Alfonso, el acto
de presentación de La
transexualidad en Cuba
agradeció el desinterés de los
coautores, que “desestimaron los
aspectos financieros y
entregaron sus saberes y tiempos
para el logro de la obra”. Así
mostró gratitud, al Consejo de
la Mocedad del Ayuntamiento de
Gijón, por financiar la
impresión; y a las personas
transexuales y sus familiares,
por sostener y acompañar la
“construcción del libro”. |