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“Confieso no haber concluido la
lectura de la selección Entre
los poros y las estrellas.
He leído apenas 17 de las 34
historias, entre las que ya
conocía y aquellas otras que he
descubierto en el libro.
“Coincido con la apreciación de
la presentadora, Marilyn Bobes,
en cuanto a que, como suele
suceder en toda selección, quizá
existan historias prescindibles.
De las leídas he disfrutado, muy
especialmente "Fin de siglo", de
Karla Suárez; "Bos Taurus", de
Alberto Guerra; "Laura", de Amir
Valle y "Josiane", de Nelton
Pérez. Resulta indudablemente un
texto integrador. Es tarea casi
imposible incluir a todos los
que de alguna manera escriben,
han publicado, e incluso, han
logrado premios, y lo que es
todavía más trascendente que los
fatuos premios, cierto respeto
en el gremio; mas si de alguna
manera una selección suele
incluir algo de lo prescindible
pues, de esa misma manera,
natural, lógica, humana (en modo
alguno intencionada), puede no
incluir otros nombres.
“A la luz de cuantos escriben
hoy en Cuba, incurrir en una
selección resulta tarea harto
difícil, incluso para un
investigador tan conocedor y
avisado, al instante que honesto
y ético, como lo es Emmanuel.
Desde ese punto de vista, una
selección es siempre algo
inconcluso. No cabe duda que
esta es incluyente e
integradora.
“Muy acertado el empleo de la
categoría selección y no
antología, atendiendo a la
acepción de esa última palabra,
a su uso (abuso) en los últimos
años en nuestro entorno. A mi
modo de ver, esta selección se
adentra como sosegado voyeur
en el entramado de las
relaciones de pareja que exhibe
el multánime contexto de la
narrativa cubana, voyeur
que devela el maderamen de
elementos testificantes desde la
personalísima y subjetiva lente
de los autores, sin que lo
personalísimo o subjetivo
descalifique en modo alguno lo
testificante, más bien
conformándolo, parte a parte,
escollo a escollo, esquina a
esquina, como en un inmenso y
siempre variado calidoscopio.
“El compilador, inquieto,
siempre animado por ese afán
incluyente, se mueve en la
virtualidad de una galería de
décadas, años que, desde sus
públicos y privados vía crucis,
han marcado (y marcan) varias
generaciones, años que llevan en
su piel toda la carga de un
landscape que, por fuerza,
ha impactado en lo que Gerald
Manley Hopkins llamaba el
inscape, el espacio interior,
eso que somos, eso que nos
lastra y nos alza como
poseedores de diferentes modos
de ver y sentir, de sufrir y
gozar, de amar y desamar.
“Ahí están historias como la de
María Elena Llana, nacida en
1936, junto a historias como la
de Yunier Riquenes, nacido en
1982, todo un vendaval de 46
años, tiempo que si bien en
otros períodos y contextos
habrían definido lo suyo aquí y
ahora definen y marcan todavía
más.
“No en pocas ocasiones hemos
incurrido en el puro
pamdemonium sexual homo y
hetero sin que asome la divina
testa la muy necesaria calidad,
elemento ese último si bien algo
impreciso, elemento al fin
único, encargado de hacer de un
texto narrativo lo que
definitivamente está llamado a
ser. De la mano de Emmanuel
Tornés esta selección no incurre
en ello. El pamdemonium sexual
existe, ha existido y existirá
siempre, somos seres sexuales,
la literatura, afortunadamente,
no es obra de seres que de ese
pamdemonium se excluya, por
demás a la literatura no le ha
sido ni le será vedado jamás
terreno alguno, el único terreno
vedado a la literatura es el no
ser literatura.
“Muy saludable la aparición de
esta selección. Agradezco a su
compilador el haberme incluido
en ella”.
Gleyvis Coro Montané (“Fulana y
el fuego”)
“Para hablar de esta selección,
tengo que partir del lugar común
de los tres temas universales y
eternos que son la muerte, la
guerra y el amor. Y decir que,
desde mi punto de vista, la
muerte y la guerra son temas que
se supeditan al primero, que no
es exactamente el amor ―aunque
lo sea― sino las relaciones del
yo con los demás, de un
individuo con otro individuo o
con la masa.
“La guerra nace del conflicto de
esa relación, el amor es el pico
y la muerte es el cese de toda
relación. Yo lo veo así. Y me
parece que lo mismo pasa en Cuba
que en Hong Kong. Y que de ahí
―y de lo rico y bueno que es
practicar el coito en dúo― los
escritores de todos los lugares
conformamos el sistema
argumental que necesitan los
lectores para enfrentarse, de
una manera menos empírica, al
dilema de vivir en pareja.
“En mi caso, solo ahora lo
percibo, el asunto lo he
manejado más en la poesía que en
la narrativa, pero casi siempre
desde el lado de la beligerancia
o, para lucir más filosófica,
desde la unidad y lucha de
contrarios. Quizá por algún
trauma de la niñez ―o porque me
ha hecho daño Virginia Woolf―,
la defensa de mi género es mi
principal motivo de lucha. Por
eso, mis recreaciones narrativas
suelen ser menos un nido de
tortolitos y más una contienda y
hasta mis abordajes eróticos
resultan, al final, algo
discordes.
“Y es que siento que muchas
veces, debido al fastidioso
machismo de mis contemporáneos,
además de amar (o no) al tipo
que me pretende, debo defenderme
de él.”
Gina Picart (“Serata di Gala o
Luna piena”)
Enmanuel Tornés es un
antologador muy riguroso, con
una alta preparación
profesional, una gran cultura.
Su trabajo en esta antología me
parece, y lo he dicho ya, de
mucha importancia porque, dado
el tema tratado, el libro se
convierte en herramienta de
consulta para antropólogos,
sociólogos y, en un futuro,
historiadores e investigadores
de disciplinas afines.
Es un compendio muy completo del
variado registro del amor en
este tiempo en la Isla. Muchas
veces es la narrativa de una
época su mejor reflejo. Me sentí
honrada cuando Tornés me invitó
a formar parte de los autores
antologados. Hay cuentos
magníficos como “Bos Taurus”, de
Alberto Guerra, y “Cuestión de
tiempos”, de María Elena Llana,
este último elegido también por
mí para mi antología de
escritores raros cubanos, y que
he recomendado a otros
antologadores fuera de Cuba
porque es un relato bellísimo. Y
“Amor a los cincuenta”, de Julio
Travieso, que a mí me conmovió
mucho. De los poros a las
estrellas no es una
antología cualquiera, no es una
mera amalgama de cuentos. Es un
trabajo intencional, acucioso y
muy logrado.
Alberto Guerra (“Bos Taurus”)
Entre los poros y las estrellas,
último libro del ensayista
Emmanuel Tornés, me parece una
antología necesaria e
inteligente. Necesaria porque
reúne voces activas y actuantes
en el entramado literario del
país, sin distinción de edades,
ni de grupos, ni de tendencias
estilísticas; debilidades en las
que han caído otras antologías
de reciente aparición.
Inteligente, porque es un libro
hecho bajo el lente del profundo
estudio y del peine de numerosos
textos escritos para enfocarlos
en una sola temática, la del
amor ―desamor en todas sus
posibles variantes, o al menos
en las que ofrecen los
escritores seleccionados por el
antologador.
En lo personal, me siento
satisfecho por haber participado
con mis cuentos en las dos
compilaciones realizadas por
Emmanuel, la primera, Contar
es un placer, de corte más
latinoamericano y esta otra
donde aparezco en compañía de
numerosos colegas nacionales.
Ambas antologías permiten a los
nuevos y a todos en general,
tener una idea más completa
acerca del estado actual del
cuento escrito en lengua
española, también nos brindan
la posibilidad de descubrir
nuevas voces y de saber cómo
andan los escritores más
conocidos. |