Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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“El amor o los osos de Kamchatka”

Rafael de Águila • La Habana

 

“Confieso no haber concluido la lectura de la selección Entre los poros y las estrellas. He leído apenas 17 de las 34 historias, entre las que ya conocía y aquellas otras que he descubierto en el libro.

“Coincido con la apreciación de la presentadora, Marilyn Bobes, en cuanto a que, como suele suceder en toda selección, quizá existan historias prescindibles. De las leídas he disfrutado, muy especialmente "Fin de siglo", de Karla Suárez; "Bos Taurus", de Alberto Guerra; "Laura", de Amir Valle y "Josiane", de Nelton Pérez. Resulta indudablemente un texto integrador. Es tarea casi imposible incluir a todos los que de alguna manera escriben, han publicado, e incluso, han logrado premios, y lo que es todavía más trascendente que los fatuos premios, cierto respeto en el gremio; mas si de alguna manera una selección suele incluir algo de lo prescindible pues, de esa misma manera, natural, lógica, humana (en modo alguno intencionada), puede no incluir otros nombres.

“A la luz de cuantos escriben hoy en Cuba, incurrir en una selección resulta tarea harto difícil, incluso para un investigador tan conocedor y avisado, al instante que honesto y ético, como lo es Emmanuel. Desde ese punto de vista, una selección es siempre algo inconcluso. No cabe duda que esta es incluyente e integradora.

“Muy acertado el empleo de la categoría selección y no antología, atendiendo a la acepción de esa última palabra, a su uso (abuso) en los últimos años en nuestro entorno. A mi modo de ver, esta selección se adentra como sosegado voyeur en el entramado de las relaciones de pareja que exhibe el multánime contexto de la narrativa cubana, voyeur que devela el maderamen de elementos testificantes desde la personalísima y subjetiva lente de los autores, sin que lo personalísimo o subjetivo descalifique en modo alguno lo testificante, más bien conformándolo, parte a parte, escollo a escollo, esquina a esquina, como en un inmenso y siempre variado calidoscopio.

“El compilador, inquieto, siempre animado por ese afán incluyente, se mueve en la virtualidad de una galería de décadas, años que, desde sus públicos y privados vía crucis, han marcado (y marcan) varias generaciones, años que llevan en su piel toda la carga de un landscape que, por fuerza, ha impactado en lo que Gerald Manley Hopkins llamaba el inscape, el espacio interior, eso que somos, eso que nos lastra y nos alza como poseedores de diferentes modos de ver y sentir, de sufrir y gozar, de amar y desamar.

“Ahí están historias como la de María Elena Llana, nacida en 1936, junto a historias como la de Yunier Riquenes, nacido en 1982, todo un vendaval de 46 años, tiempo que si bien en otros períodos y contextos habrían definido lo suyo aquí y ahora definen y marcan todavía más.

“No en pocas ocasiones hemos incurrido en el puro pamdemonium sexual homo y hetero sin que asome la divina testa la muy necesaria calidad, elemento ese último si bien algo impreciso, elemento al fin único, encargado de hacer de un texto narrativo lo que definitivamente está llamado a ser. De la mano de Emmanuel Tornés esta selección no incurre en ello. El pamdemonium sexual existe, ha existido y existirá siempre, somos seres sexuales, la literatura, afortunadamente, no es obra de seres que de ese pamdemonium se excluya, por demás a la literatura no le ha sido ni le será vedado jamás terreno alguno, el único terreno vedado a la literatura es el no ser literatura.

“Muy saludable la aparición de esta selección. Agradezco a su compilador el haberme incluido en ella”.

Gleyvis Coro Montané (“Fulana y el fuego”)

“Para hablar de esta selección, tengo que partir del lugar común de los tres temas universales y eternos que son la muerte, la guerra y el amor. Y decir que, desde mi punto de vista, la muerte y la guerra son temas que se supeditan al primero, que no es exactamente el amor ―aunque lo sea― sino las relaciones del yo con los demás, de un individuo con otro individuo o con la masa.

“La guerra nace del conflicto de esa relación, el amor es el pico y la muerte es el cese de toda relación. Yo lo veo así. Y me parece que lo mismo pasa en Cuba que en Hong Kong. Y que de ahí ―y de lo rico y bueno que es practicar el coito en dúo― los escritores de todos los lugares conformamos el sistema argumental que necesitan los lectores para enfrentarse, de una manera menos empírica, al dilema de vivir en pareja.

“En mi caso, solo ahora lo percibo, el asunto lo he manejado más en la poesía que en la narrativa, pero casi siempre desde el lado de la beligerancia o, para lucir más filosófica, desde la unidad y lucha de contrarios. Quizá por algún trauma de la niñez ―o porque me ha hecho daño Virginia Woolf―, la defensa de mi género es mi principal motivo de lucha. Por eso, mis recreaciones narrativas suelen ser menos un nido de tortolitos y más una contienda y hasta mis abordajes eróticos resultan, al final, algo discordes.

“Y es que siento que muchas veces, debido al fastidioso machismo de mis contemporáneos, además de amar (o no) al tipo que me pretende, debo defenderme de él.”

Gina Picart (“Serata di Gala o Luna piena”)

Enmanuel Tornés es un antologador muy riguroso, con una alta preparación profesional, una gran cultura. Su trabajo en esta antología me parece, y lo he dicho ya, de mucha importancia porque, dado el tema tratado, el libro se convierte en herramienta de consulta para antropólogos, sociólogos y, en un futuro, historiadores e investigadores de disciplinas afines.

Es un compendio muy completo del variado registro del amor en este tiempo en la Isla. Muchas veces es la narrativa de una época su mejor reflejo. Me sentí honrada cuando Tornés me invitó a formar parte de los autores antologados. Hay cuentos magníficos como “Bos Taurus”, de Alberto Guerra, y “Cuestión de tiempos”, de María Elena Llana, este último elegido también por mí para mi antología de escritores raros cubanos, y que he recomendado a otros antologadores fuera de Cuba porque es un relato bellísimo. Y “Amor a los cincuenta”, de Julio Travieso, que a mí me conmovió mucho. De los poros a las estrellas no es una antología cualquiera, no es una mera amalgama de cuentos. Es un trabajo intencional, acucioso y muy logrado.

Alberto Guerra (“Bos Taurus”)

Entre los poros y las estrellas, último libro del ensayista Emmanuel Tornés, me parece una antología necesaria e inteligente. Necesaria porque reúne voces activas y actuantes en el entramado literario del país, sin distinción de edades, ni de grupos, ni de tendencias estilísticas; debilidades en las que han caído otras antologías de reciente aparición.

Inteligente, porque es un libro hecho bajo el lente del profundo estudio y del peine de numerosos textos escritos para enfocarlos en una sola temática, la del amor ―desamor en todas sus posibles variantes, o al menos en las que ofrecen los escritores seleccionados por el antologador.

En lo personal, me siento satisfecho por haber participado con mis cuentos en las dos compilaciones realizadas por Emmanuel, la primera, Contar es un placer, de corte más latinoamericano y esta otra donde aparezco en compañía de numerosos colegas nacionales. Ambas antologías permiten a los nuevos y a todos en general, tener una idea más completa acerca del estado actual del cuento escrito en lengua española, también nos brindan la posibilidad de descubrir nuevas voces y de saber cómo andan los escritores más conocidos.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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