Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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Platos fuertes a la merienda de locos

Denise Ocampo • La Habana

Fotos: Equipo de La Jiribilla



Por sexta vez en la historia de la Feria Internacional del Libro de
La Habana se acondiciona la mesa y se pone sobre el tapete la literatura infantil y juvenil. Comienza el encuentro Niños, Autores y Libros. Una Merienda de Locos, auspiciado por la Editorial Gente Nueva, a contracorriente de la tendencia mundial que acusa una marcada inclinación a la mercantilización del libro y a asumir el libro infantil como uno de sus mejores negocios. Enrique Pérez Díaz, director de la editorial, inauguró esta aventura de tres sesiones, con la declaración de un espacio abierto a la imaginación y la soltura, donde el objetivo máximo será el crecimiento humano de sus lectores.

Contar cuentos es hacer regalos

Se anunciaba un panel de invitados, de esos que implican participaciones precisas, teóricas, datos, quizá. Sentados a la mesa los chilenos Elena García-Huidobro, narradora oral, y Manuel Peña, escritor; Leonor Prado, escritora y presidenta del comité del IBBY de Ecuador, y el reconocido escritor cubano José Manuel Espino, que habría sido el moderador si la moderación no fuera un contrasentido para el espíritu creativo. De tal suerte, el propio Espino hizo el primer llamado a la improvisación, al pedir que Elena García-Huidobro hiciera alguna narración. “Contar un cuento es hacer un regalo”, afirmó la narradora, y regaló una historia conmovedora que hablaba de la identidad y de la otredad, de los sueños y del deseo de saber. A continuación, Manuel Peña, quien se presenta en esta Feria con Las visitas del hada escarlata y uno de los Cuentos chilenos para niños cubanos, reveló los comienzos de su actividad literaria, tan fascinante como un cuento, y sugerente en particular para los niños y adolescentes recién iniciados que concurrían a la convocatoria de Gente Nueva. Para terminar esta primera parte, Leonor Prado decidió cambiar su conferencia prevista por algo que movilizó a todo el público, un juego de retahíla de palabras. Así, los regalos como plato entrante.

El libro que ellos sueñan

Por primera vez, la merienda de locos trasciende el estudio y la crítica de la literatura infantil y juvenil, para explorar otras áreas no menos pertinentes. Es exclusivo de la literatura para niños y jóvenes el hecho de definirse por su destinatario, a diferencia de las clasificaciones temáticas, genéricas, geográficas, etc. que distinguen la literatura para adultos. En consonancia con esta peculiaridad, los organizadores del evento decidieron invitar a la merienda a los locos más importantes: los “locos bajitos”. Niños y adolescentes ganadores del concurso “El libro que soñamos” tomaron la palabra no solo para definir sus intereses, también para hacer sus propuestas. De esta manera, Magaly Sánchez, presidenta de la sección de Literatura Infantil de la UNEAC, prestó su voz a la timidez de Jonathan Sánchez, de 8 años, quien demostró en su poesía una sensibilidad de verde claro y carmín encendido: baste una de sus líneas: “vengo del monte sembrando la vida”, para avisar la sencillez formal y la madurez conceptual de su poesía. Melanie Falcón, de diez años, sorprendió con la arriesgada poética de lo cotidiano en su narración. Claudia Mazorra, de 14 años, abogó por la creatividad y la fantasía en su libro soñado; como tema probable, el rescate de la protección del medio ambiente; como personajes, reclamó la presencia de hadas y ángeles; puso el pie forzado de “Un día se borraron los buenos sentimientos de la tierra y…”. Demandó “(…) que los libros nos enseñen un cosmos de señales para el mejoramiento humano”, insistiendo en la preocupación ética. Amalia Gómez, también de 14 años, también abogó por “libros llenos de imaginación”, y contra toda sospecha de previa preparación de los niños y adolescentes, por sorpresa llamó a una pequeña del público y le preguntó qué le gustaría leer. Autores todos, atención: hace falta un cuento sobre un gato de color azul. Con locos bajitos de tal audacia, sin lugar a duda, la merienda de locos será un banquete tan interminable como la historia de Michael Ende.

El niño buscado

Como contraparte a “El libro que soñamos”, un grupo de autores se congregó para definir al niño para el cual escriben. “El niño que buscamos” resultó ser una mirada diversa en lo geográfico y lo generacional, con Magaly Sánchez, Nelson Simón, Omar Felipe Mauri, Alberto Hernández, Anely Fundora y Teresa Cárdenas.

Magali Sánchez dijo escribir para niños de todas edades e intereses, en un intento por satisfacer sus peculiaridades psicológicas, sus gustos, sus necesidades. Si bien antes escribía para adolescentes, ha ampliado el diapasón a niños de la enseñanza primaria, niños distintos, desde el más intelectual hasta el más hiperquinético. “Intento estudiar la psicología, la inteligencia, y que esto pase al subconsciente”, confesó, aun si no se sienta a escribir con el propósito deliberado de atender con su obra estas cuestiones directamente. Subrayó la relevancia de que el escritor entre en contacto con los niños y los escuche, y distinguió la iniciativa El caminante, de la Editorial Gente Nueva, consistente en que cada mes un autor visite una escuela a fin de intercambiar con los estudiantes, de manera que el autor se acerque a su receptor, y este, a su vez, al libro que se le destina.

“Escribo para un niño utópico que vengo siendo yo mismo”, admitió Nelson Simón, director de la Editorial pinareña Cauce. “Escribo lo que me gustaría leer o contar”. Señaló en los autores en general la tendencia a perder de vista al lector, a alejarse del niño y de su entorno, de los planes de estudio y su incidencia en la formación estética. Reivindicó la importancia de abordar con imaginación la realidad contemporánea y señaló la baja disponibilidad de nuevos títulos de aventuras con compromiso con la actualidad y la cubanidad. “No es enajenar o hablar de mundos totalmente imaginarios, sino llevar la realidad a un plano superior”.

Enfocado en el lector infantil, Nelson Simón apostó por no analizar la literatura de manera tan personal, sino pensar con mayor flexibilidad y respeto al lector. Argumentó la necesidad de reconocer la diversidad de características de los niños según sus diferentes edades y alertó acerca de posibles descuidos con respecto a zonas de la literatura infantil. Particularmente interesantes resultaron sus razonamientos sobre la complejidad de las obras para las distintas edades y su convergencia en los mismos premios y concursos, que deja en desventaja a los textos más sencillos siendo los adecuados para las edades más tempranas y también decisivas en la formación del gusto por la lectura. El tema se vuelve particularmente pertinente si tenemos en cuenta que una de las fuentes de publicación son justamente los concursos. Por otra parte, el director de Cauce apuntó: “Nuestro niño ya no es el niño aislado de hace años”, y analizó la influencia de las ferias internacionales del libro y el “bombardeo” con nuevos productos y maneras de hacer al que está sujeto el niño de hoy. En su opinión todo esto ha de tener una incidencia en la gestión de las editoriales, y por tanto editores y escritores necesitan que se abran nuevos foros y espacios para el diálogo.

Por su parte, el escritor Alberto Hernández insistió en el lugar de las generaciones, entre la contemporaneidad y la tradición. “A veces buscamos fuera del niño (…) el niño necesita reinventarse la realidad de modo diferente a como la ve”. Mostró la preocupación, que evidencia en su obra “por que el niño tenga respuestas que no tuve”. “No me limito ante ningún tema”, insistió, reconociendo el valor de una respuesta apropiada en un momento imperioso. Afirmó su búsqueda de un lector inteligente, “que quiera ir de mi mano, creciendo”, sin que el niño tenga que empinarse a comprenderlo, sino conformando el discurso según los niveles del receptor. Hernández coincidió en la idea del “bombardeo” de los nuevos medios, y agregó que en ocasiones el acceso de los niños a estos es aún mayor que el de muchos adultos. Subrayó la utilidad de que el niño se reconozca en lo que lee, para “mirarse por dentro” y formarse para su adultez.

Anelys Fundora compartió con el público textos de su poemario Mariposas de invierno. “He encontrado aquí al adolescente para el cual yo escribo”, y añadió una frase que permite entrever una cierta preocupación hacia la existencia de la motivación por la lectura: “Hay un remanente de jóvenes que en realidad está interesado”.

Preparado para leer un texto preelaborado, el escritor Omar Felipe Mauri decidió ceder a la improvisación y conversar algunas inquietudes y ofrecer otro cuento-regalo. La definición de cuál es el niño para el que se escribe “exige un estudio y una profundización. Extrañamos géneros, zonas de la creación que no hay; estamos centrados en nuestra visión de las cosas”. Enfatizó en la relevancia de captar los estados de ánimo y de prestar verdadera atención a los niños. Finalizó su intervención narrando un cuento que terminó con una declaración válida para el momento particular y para su obra en general: “Mi forma de ser ante el altar de los niños es hacer lo que he hecho”.

La voz de Teresa Cárdenas, doblemente narradora, terminó esta sección del encuentro con uno de esos cantos-cuentos sin edad alusivos a nuestros orígenes africanos.

El final de estos primeros platos de la merienda de locos estuvo a cargo de Leonor Prado, presidenta del comité ecuatoriano de la IBBY, quien ofreció un panorama de la literatura infantil de su país. Entre sus propios textos, ya como autora, emergió esa capacidad de los duendes para la ubicuidad espacial y temporal. Una de sus historias cuenta como un duende visita a la escritora y se la lleva a conocer los sueños de los niños para que ella sepa sobre qué escribir. ¿No es eso justamente lo que ha intentado hoy la tropa de Gente Nueva?

Platos por venir

Para la segunda sesión se anuncia otra novedad entre lo que ya es tradición en UNA MERIENDA DE LOCOS. El debate se abre a otros espacios como el texto de la canción infantil como literatura, con el conversatorio La canción para niños en tiempos de reguetón y el tema del audiovisual para niños, con el panel ¿Programación infantil o la infancia en tiempo de culebrones? También habrá un momento destinado a la reciente colección para jóvenes Veintiuno, que congregará algunos de sus autores, como Bianca Pitzorno (Italia), Carlo Frabetti (España), Armando José Sequera (Venezuela), Jostein Gaarder (Noruega).

 

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