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Con una nueva portada y algunos
cambios en su edición, se
presenta en esta Feria un libro
que deben leer todas las
personas, especialmente los
jóvenes. Se trata de
Evocación, de Aleida March,
una entrega en la que habita
como protagonista un solo
sentimiento: el amor.
Olga Marta Pérez, directora del
sello Unión encargado de esta
nueva entrega, narró que
preparado en corto tiempo, es un
texto que prestigia y engrosa el
catálogo de esa editorial. “El
tercer libro publicado por Unión
en su primera edición fue
Pasajes de la guerra
revolucionaria lo que nos
enorgullece”, dijo Olga Marta.
A su vez, Aleida Guevara March
confesó que su madre no estaba
allí porque bastante ha sido
lograr que se decidiera a grabar
sus recuerdos y luego armarlos
como un libro, pero no es mujer
de entrevistas o de hablar en
público. Publicado por primera
vez en Italia, para luego ver la
luz en España, Grecia, Serbia y
Japón, el texto tuvo una primera
edición cubana de Casa de las
Américas.
Contó la hija mayor del Che que
ella no recuerda un abrazo entre
sus padres, porque no tenía edad
para interiorizar esa imagen y
le preguntaba a su mamá cómo era
su progenitor en ese plano, y
sentía que se rehusaba, “Solo
cuando leí el libro, comentó,
comprendí por qué; la frenaba el
dolor de perder a Papi y el gran
amor que se tenían”.
En El Escambray, en noviembre de
1958 Aleida March, que solo
tenía 24 años y ya era una
activa militante del Movimiento
26 de Julio, conoció al Che. Por
esos mismos días surgió el
idilio, ella confiesa que se le
declaró el 2 de enero de 1959,
mientras avanzaba la caravana
rebelde hacia La Habana: “Se
sirvió de un momento en que nos
encontrábamos solos, sentados en
el vehículo. Me dijo que se
había dado cuenta de que me
quería el día que la tanqueta
nos cayó atrás, cuando la toma
de Santa Clara, y que había
temido que me pasara algo”. Y
agrega: “A aquella confesión
inesperada, medio dormida como
estaba, no le di la importancia
que tenía”.
“En Evocación, ha dicho
la autora, están mis
remembranzas, no tengo vocación
de escritora, volqué en blanco y
negro mis recuerdos más
queridos, espero que los que
lean mis notas aprecien cuánto
esfuerzo y dejación hice de mis
cartas, mis poesías que hasta
ahora guardaba dentro, muy
dentro de mí…”.
Uno de los tesoros del libro son
fotos, poemas y notas del Che
inéditas hasta ser incluidas en
el volumen de referencia, por
ejemplo este fragmento de una
de sus últimas cartas “Amor: ha
llegado el momento de enviarte
un adiós que sabe a campo santo
(a hojarasca, a algo lejano y en
desuso, cuando menos) quisiera
hacerlo con esas cifras que no
lleguen al margen y suelen
llamarse poesía, pero fracasé;
tengo tantas cosas íntimas para
tu oído que ya la palabra se
hace carcelero, cuanto más esos
algoritmos esquivos que se
solazan en quebrar mi onda. No
sirvo para el noble oficio de
poeta”.
O este otro "Adiós, mi única, no
tiembles ante el hambre de los
lobos / ni en el frío estepario
de la ausencia / del lado del
corazón te llevo / y juntos
seguiremos hasta que la ruta se
esfume".
Son confesiones de amor de un
hombre visto hasta ahora para
las grandes y deslumbrantes
causas humanas. Como dice su
hija Aleida, leyendo
Evocación el lector toma
mayor dimensión de todo lo que
tuvo que dejar el Che para
continuar el camino de la lucha.
Atrás quedó lo que más amaba y
tal acto solo lo acometen los
seres humanos excepcionales como
él. |