Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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Evocación, de Aleida March

El Che en la dimensión del amor

Paquita Armas Fonseca • La Habana

Fotos: Equipo de La Jiribilla
 

Con una nueva portada y algunos cambios en su edición, se presenta en esta Feria un libro que deben leer todas las personas, especialmente los jóvenes. Se trata de Evocación, de Aleida March, una entrega en la que habita como protagonista un solo sentimiento: el amor.

Olga Marta Pérez, directora del sello Unión encargado de esta nueva entrega, narró que preparado en corto tiempo, es un texto que prestigia y engrosa el catálogo de esa editorial. “El tercer libro publicado por Unión en su primera edición fue Pasajes de la guerra revolucionaria lo que nos enorgullece”, dijo Olga Marta.

A su vez, Aleida Guevara March confesó que su madre no estaba allí porque bastante ha sido lograr que se decidiera a grabar sus recuerdos y luego armarlos como un libro, pero no es mujer de entrevistas o de hablar en público. Publicado por primera vez en Italia, para luego ver la luz en España, Grecia, Serbia y Japón, el texto tuvo una primera edición cubana de Casa de las Américas.

Contó la hija mayor del Che que ella no recuerda un abrazo entre sus padres, porque no tenía edad para interiorizar esa imagen y le preguntaba a su mamá cómo era su progenitor en ese plano, y sentía que se rehusaba, “Solo cuando leí el libro, comentó, comprendí por qué; la frenaba el dolor de perder a Papi y el gran amor que se tenían”.

En El Escambray, en noviembre de 1958 Aleida March, que solo tenía 24 años y ya era una activa militante del Movimiento 26 de Julio, conoció al Che. Por esos mismos días surgió el idilio, ella confiesa que se le declaró el 2 de enero de 1959, mientras avanzaba la caravana rebelde hacia La Habana: “Se sirvió de un momento en que nos encontrábamos solos, sentados en el vehículo. Me dijo que se había dado cuenta de que me quería el día que la tanqueta nos cayó atrás, cuando la toma de Santa Clara, y que había temido que me pasara algo”. Y agrega: “A aquella confesión inesperada, medio dormida como estaba, no le di la importancia que tenía”.

“En Evocación, ha dicho la autora, están mis remembranzas, no tengo vocación de escritora, volqué en blanco y negro mis recuerdos más queridos, espero que los que lean mis notas aprecien cuánto esfuerzo y dejación hice de mis cartas, mis poesías que hasta ahora guardaba dentro, muy dentro de mí…”.

Uno de los tesoros del libro son fotos, poemas y notas del Che inéditas hasta ser incluidas en el volumen de referencia, por ejemplo  este fragmento de una de sus últimas cartas “Amor: ha llegado el momento de enviarte un adiós que sabe a campo santo (a hojarasca, a algo lejano y en desuso, cuando menos) quisiera hacerlo con esas cifras que no lleguen al margen y suelen llamarse poesía, pero fracasé; tengo tantas cosas íntimas para tu oído que ya la palabra se hace carcelero, cuanto más esos algoritmos esquivos que se solazan en quebrar mi onda. No sirvo para el noble oficio de poeta”.

O este otro "Adiós, mi única, no tiembles ante el hambre de los lobos / ni en el frío estepario de la ausencia / del lado del corazón te llevo / y juntos seguiremos hasta que la ruta se esfume".

Son confesiones de amor de un hombre visto hasta ahora para las grandes y deslumbrantes causas humanas. Como dice su hija Aleida, leyendo Evocación el lector toma mayor dimensión de todo lo que tuvo que dejar el Che para continuar el camino de la lucha. Atrás quedó lo que más amaba y tal acto solo lo acometen los seres humanos excepcionales como él.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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