“Cada 14 días muere en el mundo
una Lengua”. Palabras
movilizadoras que hacen de la
edición número 24 del Premio
Nosside un evento singular: el
certamen, único de poesía de
alcance global, admite la
participación de escritores de
todos los continentes y de todas
las lenguas, sin importar a
cuántas personas del mundo
permitan comunicar.
Por undécima ocasión, la Feria
del Libro de La Habana acogió la
entrega del Premio a autores
cubanos, quienes presentaron sus
poesías tanto escritas, como en
formato de video o canción. Esta
vez, resultaron laureados 12
autores cubanos, entre
Distinciones, Menciones, Premios
Especiales y Mención Especial:
Roberto de Jesús Quiñones,
Manuel Urgellés, Zahilí Luz
Días, Estrella Heredia, Nairis
Fernández, Celia Herrera, María
de las Mercedes Hernández,
Elaine Sanado, Polina Martínez
Sviétsova —también Premio
Cortázar 2008—, Beatriz Casals,
Rosa Cubela y Rosa María
Barrios.
Según el presidente y fundador
del Premio, Pascual Amato, “es
muy importante que el premio
tenga cada año su primer evento
mundial en la Feria del Libro de
La Habana. Desde la primera vez,
fue una manera de entrar en toda
América Latina, un diálogo muy
fructífero que nos abrió muchas
puertas”.
El Premio Nosside, con sede en
la ciudad italiana de Calabria,
contó en el 2007 con la
participación de 32 países de
cinco continentes, con obras en
22 lenguas. Para el año 2008,
los participantes provenían de
40 naciones de los seis
continentes —dada la separación
que los organizadores del premio
establecen entre América del
Norte y América Latina—, quienes
escribieron sus obras en 29
idiomas.
Según la Secretaria General del
Premio Nosside, Mariela Johnson,
la lengua de mayor
representación ha sido siempre
el italiano, seguido del
español, el portugués y el
inglés. A ellas, le suceden en
representación decenas de
idiomas de “pueblos originales y
de minorías, uno de los
principales objetivos del
Premio”.
Para este año, como parte de las
celebraciones por el primer
cuarto de siglo del certamen,
sus organizadores proponen la
presentación de la primera
Antología multimedia de los
ganadores del premio; así como
la instauración de una nueva
vertiente del concurso,
destinada a promover ensayos y
reportajes periodísticos que
aborden el tema de las lenguas
en peligro de extinción.
“Si el Premio 2009 sirviera, con
estas nuevas modalidades, para
salvar al menos una de estas
lenguas, ya tendríamos razones
para sentirnos satisfechos
—aseguró Amato. Habremos
contribuido a salvar una parte
esencial del patrimonio de
todos.”
La XVIII Feria del Libro de La
Habana es la primera escala del
Premio en el periplo que
realizará por todo el mundo
hasta concluir en Brasilia, el
próximo 16 de julio. En su
recorrido, premiará directamente
a todos los escritores que, aún
desde “las minorías”, hayan
logrado creaciones valiosas en
cualquiera de los formatos.
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