Niños, autores y libros. Una
merienda de locos,
propuesta de la sala Alejo
Carpentier que sesionará durante
tres días, pretende teorizar
acerca de cuál es la mejor
manera de tener, hacer y llegar
a una literatura infantil que
cumpla con las expectativas de
nuestros niños.
Las palabras iniciales de la
cita infantil estuvieron a cargo
del escritor y director de la
Editorial Gente Nueva Enrique
Pérez Díaz, que manifestó la
necesidad de aunar todos los
criterios para hacer y publicar
una mejor literatura infantil,
la que los niños quieren.
En el primer momento de este
encuentro teórico participó
Elena García, narradora oral
chilena; Leonor Bravo, escritora
y presidenta de la sección de
Organización Mundial del Libro
Infantil (IBBY) en Ecuador;
Manuel Peña Muñoz, escritor
chileno, y como moderador José
Manuel Espino, poeta y ganador
varias veces del Premio La Edad
de Oro.
En esta ocasión, Elena García
contó “La historia de Manú”, de
Ana María del Río, pues
considera que contar cuentos es
un regalo y como es su primera
vez en Cuba debía regalar una
historia tradicional de Chile
que incluye al cóndor, su ave
representativa.
Además manifestó: “esta es una
oportunidad maravillosa para
desarrollar un intercambio
cultural entre Chile y Cuba.
Participar en el evento era como
presentarse a un examen, pues
todos conocen lo cuenteros que
son los cubanos, pero ahora
estoy feliz porque creo que
aprobé. Es muy grato saber que
la gente sí tiene sed de
cultura, de cuentos”.
Asimismo, Leonor Bravo leyó una
retahíla, “Esta es la ciudad de
Quito”, en la que el público
asistente participó en el
desarrollo de esta técnica
narrativa. Mientras Manuel Peña
Muñoz narró sus inicios en la
literatura infantil.
En el segundo momento de este
encuentro fueron los niños
quienes jugaron el papel
protagónico. La oportunidad
precisa para que los propios
ganadores del concurso “El libro
que soñamos leer”, contaran sus
trabajos y compartieran sus
sueños, anhelos y necesidades,
convocando a todos los autores a
mantener la luz de la
imaginación en cada una de sus
obras.
La tercera parte del evento
estuvo presidida por autores
cubanos de literatura infantil
que teorizaron sobre la
necesidad de escribir a la
altura de los tiempos que
estamos viviendo, sin olvidar
que los temas que antes
constituían un tabú, ahora se
ven de otra manera y los niños
los aceptan.
Para el poeta Nelson Simón, se
trata de escribir la realidad,
el conflicto de los niños, y
llevarlo a un mundo superior,
mientras que para el poeta y
narrador Alberto Hernández “el
niño tiene la necesidad de
reinventarse su propia realidad
y no siempre la encuentra en los
textos. Una respuesta adecuada
puede evitar muchas cosas”.
Según Omar Felipe Mauri, los
autores infantiles deben
transferir sus experiencias y
captar diferentes estados de
ánimo para lograr que los niños
no solo disfruten la obra, sino
que aprendan como encaminarse en
la vida. Magali Sánchez,
escritora y presidenta de la
sección infantil de la UNEAC,
considera que los libros
infantiles no tienen edad, son
para todos.
El cuarto momento estuvo
dedicado por entero a la
literatura ecuatoriana, donde
Leonor Bravo presentó el nombre
de varios autores y mostró
algunos libros. También expuso
que es más fácil empezar por los
niños.
“Olivia y el unicornio azul”,
dedicado al cantautor cubano
Silvio Rodríguez, “Cuentos para
soñar mi país”, “De dónde vienen
los bebés de las hadas”, “Estoy
harta de todos” y “Cuentos de
medianoche”, forman parte de los
textos del Ecuador presentados.
Y este encuentro sí que fue una
merienda de locos y no por ser
una locura, sino por lo complejo
que resulta escribir para niños.
Hay tanto que decir y plantear
que cuatro actividades en un
solo evento dedicado a los
cuenteros, los escritores, los
niños, los que cada día se
esfuerzan para que la literatura
infantil sea mejor y esté a la
altura de lo que nuestro público
infantil desea y necesita, no es
suficiente, pero sí es un buen
comienzo. |