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Con la
presencia de Raúl y la
presidenta de Chile, Michelle
Bachelet, se inauguró este
jueves 12 de febrero, la XVIII
Feria Internacional del Libro de
La Habana, en su sede habitual
de la Fortaleza San Carlos de La
Cabaña.
En sus
palabras de inauguración, el
ministro de Cultura de Cuba,
Abel Prieto Jiménez, envió un
abrazo a Fidel, principal
inspirador de esta fiesta de los
libros, que representa el suceso
cultural más esperado por los
cubanos.
Aseguró
que la Feria del Libro reafirma
su vocación descolonizadora al
promover una literatura
propiamente latinoamericana, la
cual comenzó a encontrar
reconocimiento en la década del
60 desde el espacio de
confluencia absolutamente
inédito fundado por la Casa de
las Américas, institución
homenajeada en esta cita.
El
hecho de haber realizado esta
feria, dijo, a pesar de los
golpes que representaron el paso
de tres ciclones por la Isla
durante el 2008, es una
evidencia de que para nosotros
la cultura no ha sido algo
colateral, sino que tiene
significación primordial en
nuestro proceso.
Los
vínculos históricos y culturales
que unen a Cuba con Chile son
múltiples y profundos, aseveró,
y con su presencia Michelle
Bachelet ha dado muestras de su
interés por nuestra cultura.
En una elegante ceremonia de
apertura,
la Presidenta chilena afirmó, a
propósito de que se le dedicara
la feria al país austral, que
gracias a este evento los
pueblos de Cuba y Chile
“estaremos un poco más cerca,
nos conoceremos mejor y podremos
construir un futuro más de
hermanos.”
La dignataria sudamericana se
refirió al quiebre que
significaron 17 años de
autoritarismo con la dictadura
militar en su país. “Esa
realidad obligó al pueblo de esa
nación austral a construir un
camino para reencontrarse con su
identidad, diversa por un lado y
plural por el otro", afirmó.
Y esa identidad diversa y
plural, añadió, es la que hoy
compartimos con ustedes, con la
alegría de saber que hemos
podido reencontrarnos con
nuestro destino latinoamericano,
y crear condiciones para el
florecimiento de una cultura de
vida, donde por mucho tiempo
campeó la cultura de la muerte.
Reveló que “ese es el Chile que
hoy llega a La Habana, un Chile
en búsqueda de caminos y
respuestas, que crea y trabaja,
y abre sus brazos fraternos a
esta Latinoamérica, que canta y
crea con diversas voces y
matices del río Bravo a la
Patagonia, del Pacífico al
Atlántico, de los Andes al
Caribe”.
Es el mismo Chile, dijo, que
Gabriela Mistral trajo consigo
en sus muchas visitas a esta
Isla, que tanto amó y cuya
realidad fue capaz de aprehender
por adelantado gracias a la
lectura de Martí.
En torno al espíritu de
una feria
que empieza ahora en La Habana,
luego
recorre durante todo un mes la
nación
y donde se pondrán a disposición
del público lector
más de mil títulos y
seis millones de ejemplares
y que da espacio además a todas
las artes.
La Premio Nacional de
Literatura Fina García Marruz,
una de los escritores a los
cuales está dedicada la feria,
envió un mensaje en la voz de su
nieto, el pintor José Adrián Vitier en el
cual se refirió a la lectura como
“un sexto sentido”, pues “si el
hombre no hubiera inventado esos
signos, se hubiera perdido la
memoria cabal del pasado”. Y
agregó: “Si leer es
'escuchar con los ojos' a los que no están
presentes, es entonces
escucharlos como vivos que nos
hacen más vivos a nosotros. La
costumbre de
`los lectores de
tabaquería´ del siglo pasado, hizo
de estos obreros los más cultos,
los más aptos para recibir la
prédica de libertad de Martí”.
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Por su
parte, el historiador Jorge
Ibarra, Premio Nacional de
Ciencias Sociales, a quien
también se dedica esta edición
de la FILH, destacó la comunión
histórica y moral entre los
países de nuestra América, la
resistencia protagonizada por
Cuba a lo largo de 50 años, que
demostró que se podía enfrentar
al imperialismo y la necesidad
de asumir la historia como base
para transformar el futuro, e
hizo un llamado urgente a
“reconstruir la otra cara de la
luna a la que no teníamos
acceso. En la medida que (los
historiadores) han revelado las
características históricas del
dominio colonial y neocolonial,
obviadas por la historiografía
tradicional, han contribuido y
contribuyen a que sus
compatriotas se percaten de la
necesidad de hacer suyos los
proyectos de unidad continental,
de liberación nacional o bien de
revolución social”.
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Roberto
Fernández Retamar, presidente de
la Casa de las Américas,
institución homenajeada en su
aniversario
50 de fecunda
existencia, recordó que Chile ha
sido una presencia frecuente en
la Casa y mencionó en su
discurso los nombres de los
múltiples escritores, artistas e
intelectuales, entre ellos el
destacado pintor Roberto Matta y
el gran cantor Víctor Jara, que
durante estos 50 años han dejado
su huella en la prestigiosa
institución. Finalmente añadió
que esta feria acercaba
"a tres mujeres singulares de
nuestra América", la
presidenta Michelle Bachelet, la
poetisa Fina García Marruz y la
Heroína Revolucionaria, y
fundadora de la Casa, Haydée
Santamaría.
Una vez
concluida la ceremonia, los
mandatarios de Cuba y Chile y
las delegaciones que los
acompañaron, recorrieron el
stand del país sudamericano e
inauguraron la exposición Un
abrazo entre dos pueblos, la
cual ilustra las históricas y
entrañables relaciones entre
estas dos naciones hermanas.
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