A pesar de su
juventud, su rostro ya es bien
conocido por el público cubano. La participación de Carlos Ever
Fonseca en películas como
El Benny
y
Camino al Edén y
telenovelas como
Salir de noche,
Destino prohibido, Al compás del
son y
¡OH! La Habana le han
garantizado a este actor de
apenas 25 años la identificación
con el gran público de la Isla.
Los asiduos al teatro también
han podido apreciar su desempeño
sobre las tablas en obras como
Contigo pan y cebolla,
Mariana Pineda y La
chacota.
Quienes lo recuerdan
interpretando a un oficial de la
policía en el serial Tras la
huella se asombrarán al
verlo en esta ocasión en el
protagónico de Los dioses
rotos encarnando a Alberto,
un proxeneta que, como el mítico
Yarini, termina muriendo por
amor en las calles de San
Isidro, en el corazón de La
Habana.
En Los dioses
rotos asumes uno de los
protagónicos encarnando a un
proxeneta, ¿cómo llegaste al
personaje, de qué modo asumiste
su construcción?
A un personaje
siempre se puede llegar de mil
maneras. Existen métodos muy
útiles y variados. Como mismo
cada persona es un mundo, cada
actor tiene sus propios métodos.
En relación con Alberto de
Los dioses rotos, utilicé un
procedimiento personal. Debido a
la enorme diferencia entre
nuestras psicologías y
aptitudes, tuve que buscar
cuáles cualidades suyas me
gustaría tener o asumir como
individuo y la causa de sus
“defectos” más visibles en el
guión.
Alberto, por
sobre todas las cosas, es
poseído por los sentimientos que
son la fuente de su tragedia. Y
ese fue mi primer enlace común
con el personaje. Entregar la
vida por amor es tarea de héroes
reales, románticos y
mitológicos.
Alberto no es
proxeneta. Se crió sin afectos,
prácticamente solo, no tuvo el
calor de una madre. Vivió en uno
de los sectores sociales más
complejos que existen en La
Habana Vieja. Se relacionaba con
amistades y personas de todos
los tipos. Su prisma crítico no
es el de un individuo encaminado
y apoyado por sus padres. Él ve
el peligro en lugares distintos
que los nuestros. Para él la
amenaza no está en que Rosendo
trabaje y viva de las jineteras,
sino que lo manipule alejándolo
del sentido de su vida (su amor
por Sandra).
Alberto no será
un personaje lleno de virtudes,
pero tampoco lleno de defectos.
Es un personaje dramático, muy
complejo en matices
psicológicos. Son muchas las
características que lo
convierten en un personaje
especial y deseado por otros
actores. He tenido una suerte
muy grande en poder
interpretarlo.
¿Hubo algo
que te resultara particularmente
difícil a la hora de
introducirte en la piel de este
chulo?
Todo me resultó
difícil a la hora de meterme en
la piel de este personaje, creo
que ese fue su primer encanto.
La historia
gira en torno a uno de los
costados menos visualizados de
la realidad habanera actual,
¿qué representó para ti
interpretar a Alberto, un
paralelo moderno del famoso
Yarini?
No sentí que
interpretaba un paralelo moderno
del famoso Alberto Yarini, pero
sí a un personaje que admiraba
su historia y que quizá el hecho
de llamarse igual y de haberse
criado en sus calles le creaba
una especie de conexión
fetichista con lo que quizá se
sentía resguardado.
Hace pocos
años que egresaste del ISA y ya
has trabajado en el cine, la
televisión y el teatro,
¿prefieres algún medio en
particular, cuáles son los
factores que influyen para
interesarte por un papel
determinado?
No tengo
preferencia por un medio en
particular. He tenido la suerte
de trabajar en algunos (teatro,
cine, televisión) y me parece
que cada uno tiene una magia
diferente.
Los factores que
pueden influir en mi interés por
un papel determinado son muchos.
Por ejemplo, en el caso de
Alberto me atrapó en un
principio nuestra enorme
diferencia, y lo importante que
podría significarme como actor
asumir tal desdoblamiento.
El rol de
Alberto está completamente
alejado de los que has
desempeñado hasta ahora, ¿qué
lugar le concederías dentro de
tu joven pero intenso trayecto
como actor?
Los dioses
rotos
es una película que me ha
demostrado que nunca se debe
tener miedo al enfrentarse a un
personaje por las diferencias
que puedan existir y lo difícil
que pueda ser interpretarlo.
Interpretar personajes distintos
teniendo la suerte de meternos
bajo su piel y vivirlos, es el
placer del actor. Y eso es lo
que significó Alberto para mí.
¿Qué
proyectos tiene ahora Carlos
Ever Fonseca?
Proyectos tengo
varios, por suerte siempre hay
alguno que alimenta los deseos
de seguir actuando y mejorando
nuestro arte. |