Año VII
La Habana
2008

Regresar a la Página principal

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Lina de Feria

( Santiago de Cuba, 1945)


Ante la pérdida del safari a la jungla
 

                       “Tiempo es el espacio de las ideas”
                                                          José de la Luz y Caballero.

                   “Las mariposas emparejadas ya amarillean en el Agosto
                        sobre la hierba del jardín del oeste.
                        Si has de venir por los vados del río Kang
                        Por favor, házmelo saber de antemano
                        Y yo saldré a recibirte,
                                     Iré hasta Cho-Fú-Sa.”
                                                                              Ezra Pound.

I

efectivamente

el absurdo es un aire de galerna

buceando por entre los ramajes del cerebro.

los años se han ido acumulando

y en los patos de yeso

las vestiduras caen

como pésimas telas de escenario.

pasa el ángel quebrando

el pasadizo fatal para la muerte

y todo se arma

como en los puzzles de vidriera

aquí la estatua

aquí el friso de los espasmos

aquí la voladura de los Maines.

toda memoria es desmemoria

vértebra solitaria de un país en mudanza

por donde el mar hace la roca

y la plataforma yace como cuerpo desnudo

paloma sin las alas

flecha en la diana

por donde corre un hilillo de sangre.

en el reloj se teje la mismísima vida

y puede el columpiar de una brujita

llevarme a la planicie de los caminos

que conducían a la jungla.

despierta estoy pero dormida

y comienza aquel traspatio

terminado en el jardín sin quebrantar.

la mano de mi madre es toda una fortuna

su huesito central

tiene una vertiente en ciernes

hacia los cielos adheridos.

ahí van los instrumentos con los mapas.

renacen las paredes

y entre el gran farallón de la floresta

me deslizo en silencio

hacia el abrumador trasfondo de la tierra.


II

no se trataba de ensayar la vida

entre los árboles del patio:

la irrealidad llegaba como una anciana forma

a cabalgar los troncos de los plátanos

con su leche de aguadas

suspirando por leves oquedades marinas.

simples animalillos

decoraban los tocones de piedra

y el árbol del aguacate

padeciendo su sombra tan inmensa

enrejaba los soles

emplomando en los hálitos

como cascadas de luciérnagas

brillantes todavía en el arder de la tarde.

ya Milton lo predijo

el paraíso se acaba perdiendo siempre

y en la giba que crece

los ojos torturados de Caravaggio.

la cabeza pendiente

y Goliat en uno mismo

partido el talón de Aquiles

en un puñado de terrones y sueños.

la circunstancia es grave

la soledad enorme

persiguiéndonos.


III

renombradas paredes

donde un sesgo de claridad

tiene su apoyatura.

igualmente renace el cadáver

de la ausencia obligada

y vuelve un Krisna a adormecer los lirios

que nacen poderosos

de la redonda planta en el agua de la fuente musgosa.

en el acto creador de poner la semilla

germina un tiempo prometido

sucediendo ante todos el brote de la rama

y tallos enajenados por un aire caliente.

en 1945 fue el primer paso del safari

cuando llegué a la vida

y en el primer grito de mi garganta insólita

el resoplar ardido de los miles de muertos

encasillados todos en su hueso y su estambre.

el mar enrojecido

parecía copioso fuego

de un gigantesco campo de concentración

en el que el horno cribaba

sangre y pupila inquieta y múltiple.

nací sin inocencia

con el crimen montado en mi cadera

y luego crecí con el ojo de Einstein

mirando por los prismáticos:

el hongo

el hongo eterno

arrasador de frutas y ciudades

verdadera Naturaleza en demolición

absurda cuesta para no dormir

y eslabón de la muerte.


IV

comenzar el camino

era un baño de hierbas y libertad

ranura para la moneda de la vida.

cuántas crisálidas rompieron

en el tronco de los gigantes vermes coloreados

y en la cabeza de mi abuelo

la tatahua con su número de lotería

vertió polvillo en la frente arrugada

porque él sabía del clima

y de las tormentas imposibles.

en los días acuosos me tiraba en el portal

a contemplar la nube ennegrecida

con un rayo de luz

atravesando lluvias y caminos.

el poste se incendió

y el ave muerta

parecía una golondrina congelada

con sus patas al borde de las alcantarillas.

es por la noche

cuando se preparan los equipajes

y al día siguiente

el Zambeze estaría crecido para cruzarlo

desde un observatorio tan alto

como la torre óptica de Pintó.

el viaje seguiría

en los ojos de cuarzo de la lagartija

que me miraba astuta.

un acontecimiento sería inútil

sino tuviera su consabida dicha.

planeteaba de sueño

y el ponche junto a la cama inocente

esperaba por la continuación de los safaris.

 

Lina de Feria: Poetisa cubana. Nació en Santiago de Cuba, en 1945. Su primer libro, Casa que no existía, obtuvo en 1967 el Premio David de la UNEAC compartido con Wichy Nogueras. Obtuvo el Premio Nacional de la Crítica, en 1991 con el libro A Mansalva de los Años, en 1996 con El Ojo Milenario, en 1997 con Los Rituales del Inocente y en 1998 con A la llegada del delfín. Fue Jefa de Redacción de la revista cultural El Caimán Barbudo. En el año 2003 le fue otorgada la Orden de la Cultura Nacional y en el año 2005, estuvo nominada al Premio Nacional de Literatura. Ha sido merecedora del Premio Nicolás Guillén de Poesía 2008 con su cuaderno Ante la pérdida del safari a la jungla. Sus poemas figuran en  múltiples antologías publicadas en Cuba, España, México, Venezuela, Argentina, Chile, Uruguay, Nicaragua, Francia, EE.UU., Gran Bretaña, Austria, Suiza y Checoslovaquia.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
IE-Firefox, 800x600