Año VII
La Habana

1 al 7 de NOVIEMBRE
de 2008

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Entrevista con Tania Vergara, ganadora del
Premio Iberoamericano de Coreografía 2008

Las manos invisibles detrás de los telones.
Senderos de una gran coreógrafa

Martha Sánchez • La Habana

 Fotos: Nancy Reyes

 

A los confines del universo humano intenta llegar Tania Vergara a través de la coreografía. La danza, su lenguaje predilecto, le ha servido para filosofar sobre diversos tópicos de la existencia, de modo que cada obra suya no es un simple contenedor de gestos y formas; sino un sustentado discurso, una tentación al intelecto y las emociones, un conjunto de retos para bailarines y público. El otorgamiento del Premio Iberoamericano de Coreografía 2008 a esta creadora cubana, nacida en Camagüey ―ciudad de la región central de Cuba―, marca un antes y un después para la directora de la compañía danzaria Endedans, que, aunque multipremiada en distintos eventos nacionales, desde este momento será vista como un referente. 

"En un porcentaje significativo de mis obras trato de ser muy directa, de llevar un mensaje y un concepto dentro de ese mensaje o tras ese mensaje, ambas cosas son posibles. Primero, porque eso es necesario para mí, normalmente las obras que trato con Endedans tienen un tema como las relaciones entre los seres humanos, que es lo que más trabajamos. La relación no solo del ser con otro ser sino del ser consigo mismo. Tengo varias coreografías en las que introduzco diálogos de una persona, y sobre todo en los solos, que son diálogos consigo mismo, en el qué decir; me baso en elementos que son principios estéticos en mis obras: el crear una imagen visual muy atractiva capaz de reflejar la poética que refiero, o sea, que ilustre la temática, desarrolle la idea, pero siempre con un atractivo visual, ya sea a través del uso del vestuario, telas, telones, de utilería que funcione de ese modo." 

A Tania la conocimos en La Habana gracias a un Encuentro Internacional de Academias de Ballet. Su nombre era la respuesta a la interrogante de muchas personas que aplaudíamos de pie, en el Teatro Nacional, “Así la vida renace”, una pieza suya inspirada en un tango de Astor Piazzolla que ―debido al éxito― fue reprogramada varias veces dentro del evento. Luego, escuché hablar de una obra donde tres bailarinas danzaban con un telón negro, sus partenaires las manipulaban a través de él. El resultado visual, según me aseguró Maiuly Sánchez, una amiga muy avezada en materia danzaria, era impactante, seduce desde el título “Las manos que nunca me tocaron”. 

"Durante la obra el hombre no se ve y carga a la mujer. Yo no tenía ni siquiera la tela cuando empecé a trabajar con los bailarines, primero con los varones solos, y ellos no entendían la danza que les proponía. Cuando por fin logramos un huequito en el teatro y empezamos a trabajar con la tela física casi tuvimos que cambiar la obra por completo, pero se le sacó bastante partido a la idea de la tela y fue muy rico ese momento de empezar a buscar cosas nuevas. Ellos mismos decían: 'mire yo puedo agarrarla por un pie' o 'esto así no'. Los bailarines empezaron a buscar formas nuevas, fue un trabajo interesante y agradable. Me sorprendió el éxito de 'Las manos que nunca me tocaron' porque la obra dura cuatro minutos nada más. La monté sobre una pieza de Mozart que es una joyita de la cultura universal, y entonces creo que la poesía de la danza, el título, la cadencia con que bailan las bailarinas: todo el tiempo se mueven conteniendo el movimiento, con economía gestual, no hay nada grande, siempre como reprimiendo, también es muy agradable el acompañamiento sonoro, muy parco. La pieza de Mozart no es orquestada sino a base de piano, y todo lo anterior visual y auditivamente resulta muy agradable. Esta obra sorprendió y gustó tanto, una de las cosas que más me agradan de ella es que lo mismo la ve un niño, que las acomodadoras del teatro, que un artista de la plástica, un intelectual, cualquier persona, con cualquier nivel de percepción, disfruta la obra y la apropia de una manera sorprendente."

Cuando me propuse hallar a Tania Vergara, una primera figura del Ballet Nacional me la retrató: ojos verdes y grandes, el cuerpo no extremadamente delgado pero enseguida la reconocerás porque tiene la elegancia de la forma de la bailarina. Esa marca indeleble la delata, enseguida la encontré. Tuve la suerte de verla danzar en uno de los salones de la compañía danzaria cubana de mayor prestigio en el mundo, mientras montaba “A los confines de la tierra”, su obra ganadora del Premio Iberoamericano de Coreografía 2008.

"Lo va a estrenar el Ballet Nacional en el 21 Festival Internacional de Ballet de La Habana, eso me hace muy feliz. Para mí es como subir de pronto una escalera con un peldaño muy alto. Trabajar con el Ballet Nacional de Cuba (BNC) era un sueño también. Empecé a concebir 'A los confines de la tierra' cuando escuché el último disco de Luar Na Lubre, una agrupación de música gallega en la que se encuentra un cubano que estudió desde niño con mi esposo y conmigo; y siempre nos regala los discos del grupo. Coincidió con que este año la Feria Internacional del Libro se había dedicado a Galicia y se había hablado de la emigración gallega en términos tan fuertes como que más de tres millones de gallegos vinieron a las América. Todo eso confluyó en que yo fuera pensando no en hacer un homenaje a Galicia; sino de alguna manera recrear el ambiente de una aldea gallega y la idea de la separación. Traté de respetar los matices musicales, una de las primeras cosas que hice cuando filmé el ballet fue enviarlo a los músicos de Luar Na Lubre a ver qué pensaban ellos. Lo tradicional es respetable y las canciones son tradicionales, hay temas del disco que son dedicados a personas populares dentro de Galicia y otros que son casi una nana, o canciones de despedida a los marineros, que forman parte de la cultura gallega. No quería que me sucediera que ellos vieran una obra que nos los reflejara, que no tuviera puntos de contacto con el espíritu del disco. Esas cosas marcaron mucho el camino por el que fui trazando 'A los confines de la tierra'."

La conquista del Premio Iberoamericano de Coreografía 2008 solo sorprende a quienes desconocen a Tania. El lauro, necesario y justo, brindará un impulso a la obra coreográfica de Vergara, también servirá para atraer la atención de diversos críticos y artistas, y posibilitará que un número de creaciones valerosas, interesantes, originales, inteligentes, se difunda.

"Una obra mía, estrenada en los primeros días de agosto, 'Rocío de ciudad', parte de un personaje muy cándido, ingenuo, dulce, muy fantasioso. Lo interpreta una bailarina que lo mismo saca unas orejitas, que una planta, una peluca y trata entonces de ser más femenina, más mujer. En contraposición con este personaje, al otro lado del escenario, hay un hombre detrás de un buró, que es estéril, cuadrado, el bailarín trabaja a base de muecas, el uso de brazos es cerrado, todo lo contrario a la muchacha. Su diálogo es con el buró y consigo mismo, no descubre ningún objeto. Y en ese diálogo de ambos, o sea, en ese monólogo de cada uno consigo mismo y después en el diálogo que establecen los dos, se desarrolla una historia muy simple sobre: ¿por qué tu mundo no tiene nada? ¿por qué tu mundo es vacío? Y el hombre del buró ataca y trata de destruir a la persona fantasiosa, creadora, que necesita un mundo lleno de vivencias diferentes, nuevas, vitales."

Habla con igual pasión de todas sus obras. Usa las palabras necesarias y precisas, porque en ella emerge el deseo de representar la idea de la coreografía. El titulaje, que según los viejos periodistas es un arte, y que tortura a veces a no pocos escritores, para Tania representa un goce.

"Comencé con un gran maestro, con un libro de poesía de Thomas Eliot. Fue una buena escuela. Para los primeros títulos me inspiré en él: 'En la hora incierta antes de la mañana', trata sobre mujeres con los ojos vendados que luego empiezan a quitarse las vendas unas a otras. 'Estrategia baldía', está basado en el libro de Eliot La tierra baldía. La poesía es el arte de decir sintetizando, buscar los títulos en las palabras de Thomas Eliot me ayudó, ahora son mis palabras. Por ejemplo, 'Rocío de ciudad' es el agua que vemos al amanecer, esa lagrimita o gotica de agua pura del amanecer dentro de la ciudad. Me agrada que desde el título pueda, sin describir la coreografía, decir un poquito sobre ella. Tengo obras como 'Estuche', que son dos mujeres dentro de un vestido y refiere la idea de lo que yo muestro y lo que trato de esconder. Las dos bailarinas tienen que moverse dentro del mismo vestido. Es una obra muy escueta de recursos, muy teatral. El 98% de las obras de Endedans son más teatrales que danzadas. El título de 'Estuche' se me ocurrió en un autobús pensando en cómo logro representar lo que tengo, y vino como si Dios me lo dijera, incluso pensé: la primera palabra que venga a mi mente la voy a utilizar, y vino 'Estuche'. Yo misma me quedé asombrada de cómo ella sola consigue resumir la idea de que escondes una cosa sin tener que emplear más palabras como en otras piezas mías: 'El drama de la memoria', o 'La luna ha perdido su memoria', o 'El otro hábitat', los títulos eran más largos, y este con una sola palabra logra resumir la idea de lo que muestro y lo que escondo." 

Los recursos escenográficos como medios expresivos son protagonistas vitales en gran parte de las coreografías de la creadora, quien no se conforma con articular acciones solo con bailarines; sino que los reta continuamente a utilizar el espacio según un concepto, a usar el vestuario, objetos comunes, o telones; en medio del movimiento, e incluso, algo más complejo, les solicita que dancen a través de ellos. 

"Cuando hablo de que utilizo el vestuario, pienso en una de mis obras favoritas, una de las primeras, y uno a veces se aferra a las primeras cosas porque fue con lo que experimentó de una manera más ingenua, creo que 'El alucinado' logró resumir y encausarme en un camino que después iba a seguir en otras obras, no similares a esta pero me marcó. En 'El alucinado' un hombre carga a una mujer sobre sus hombros, ambos aparecen con grandes faldas negras, él queda debajo de la de ella y por tanto no se ve. La muchacha parece un icono de virgen del catolicismo y da la impresión de que vemos una sola persona, eso sorprende al espectador porque un bailarín no tiene ese tamaño. La bailarina está cargada pero no queda claro, no es evidente porque yo refuerzo la oscuridad en el diseño de luces, utilizo la oscuridad, cenitales que engañan la vista, hasta que se descubre el rostro hermético, duro, de mirada fija del hombre. Se llama 'El alucinado' porque trata de reflejar la alucinación de este hombre por una mujer. En aquella obra utilicé el recurso de la falda y las luces, después creé 'Estuche', donde dos bailarines comparten un mismo vestido, me gusta trabajar el elemento de la tela. Ahora, no en mi criterio personal sino en el del público, donde he logrado mejor el espíritu de sorpresa, de asombro y poesía a la vez, es en 'Las manos que nunca me tocaron' y en 'A los confines de la tierra', donde también introduzco el trabajo con telones. La idea de personas que se esconden en un telón se ha usado en el aparataje teatral, no sé exactamente dónde surge pero es algo que se ha visto ya en teatro y danza, yo simplemente lo utilicé para hacer de eso la obra."

Por “Las manos que nunca me tocaron” Tania Vergara Pérez recibió los dos principales lauros que entrega el séptimo Panorama de las Artes Escénicas: el Gran Premio Gloria Parrado y el Eloísa Agüero de Osorio, convirtiéndose en la persona de menos edad galardonada con este último, un reconocimiento a la obra de la vida que otorga el Consejo Provincial de las Artes Escénicas. La joven coreógrafa, que posee en su haber más de 150 obras, conquistó el Premio Villanueva 2005, emitido la Sección de Crítica de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC); el Premio “Anacaona Flor de Oro”, conferido por la Fundación Igneri de República Dominicana; el Reconocimiento Jorge Luis Betancourt, de la UNEAC de la Provincia de Camagüey, y múltiples premios nacionales y provinciales. La creación en Tania fue una necesidad que brotó desde la infancia.

"Me atraía la coreografía desde niña, siempre estaba creando. En el grupo me decían 'la coreógrafa', a veces no tan en buena onda; porque mi maestra de ballet decía que yo le cambiaba todos los ejercicios, y me regañaba con que yo no era coreógrafa y tenía que hacer las cosas tal y como ella decía. Desde niña, por un problema de inconformidad, de que mi grupo no bailaba lo que quería, yo montaba alguna cosita para el grupo. Pero me parece que la vena salió definitivamente cuando no pude bailar en el Ballet de Camagüey y me hice profesora. Ese momento fue muy doloroso para mí, porque yo siempre quise bailar, además de que estaba confiada en que iba a bailar. Y creo que es como cuando uno pierde uno de los sentidos, el que es sordo  agudiza la vista o el tacto, el ciego agudiza el oído. El hecho de no poder bailar me obligó a comunicarme, a expandirme, a través de la coreografía. Y desde el primer año empecé a hacer coreografías, y en el primer concurso en el que participé gané un premio, y he desarrollado una trayectoria bonita de coreografías y premios. Me he sentido satisfecha en varios eventos porque de un promedio de 15 coreografías de varios maestros, siempre las mías resultaban ganadoras. Sin embargo, de no haber premios hubiera hecho igual todas las obras, como hubiera seguido haciéndolas aunque no alcanzara el Premio Iberoamericano, aunque no obtenga ningún premio, porque en mí es una necesidad. En este momento yo necesito estar en un salón y crear cosas nuevas."

Aunque se licenció en Artes Danzarias en la especialidad de Ballet, sorprende su dominio de la música, la forma en que la escucha, las acotaciones que hace, su entrega como si cada melodía le sugiriera una idea o una historia. En el salón, tal vez inconscientemente, cuando Tania monta danza, les exige a los bailarines, y luego se deja abrazar por la música. Todavía dudamos que haya estudiado solo ballet.

"En la época en que me formé se estudiaba apreciación musical, pero era un estudio muy elemental. No creo que sepa mucho de música, lo que siempre he cultivado el gusto. Mi bagaje musical, modestia aparte, es bastante amplio. Oigo música brasileña, árabe, egipcia, música de los confines de la tierra exclama con una sonrisa, y me gusta tener todo tipo de música. Cubana también, devoro la de los años 40: feeling, bolero, Matamoros, cosas así, y por mi trabajo he podido vincularme a diferentes sonoridades. Después de graduada empecé a impartir clases, en nivel medio, de Danzas españolas, luego di Danzas de salón, Danzas de carácter, Ballet, pero en el momento en el que surgió Endedans tuve que disminuir progresivamente el número de asignaturas que impartía. Me casé por muchos años con las Danzas de carácter, soy buena maestra de eso y les debo mucho. Mis clases de ballet, que en este momento incorporan elementos de la danza moderna, tienen mucho de las Danzas de carácter, mi sentido del movimiento, del torso." 

Fundar es un acto tan complejo como nacer. Y más difícil que crear un proyecto es mantenerlo. En el 2002, Tania Vergara fundó su propia compañía de danza en Camagüey, y solo cuando uno la tiene frente a frente se explica cómo ha conseguido desarrollarla. Ser buen coreógrafo no es sinónimo de ser líder más allá del salón, y ella lo logra. Esto es algo que entraña respeto, hacia y desde ella, y sabiduría. Los motivos para fundar fueron varios. 

"Muchas razones, una vida personal que estaba como cayendo en un vacío, había tenido mis dos hijos, y el momento de la maternidad te llena, los niños van creciendo y sientes que te falta algo, no sé si es otra maternidad porque surge una necesidad de volver a crear. Además necesitaba enrolar mi vida personal en algo nuevo, en lo profesional me sentía en la nada. Impartía las danzas que mencioné antes y que me gustan mucho; pero no llevan a nada porque la enseñanza del ballet por supuesto que magnifica la danza clásica y lo demás lo va dejando como por debajo. Aunque todos los años hacía cosas nuevas, que me gustaban y resultaban premiadas, eso no me complacía porque al año siguiente todo lo que había hecho se perdía, no sentía que se conservara una memoria. A esto se sumó que empecé a proponer obras más raras. Los mismos coreógrafos del Ballet de Camagüey me decían que la Escuela no estaba apta para bailar cosas así, que la institución tenía un compromiso con la danza clásica. Surgieron comentarios como: 'no eres de este lugar', o 'no encaja lo que estás haciendo con el nivel de la Escuela o con los intereses de la Escuela'. Estos comentarios dichos así parecen desagradables pero venían de personas muy amigas, con el espíritu sano de ayudar. Incluso el comentario de: 'tú no perteneces aquí, eres de otro lugar', que me hizo una amiga mía, Sandra Pérez, que está ahora en México, creo que fue importante. Todo lo que he explicado se iba tejiendo en mi mente. Un buen día se me acercó Reinaldo Labrada, quien es el presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Camagüey, y me dijo que necesitaba que los bailarines tuvieran mayor incidencia dentro de la vida cultural de la AHS, y yo le cuento que lo que más quisiera es tener mi propio grupo y hacer como un laboratorio de una danza diferente a la que se estaba haciendo en la provincia. Él puso todas sus ganas y me dio mucha fuerza, porque por mí misma no lo hubiera hecho, necesité que alguien me empujara, y ya hoy pase lo que pase, me siento en un camino tan segura que no existe muro que se levante que yo no pueda atravesar."

Así ha sido, en el momento de su fundación los integrantes de Endedans eran algunos de sus alumnos de la Escuela de Ballet, y algunos artistas del Ballet de Camagüey. Hubo problemas porque los alumnos se graduaban y pasaban a la compañía clásica, y los horarios, las lastimaduras, creaban conflictos. Decidió empezar de cero otra vez, con cuatro o cinco personas, algunas de carrera profesoral. 

"Creo que ahí es cuando realmente surge Endedans, lo anterior fue un preámbulo necesario. Endedans es mi casa, y yo puedo ir tanteando las cosas en el momento en que las quiero y como las quiero. A lo mejor no resultan pero es mi laboratorio. Además de que les debo mucho a mis bailarines en ese sentido porque son como mis conejillos de india, también ellos me aportan mucho a mí. Me he dado cuenta de que necesito tener un espacio donde me pueda sentir como en casa, pues siempre que uno va a otra compañía tiene que adaptarse a otras normas y respetar sus políticas. Con mi compañía no pasa eso, yo me siento muy libre, en otras entrevistas he dicho que no me cierra ninguna política, no es que quiera ser disidente ni nada por el estilo, pero me siento libre de hacer lo que quiera. De pronto quiero trabajar en puntas, vamos a trabajar en puntas, de pronto vamos a cantar, o vamos a hacer una obra más gestual, o hacer danza arena, yo voy dictando la política de Endedans y eso me hace, creo, mejor artista." 

Esta camagüeyana, amante de su casa, sus hijos, su esposo artista plástico y su ciudad, también quisiera trabajar con otras compañías, y le encantaría hacer temporadas en La Habana. No ve en Camagüey ni en Endedans una cárcel. ¿Acaso tiene límites la creación? ¿Por qué imponérselos entonces? Cuando se le pregunta por coreógrafos que tenga como patrones su respuesta es muy clara y certera: 

"Mats Ek por lo osado, por lo crudo y a la vez desenfadado, a veces tanto que parece ingenuo, y Jiri Killian porque es un poeta del movimiento y porque entiende la música de una manera muy peculiar. Me hablabas antes de mi conocimiento musical, yo creo que logro entender la atmósfera del compositor, a lo mejor no exactamente lo que quiso decir pero me parece que entro en un mundo homogéneo a la persona que escribió la partitura, en cuanto a atmósfera, y que la atrapo en mis obras. En 'A los confines de la tierra' logro eso, los matices musicales están representados con movimientos y los movimientos responden a los matices musicales, hay una reciprocidad, un hermanamiento, diría que se da una relación de dependencia que para mí es buena. Porque a veces ser demasiado dependiente de la música es muy malo, pero haciéndolo con mesura me parece que resulta bien. Un gran ejemplo lo tenemos en un espectáculo de Jiri Killian, su ballet 'Blanco y Negro', que utiliza incluso espadas, y no hay matiz, no hay una tecla del piano, un sonido que no lleve, al unísono, un empeine que se quitó, una contracción, una cabeza, Killian es un maestro en eso." 

Tania habla con respeto de maestros, coreógrafos, bailarines; pero además en su expresión tanto oral, como coreográfica, nunca pasa por alto el público, aquellas personas que percibirán desde afuera su obra. 

"Pienso en cómo va a entender la obra, no tanto si entenderá exactamente lo que quiero decir, pero sí trato de que cuando se abra el telón, haya algo mágico que capte su atención. Cualquier cosa que pueda aburrir o dejar de ser interesante, la elimino. El ritmo de una obra es vital para que la atención del público se mantenga, la relación que establecen los bailarines, entre otros elementos, porque en el teatro pasa que las personas se viran para ver quién es el que entró o porque de pronto abren el monedero o se acuerdan de algo, y ese momento en que la persona habla, comenta, mira para el otro lado, bosteza, en ese momento está perdiendo parte de la obra. Yo trato que mis coreografías llenen y vibren de una manera que el público tenga que estar atento y no quiera perderse qué está sucediendo, porque no es fácil de entender o porque trato que tenga que llevarle tiempo el resolverse la obra. Esto sin dejar de ser directa, pues no quiero que me pase como con el ballet clásico, que la gente algunas veces se aleja porque no entiende qué está pasando. Trato de que las obras mías sean agradables visualmente y asequibles."

“A los confines de la tierra” convocará un sinfín de lecturas el 1ro de noviembre en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana. Ese día Tania Vergara recibirá de manos de Alicia Alonso el Premio del VI Concurso Iberoamericano de Coreografía 2008 y, además, el aplauso de un público ansioso de palpar una poesía del movimiento más contemporánea. Probablemente, en su exploración de los confines, muchos se reconozcan.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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