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Fe, esperanza, amor y paz fueron
las palabras más escuchadas el
pasado sábado 25 de octubre
cuando en el patio de Muralla
63, sede de A guitarra limpia,
se realizó el concierto Agua
viva en el que varios
trovadores les cantaron a Dios y
a la vida.
Al
presentar el concierto, María
Santucho, coordinadora general
del Centro Cultural Pablo de la
Torriente Brau, afirmó que
“estamos felices porque sentimos
que Agua viva nos
ensancha, nos expande, en el
sentido de que nos abrimos a
nuevos públicos y eso es tan
importante como necesario”.
Reiteró
que ese recital estaba dedicado
al Día de la Cultura cubana, que
cada 20 de octubre se celebra en
la Isla, y a la “siempre querida
y cercana” trovadora Teresita
Fernández, “cristiana ferviente
que, de alguna manera, ha
intentado acercarnos a la fe y a
la palabra de Dios”.
Insistió Santucho en que “en las
cosas diversas que uno hace
todos los días está la fe y el
impulso para seguir planteándose
nuevos retos” e afirmó que
Agua viva está, también,
dedicada a la fe en “cuerpo y
guitarra”.
Anunció que el concierto, al
igual que se hace con todos los
A guitarra limpia,
próximamente, se convertirá en
un CD y engrosará la colección
del mismo nombre de manera que
“estos temas que tienen como
inspiración a Dios puedan ser
disfrutados por quienes lo
deseen”, puntualizó.
Amós
López, Pastor de la Iglesia
Bautista Ebenezer con sede en el
municipio capitalino de
Marianao, aseveró que “lo que
está sucediendo y va a suceder
en este patio es un pequeño
punto, una breve muestra, de lo
que se está haciendo en todo el
país en relación con la música
cristiana”.
Recordó
que hace unos meses contactó con
el Centro Pablo, que es la cuna
de los jóvenes trovadores, y
solicitó la posibilidad de
realizar un A guitarra limpia,
“porque queríamos compartir
nuestras canciones”. Pasado un
tiempo, dijo: “tuvimos la
certeza” de que haríamos este
concierto que “nos llena de
alegría y de felicidad” y quiso
agradecer a la institución en
nombre del Consejo de Iglesias
de Cuba.
El Pastor empuñó su guitarra e
interpretó tres temas: “Credo”,
“Cielo encendido”, “Madrugada de
resurrección” y, seguidamente,
Eliab Samuel regaló “Jesús
profeta”, “Para todos los
tiempos” y “Soberano”.
Después Juan Carlos Leyva,
poseedor de una voz
particularmente timbrada, entonó
“Salmo 91”, “Zapatos rotos” y
“El escote”, mientras que Eric
Méndez, un trovador que es
conocido en el patio de Muralla
63 porque realizó hace un tiempo
un A guitarra limpia,
interpretó “Profecía”,
“Difícilmente un rico” y
“Celebración”.
Esos 12
temas tuvieron en su centro la
reverencia a Dios y
constituyeron una suerte de
primer bloque que fue seguido de
la presentación de Rosendo Díaz,
El gallo de la salsa ―un
músico que durante más de 15
años trabajó en la conocida
orquesta de Manolito Simonet y
su Trabuco― quien en los
últimos tiempos se ha dedicado,
exclusivamente, a cantar en las
iglesias cubanas.
Rosendo
se acompañó de Emilio González
(percusión), Leonel González
―El guajiro― (tres) y
Ernesto Naranjo Álvarez
(contrabajo) y utilizó el son
como género, interpretó “Un
hombre diferente”, “El
fanático”, “Que no te falte la
fe” y “Llamado a Cuba”. Este
último tema, muy bien logrado
por cierto, puso de pie al
numerosísimo público que se dio
cita en el patio de las yagrumas
de la Habana Vieja.
Por su parte, Vivian Figueredo y
Jesús Rayner Alcolea, jóvenes
artistas de la plástica, donaron
una obra (acrílico sobre tela)
titulada “Avivamiento” y que en
lo adelante formará parte de los
fondos que posee el Centro
Pablo.
Agua viva
tuvo la particularidad de que
todos los temas interpretados
estaban inspirados y dedicados a
Dios y ese acento fue lo único
que lo distinguió del resto de
los A guitarra limpia que
en los últimos diez años se han
desarrollado en el patio de la
institución.
Y no es ocioso reiterar que las
palabras fe, esperanza, amor y
paz (y más aún sus respectivos
significados), nos acompañaron
durante unas dos horas en que,
creo, todos fuimos “un tilín
mejores”, como dice Silvio
Rodríguez en su memorable “Cita
con ángeles”. |