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El presente artículo constituye
el tercero de tres referidos a
las crisis financieras
(crediticias y bursátiles)
iniciadas en EE.UU. y propagadas
a casi todo el mundo durante el
verano del año 2008, en este
caso referido a los resultados
previsibles.
Una vez aprobados y en fase de
implementación inicial los
distintos planes de rescate
establecidos por los gobiernos
de EE.UU. de la UE y de otros
países desarrollados y en vías
de desarrollo durante las crisis
financieras y bursátiles de
septiembre y octubre del año
2008, todos apoyados cínicamente
por el FMI, cabe preguntarse qué
puede esperarse de sus posibles
resultados. Veamos algunos de
ellos:
· Reforzamiento
del neoliberalismo más brutal al
facilitar aún más la
concentración del capital y las
riquezas en pocas manos, en este
caso en el sistema bancario y
financiero en general y en
especial para los grandes bancos
privados entre ellos los de la
Reserva Federal de EE.UU., a
través de fusiones, de
adquisiciones ventajosas y de la
ayuda proveniente de rescates y
subsidios a partir de fondos
procedentes del erario público
que a su vez provienen en gran
medida de los bolsillos de todos
los ciudadanos estadounidenses,
y en forma complementaria
generalizar (socializar) la
pobreza entre cientos de
millones de personas. Las crisis
financieras del verano del año
2008 para las elites dominantes
en EE.UU. constituyeron un nuevo
11/09/01 para profundizar a su
favor el más feroz
neoliberalismo en ese país.
· Reforzamiento
del neoliberalismo en otros
países capitalistas
desarrollados y en vías de
desarrollo al emplear parte
importante de sus reservas
monetarias (estatales y, por
tanto, públicas) en salvar a sus
sistemas financieros actuales
concentrando aún más el capital
y las riquezas en manos privadas
privilegiadas, en lugar de
emplearlas en el desarrollo de
sus países por vías diferentes a
las hasta ahora utilizadas que
favorezcan a las grandes
mayorías de sus sociedades. Los
llamados Países en Desarrollo (PDE)
disponen en su conjunto de unos
4,2 billones de reservas en US
dólares, cifra muy superior a
las reservas de Japón, Europa y
América del Norte juntos.
· Reducción
apreciable de un capital
accionario global sobrevalorado
y en gran parte virtual, riqueza
aparente por lo general sin
respaldo material y real. Las
pérdidas directas durante la
crisis en la inmensa mayoría de
los casos, nunca constituyeron
dinero real ya que el precio de
una acción es supuestamente la
mejor estimación de lo que vale
la acción en un momento dado,
siendo casi siempre muy superior
al valor en libro y mucho más
respecto al valor de la
“economía real”, que tampoco
nunca se sabe cuál es en
realidad, pérdidas que se
manifiestan cuando un
inversionista decide vender sus
acciones a la baja y parte de
las riquezas que pensaba tener
simplemente desaparecen y no las
recupera jamás.
El 10 de octubre de 2008 el
valor de las acciones del índice
ponderado del Dow Jones Wilshire
5000 (en esos momentos de 4,675
acciones o valores o “stocks”)
de EE.UU. era de 9,7958 billones
de US dólares con un Precio en
Libro (Price to Book) de 1,63
(unos 6,0 billones de US
dólares), un Rendimiento de
Dividendo (Dividend/Yield) de
2,93% y una relación previsible
de Precio a la Salida (Forward
P/E) de 9,36. El índice
ponderado del Dow Jones Wilshire
5000 el 9 de octubre de 2007
tenía un valor total de mercado
de unos 16,9 billones de US
dólar, lo que quiere decir que
en solo un año desaparecieron o
se esfumaron unos 7,1 billones
de US dólar en esos mercados.
· Retorno
futuro a manos privadas de los
activos y recursos que sean
estatizados y/o nacionalizados
durante la actual crisis con
enormes ganancias para los
grandes capitalistas nacionales
e internacionales, ya que en
ningún caso se plantean
modificaciones a las políticas
privatizadoras utilizadas
durante las últimas décadas, tal
como expresaron los principales
mandatarios europeos y el
presidente de EE.UU. durante la
tercera semana de octubre de
2008 en medio de un gigantesco
rescate financiero por parte de
los estados hasta ese momento
nunca concebido ni imaginado.
Un negocio redondo, cuando
quiebran las entidades privadas
el estado con recursos públicos
las salva y en cuanto tienen
oportunidad privatizan a su
favor los mismos recursos
salvados, recuperados y
recapitalizados y muchos más de
ser posible, en ambos casos
concentrando las riquezas en
pocos y socializando la pobreza
en muchos.
· Disminución
de los ingresos de recursos
financieros extranjeros en
EE.UU. por inversiones de varios
tipos como la compra de Bonos
del Tesoro, préstamos y compra
de activos financieros de varios
tipos y depósitos en bancos
estadounidenses debidos al
incremento de la desconfianza en
la economía y en el sistema
financiero de ese país.
· Rescate
inescrupuloso en EE.UU. de
cientos de miles de millones de
US dólares de inversores
extranjeros radicados fuera de
EE.UU. a través de filiales o de
casas matrices de bancos
estadounidenses.
· Fortalecimiento
de grandes bancos privados
estadounidenses a costa de la
adquisición a bajos precios de
las acciones de otros bancos con
sus finanzas comprometidas los
cuales no podrían recuperar la
valoración o la recapitalización
de sus depreciados activos, como
ocurrió con el caso del banco
Wachovia, para luego
beneficiarse con el Plan de
Rescate.
· Aumento
de la deuda soberana de EE.UU.
cercana en esos momentos a los
10 billones de US dólares, con
un importante aumento del techo
legal máximo otorgado por los
distintos planes de rescate
financieros autorizados durante
el año 2008 por el gobierno de
George W. Bush, por lo que se
estima que con estas acciones
llegaría a los 11 billones de US
dólares (inició sus dos
fatídicos mandatos con una deuda
de 5,727 billones de US dólares
por lo que fácilmente la
duplicará en solo ocho años).
Los pagos por intereses de la
deuda nacional de EE.UU. por 10
billones de US dólares puede
estar en el orden del billón de
US dólares, cifra que parece
acercarse progresivamente al
ingreso anual de esa nación.
· Aumento
de la deuda empresarial y de la
deuda personal en EE.UU. que a
finales del año 2007 en EE.UU.
ya ascendían a más de 36
billones de US dólares que
sumados a la deuda pública de
algo más de 9 billones daba una
deuda combinada de unos 48,4
billones de US dólares
equivalente a cerca de cuatro
veces el PIB de EE.UU., deuda
total que se estima ascenderá a
unos 50 billones de US dólares.
· Aumento
del déficit presupuestario de
los años 2008 y 2009 en EE.UU.
por la disminución de ingresos
por varias partidas y debido a
que en el caso de las
estatizaciones y/o
nacionalizaciones sus valores
son incorporados directamente al
presupuesto federal. Se estima
que para el período 2008-2009
podría llegar a 1.5 billones de
US dólares. En octubre del año
2008 se anunciaba un déficit
fiscal récord para ese año de
454,000 millones de US dólares,
pronosticándose un déficit para
el año 2009 de unos 700,000
millones de US dólares.
· Afectación
a la economía real con la
disminución y retraimiento a la
hora de otorgar créditos que
producirán rompimientos
adicionales de la extensa y
complicada cadena de deudas y
pagos a todos los niveles de la
sociedad de EE.UU. con el
reflejo consecuente en el
empleo, las inversiones, la
vivienda, el consumo y por tanto
las ventas y la producción y los
servicios en EE.UU., así como en
todos los otros países
afectados, acelerando el proceso
de una creciente recesión
económica y productiva a nivel
internacional y en este caso
mundial.
·
Aumento de la liquidez monetaria
en los principales países
afectados en medio de un proceso
de recesión con el irremediable
aumento futuro de las tasas de
interés, aunque en forma
emergente se bajaron en un 0,5%
como un elemento de reactivación
de la economía a muy corto
plazo.
·
Mayor devaluación del US dólar,
un papel moneda cada vez con
menor valor real en el mundo
entero y una mayor devaluación
aun de monedas fuertemente
dependientes del US dólar como
el peso mexicano.
·
Por la tremenda importancia del
sector financiero estadounidense
el gobierno de EE.UU. se verá
obligado a seguirles inyectando
sumas multimillonarias a
distintas grandes entidades
financieras en bancarrota hasta
su inevitable estatización y/o
nacionalización, a lo que se
sumará la posible crisis de la
agencia pública de garantía de
depósitos (FDIC, por sus siglas
en inglés) a partir de la
quiebra de cientos de bancos
hipotecarios y de cajas de
ahorro actualmente bajo su
protección. Situación similar se
producirá en otros países en
especial de la Europa
desarrollada y de Asia en países
en vías de industrialización.
· Mayor
robo y despojo de las posibles
riquezas, recursos y beneficios
de los ciudadanos comunes, con
un alto riesgo para cientos de
millones de personas de pasar a
la pobreza incluyendo la llamada
clase media ya que actúan como
pequeños inversionistas en los
fondos de pensión o de
jubilación y en los fondos de
inversión, como accionistas de
numerosas empresas que cotizan
en bolsa y como participantes en
planes de pensiones o retiro o
en planes de ahorro, o como
depositantes en cuentas de
ahorros y en pólizas de seguro
de diverso tipo.
Ocurrirá el aumento del
desempleo, la reducción de los
salarios reales, la disminución
de los programas de beneficio
social para las sociedades de
los países afectados, la pérdida
del valor de las jubilaciones y
de las viviendas y, por tanto,
la extensión y profundización de
la pobreza en esas sociedades.
Al perder el empleo se pierde el
salario y el plan de salud cada
vez más privatizado, aumentan
las deudas que se vuelven
impagables perdiéndose activos
como la vivienda muchas veces
hipotecada, se pierde la
oportunidad de obtener nuevos
empleos y nuevos créditos y se
gasta y consume menos, pasando
rápidamente a la pobreza y a la
desesperación.
· Aumento
inevitable de la profundización
de las contradicciones y de las
diferencias entre clases en
EE.UU y en otros países
afectados, especialmente entre
ricos y favorecidos y pobres y
desfavorecidos, con el
consecuente desarrollo de la
lucha de clases de los más
explotados en contra del
“establishment” imperante.
· Profundización
del actual golpe de Estado
fascista por parte de las
fuerzas de derecha más
reaccionarias de las elites de
poder de EE.UU. con la
progresiva militarización
interna del país para la
represión más brutal de
cualquier manifestación de
inconformidad y protesta que se
produzca (con fuerzas
especialmente preparadas como la
Primera Brigada de la Tercera
División del ejército y
mercenarios como los
contratistas de empresas
privadas como Blackwater).
·
Un fuerte golpe al nefasto
actual Sistema Financiero
Internacional, al US dólar como
moneda dominante mundial y a una
de las principales bases
teóricas del neoliberalismo y
del capitalismo a favor del
libre mercado y contra la
intervención del estado. Cada
vez más algunos políticos y
dirigentes de gobiernos
afectados pronostican el colapso
del actual sistema financiero y
monetario internacional y
clamarán el desarrollar una
nueva estructura financiera
internacional a partir de una
nueva Bretton Woods que permita
continuar con la explotación del
gran capital al resto del mundo
y en otros casos de estructuras
financieras nacionales y
regionales diferentes,
confrontacionales y alternativas
como los Bancos del Sur y otras
similares, así como nuevas
estructuras monetarias
regionales e internacionales
donde no permanezca el US dólar
como moneda hegemónica.
· Graves
afectaciones a la economía
mundial cada vez más
interrelacionada, con algunos o
muchos países altamente
dependientes de la economía y de
las finanzas de EE.UU. y del
comercio internacional en
general y con ese país en
particular, como ocurre con
países con Tratados de Libre
Comercio (TLC) firmados con
EE.UU. y con la UE.
· Disminución
notable de los magros aportes de
los países desarrollados a los
Objetivos de Desarrollo del
Milenio de las Naciones Unidas y
de la ayuda en general para los
países menos desarrollados, con
terribles afectaciones
económicas y sociales en
especial en el continente
africano. En pocos días
aparecieron billones de US
dólares o equivalentes en otras
monedas para salvar a las elites
y oligarquías capitalistas
nacionales e internacionales,
mientras nunca antes aparecieron
con rapidez unas pocas decenas
de millones para paliar el
hambre, la pobreza y la miseria
de cientos o miles de millones
de personas en el mundo entero
incluyendo a muchos ciudadanos
de tercera o cuarta categoría
dentro de los propios países
desarrollados.
· Amenaza
a las reservas monetarias de
muchos países, es especial en
vías de desarrollo, donde pueden
afectarse los necesarios niveles
mínimos de las reservas en
moneda nacional y en divisas y
desequilibrarse los necesarios
balances entre los distintos
destinos, incluyendo los
recursos destinados a garantizar
la operación normal de sus
entidades financieras.
· Futura
repetición de la actual crisis
financiera y bursátil y
agravamiento de las numerosas
crisis internas y externas cada
vez más interrelacionadas e
interdependientes que de manera
inevitable están contribuyendo a
la autodestrucción del imperio
estadounidense y, por tanto, de
su Estrategia de Dominación
Mundial (EDM).
· Comienzo
del despertar de la conciencia
de cientos de millones de
personas en el mundo entero y de
miles de dirigentes políticos y
sociales sobre las realidades
económicas y sociales impuestas
por el neoliberalismo y el
capitalismo en general y sobre
la necesidad de resistir y de
transformar en forma radical los
sistemas y modelos impuestos
durante las últimas décadas por
las elites y oligarquías
capitalistas en el mundo entero
a través de todos los métodos
persuasivos y coercitivos
posibles a su alcance, así como
de la pronta movilización de
esos mismos dirigentes para
adoptar medidas a corto, mediano
y largo plazo que aminoren en lo
posible los efectos negativos de
las crisis en sus países y
regiones.
· Creación
de mejores condiciones
subjetivas y objetivas para
desarrollar rápida y
agresivamente en todo el mundo
una Estrategia Global de
Enfrentamiento (EGE) y
estrategias regionales de
enfrentamiento que la integren y
refuercen contra la Estrategia
de Dominación Mundial (EDM)
liderada por EE.UU. para su
confrontación, derrota y
eventualmente su destrucción al
menos en forma parcial y en
forma complementaria la creación
de nuevos sistemas organizativos
y modelos distintos a los
actuales a través de Estrategias
de Desarrollo Nacionales y
Regionales, al menos para los
países en vías de desarrollo.
Que nadie dude que estas crisis
reafirman que este es un momento
clímax y una oportunidad
inmejorable para sintetizar e
implementar de inmediato una
Estrategia Global de
Enfrentamiento (EGE), con sus
estrategias de enfrentamiento
regionales integradas, a la
Estrategia de Dominación Mundial
(EDM) liderada por EE.UU.
Muchas personas en el mundo se
preguntan de dónde salieron,
salen y saldrán los recursos
financieros públicos utilizados
para estos salvatajes por parte
del estado, a dónde fueron a
parar los fondos desaparecidos,
a dónde irán a parar los nuevos
recursos y a dónde no irán a
parar los recursos nuevos
involucrados. Trataré de
ilustrar con algunas respuestas
estas interrogantes:
· "¿De
dónde salieron, salen y saldrán
los recursos financieros
públicos utilizados?"
Principalmente de las reservas
estatales conformadas por las
ganancias o utilidades de los
sectores productivos y de
servicios públicos aun no
privatizados, de la impresión de
nuevos billetes con poco o
ningún respaldo en la economía
real, de préstamos de fondos de
otros países preferentemente
estatales, y de ingresos al
presupuesto del Estado como los
impuestos según el sistema
impositivo de cada país (la
única de las fuentes anteriores
donde participan y se ven
afectadas entidades privadas).
· "¿A
dónde fueron a parar los
recursos financieros
desaparecidos?" En gran medida a
los bolsillos de los ladrones
(robo y no simple desaparición)
por medio de dos principales
vías: una, al beneficio y uso
personal de los ladrones y dos,
el desvío de los gigantescos
fondos “desaparecidos” a bancos
de países convenientes como
Israel y a paraísos fiscales
esparcidos por el mundo.
· "¿A
dónde irán a parar los recursos
financieros públicos?" A la
recuperación y reactivación y a
la impunidad de las entidades
bancarios y financieras privadas
en quiebra y fracasadas en
mercados completamente
desregulados, siempre a favor de
las elites y oligarquías
capitalistas en una etapa de
neoliberalismo desenfrenado.
·
"¿A dónde no irán a parar los
recursos financieros públicos?"
Al fortalecimiento de los
sectores productivos, de
infraestructura y de servicios
públicos aun no privatizados con
las inversiones necesarias, a
reactivar la economía real y a
la creación de nuevos empleos, a
mantener o aumentar programas de
beneficios y asistencia social,
al mayor desarrollo tecnológico,
científico, educacional, de
salud y a proteger y mejorar la
ecología y medioambiente de la
nación, a mejorar las
condiciones de trabajo de la
clase trabajadora y de vida de
todo la población en general, a
aumentar la seguridad de esa
población y la confianza en sus
sistemas políticos, económicos,
financieros y sociales y a
incrementar la ayuda para el
desarrollo de los países más
explotados y empobrecidos, entre
otras verdaderas necesidades de
un mundo cada vez más sometido y
sumergido en crisis cada vez más
insostenibles e inaguantables.
También cabe preguntarse cuáles
van a ser las nuevas o renovadas
burbujas financieras a
refugiarse por parte de la
inevitable especulación
financiera, adicionales a las ya
existentes o en proceso de
transformación (declinación)
como las de los sectores del
complejo militar-industrial, de
la informática, la
biotecnología, el inmobiliario,
el petrolero, el alimentario y
de otras materias primas, el de
los seguros, de las tarjetas de
crédito y del US dólar entre
otras, burbujas todas en proceso
de progresiva quiebra. Al irse
agotando las nuevas
posibilidades para una
especulación desenfrenada sin
altos riesgos, sería aconsejable
para los especuladores y
ladrones del mundo de las
finanzas y de las elites
políticas y de gobierno que las
apoyan y protegen, que se
refugien en la economía real y
renuncien al menos en parte a su
inmoral e ilimitado
enriquecimiento si pretenden
escapar en el futuro de la furia
de los explotados de siempre por
parte de un capitalismo actual
tan feroz como los de los dos
siglos anteriores.
Una vez más se produce el
inexorable cumplimiento de las
tres leyes básicas del
materialismo
científico, histórico y
dialéctico
a favor de la profundización de
las crisis del capitalismo:
"cambios cuantitativos" brutales
dentro de un irrenunciable
capitalismo antikeynesiano, no
ya hablar de ninguna alternativa
de socialismo, que llevarán
irremediablemente a drásticos
"cambios cualitativos",
impulsando "la unidad" de
decenas y cientos de miles de
revolucionarios y combatientes
con la correspondiente
"lucha de contrarios" entre
explotados y explotadores, así
como "la negación" de los
sistemas y modelos imperantes
hasta la actualidad y que son
los que originan y profundizan
las crisis en forma irremediable
y que no pueden reformarse y en
la mayoría de los casos tampoco
pueden reformularse, dejando
solo la alternativa de
sustituirlos por otros sistemas
y modelos alternativos
totalmente diferentes.
15 de octubre de
2008
Nota:
El presente
artículo constituye en lo
fundamental parte de un epígrafe
de un extenso ensayo titulado
“Estrategia Global de
Enfrentamiento (EGE) a la
Estrategia de Dominación Mundial
(EDM)” pendiente de publicación.
Ver
TAMBIÉN: Crisis del verano del 2008.
(Parte I) y
(Parte II) |