Año VII
La Habana

1 al 7 de NOVIEMBRE
de 2008

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Crisis del verano de 2008

Resultados previsibles (III)

Frank Rodríguez Bueno • La Habana

 

El presente artículo constituye el tercero de tres referidos a las crisis financieras (crediticias y bursátiles) iniciadas en EE.UU. y propagadas a casi todo el mundo durante el verano del año 2008, en este caso referido a los resultados previsibles. 

Una vez aprobados y en fase de implementación inicial los distintos planes de rescate establecidos por los gobiernos de EE.UU. de la UE y de otros países desarrollados y en vías de desarrollo durante las crisis financieras y bursátiles de septiembre y octubre del año 2008, todos apoyados cínicamente por el FMI, cabe preguntarse qué puede esperarse de sus posibles resultados. Veamos algunos de ellos:

·        Reforzamiento del neoliberalismo más brutal al facilitar aún más la concentración del capital y las riquezas en pocas manos, en este caso en el sistema bancario y financiero en general y en especial para los grandes bancos privados entre ellos los de la Reserva Federal de EE.UU., a través de fusiones, de adquisiciones ventajosas y de la ayuda proveniente de rescates y subsidios a partir de fondos procedentes del erario público que a su vez provienen en gran medida de los bolsillos de todos los ciudadanos estadounidenses, y en forma complementaria generalizar (socializar) la pobreza entre cientos de millones de personas. Las crisis financieras del verano del año 2008 para las elites dominantes en EE.UU. constituyeron un nuevo 11/09/01 para profundizar a su favor el más feroz neoliberalismo en ese país.

·        Reforzamiento del neoliberalismo en otros países capitalistas desarrollados y en vías de desarrollo al emplear parte importante de sus reservas monetarias (estatales y, por tanto, públicas) en salvar a sus sistemas financieros actuales concentrando aún más el capital y las riquezas en manos privadas privilegiadas, en lugar de emplearlas en el desarrollo de sus países por vías diferentes a las hasta ahora utilizadas que favorezcan a las grandes mayorías de sus sociedades. Los llamados Países en Desarrollo (PDE) disponen en su conjunto de unos 4,2 billones de reservas en US dólares, cifra muy superior a las reservas de Japón, Europa y América del Norte juntos.

·        Reducción apreciable de un capital accionario global sobrevalorado y en gran parte virtual, riqueza aparente por lo general sin respaldo material y real. Las pérdidas directas durante la crisis en la inmensa mayoría de los casos, nunca constituyeron dinero real ya que el precio de una acción es supuestamente la mejor estimación de lo que vale la acción en un momento dado, siendo casi siempre muy superior al valor en libro y mucho más respecto al valor de la “economía real”, que tampoco nunca se sabe cuál es en realidad, pérdidas que se manifiestan cuando un inversionista decide vender sus acciones a la baja y parte de las riquezas que pensaba tener simplemente desaparecen y no las recupera jamás.

El 10 de octubre de 2008 el valor de las acciones del índice ponderado del Dow Jones Wilshire 5000 (en esos momentos de 4,675 acciones o valores o “stocks”) de EE.UU. era de 9,7958 billones de US dólares con un Precio en Libro (Price to Book) de 1,63 (unos 6,0 billones de US dólares), un Rendimiento de Dividendo (Dividend/Yield) de 2,93% y una relación previsible de Precio a la Salida (Forward P/E) de 9,36. El índice ponderado del Dow Jones Wilshire 5000 el 9 de octubre de 2007 tenía un valor total de mercado de unos 16,9 billones de US dólar, lo que quiere decir que en solo un año desaparecieron o se esfumaron unos 7,1 billones de US dólar en esos mercados.

·        Retorno futuro a manos privadas de los activos y recursos que sean estatizados y/o nacionalizados durante la actual crisis con enormes ganancias para los grandes capitalistas nacionales e internacionales, ya que en ningún caso se plantean modificaciones a las políticas privatizadoras utilizadas durante las últimas décadas, tal como expresaron los principales mandatarios europeos y el presidente de EE.UU. durante la tercera semana de octubre de 2008 en medio de un gigantesco rescate financiero por parte de los estados hasta ese momento nunca concebido ni imaginado.

Un negocio redondo, cuando quiebran las entidades privadas el estado con recursos públicos las salva y en cuanto tienen oportunidad privatizan a su favor los mismos recursos salvados, recuperados y recapitalizados y muchos más de ser posible, en ambos casos concentrando las riquezas en pocos y socializando la pobreza en muchos.

·        Disminución de los ingresos de recursos financieros extranjeros en EE.UU. por inversiones de varios tipos como la compra de Bonos del Tesoro, préstamos y compra de activos financieros de varios tipos y depósitos en bancos estadounidenses debidos al incremento de la desconfianza en la economía y en el sistema financiero de ese país.

·        Rescate inescrupuloso en EE.UU. de cientos de miles de millones de US dólares de inversores extranjeros radicados fuera de EE.UU. a través de filiales o de casas matrices de bancos estadounidenses.

·        Fortalecimiento de grandes bancos privados estadounidenses a costa de la adquisición a bajos precios de las acciones de otros bancos con sus finanzas comprometidas los cuales no podrían recuperar la valoración o la recapitalización de sus depreciados activos, como ocurrió con el caso del banco Wachovia, para luego beneficiarse con el Plan de Rescate. 

·        Aumento de la deuda soberana de EE.UU. cercana en esos momentos a los 10 billones de US dólares, con un importante aumento del techo legal máximo otorgado por los distintos planes de rescate financieros autorizados durante el año 2008 por el gobierno de George W. Bush, por lo que se estima que con estas acciones llegaría a los 11 billones de US dólares (inició sus dos fatídicos mandatos con una deuda de 5,727 billones de US dólares por lo que fácilmente la duplicará en solo ocho años). Los pagos por intereses de la deuda nacional de EE.UU. por 10 billones de US dólares puede estar en el orden del billón de US dólares, cifra que parece acercarse progresivamente al ingreso anual de esa nación.

·        Aumento de la deuda empresarial y de la deuda personal en EE.UU. que a finales del año 2007 en EE.UU. ya ascendían a más de 36 billones de US dólares que sumados a la deuda pública de algo más de 9 billones daba una deuda combinada de unos 48,4 billones de US dólares equivalente a cerca de cuatro veces el PIB de EE.UU., deuda total que se estima ascenderá a unos 50 billones de US dólares.

·        Aumento del déficit presupuestario de los años 2008 y 2009 en EE.UU. por la disminución de ingresos por varias partidas y debido a que en el caso de las estatizaciones y/o nacionalizaciones sus valores son incorporados directamente al presupuesto federal. Se estima que para el período 2008-2009 podría llegar a 1.5 billones de US dólares. En octubre del año 2008 se anunciaba un déficit fiscal récord para ese año de 454,000 millones de US dólares, pronosticándose un déficit para el año 2009 de unos 700,000 millones de US dólares.

·        Afectación a la economía real con la disminución y retraimiento a la hora de otorgar créditos que producirán rompimientos adicionales de la extensa y complicada cadena de deudas y pagos a todos los niveles de la sociedad de EE.UU. con el reflejo consecuente en el empleo, las inversiones, la vivienda, el consumo y por tanto las ventas y la producción y los servicios en EE.UU., así como en todos los otros países afectados, acelerando el proceso de una creciente recesión económica y productiva a nivel internacional y en este caso mundial.

·         Aumento de la liquidez monetaria en los principales países afectados en medio de un proceso de recesión con el irremediable aumento futuro de las tasas de interés, aunque en forma emergente se bajaron en un 0,5% como un elemento de reactivación de la economía a muy corto plazo.

·         Mayor devaluación del US dólar, un papel moneda cada vez con menor valor real en el mundo entero y una mayor devaluación aun de monedas fuertemente dependientes del US dólar como el peso mexicano.

·         Por la tremenda importancia del sector financiero estadounidense el gobierno de EE.UU. se verá obligado a seguirles inyectando sumas multimillonarias a distintas grandes entidades financieras en bancarrota hasta su inevitable estatización y/o nacionalización, a lo que se sumará la posible crisis de la agencia pública de garantía de depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) a partir de la quiebra de cientos de bancos hipotecarios y de cajas de ahorro actualmente bajo su protección. Situación similar se producirá en otros países en especial de la Europa desarrollada y de Asia en países en vías de industrialización.

·        Mayor robo y despojo de las posibles riquezas, recursos y beneficios de los ciudadanos comunes, con un alto riesgo para cientos de millones de personas de pasar a la pobreza incluyendo la llamada clase media ya que actúan como pequeños inversionistas en los fondos de pensión o de jubilación y en los fondos de inversión, como accionistas de numerosas empresas que cotizan en bolsa y como participantes en planes de pensiones o retiro o en planes de ahorro, o como depositantes en cuentas de ahorros y en pólizas de seguro de diverso tipo.

Ocurrirá el aumento del desempleo, la reducción de los salarios reales, la disminución de los programas de beneficio social para las sociedades de los países afectados, la pérdida del valor de las jubilaciones y de las viviendas y, por tanto, la extensión y profundización de la pobreza en esas sociedades. Al perder el empleo se pierde el salario y el plan de salud cada vez más privatizado, aumentan las deudas que se vuelven impagables perdiéndose activos como la vivienda muchas veces hipotecada, se pierde la oportunidad de obtener nuevos empleos y nuevos créditos y se gasta y consume menos, pasando rápidamente a la pobreza y a la desesperación.

·        Aumento inevitable de la profundización de las contradicciones y de las diferencias entre clases en EE.UU y en otros países afectados, especialmente entre ricos y favorecidos y pobres y desfavorecidos, con el consecuente desarrollo de la lucha de clases de los más explotados en contra del “establishment” imperante.

·        Profundización del actual golpe de Estado fascista por parte de las fuerzas de derecha más reaccionarias de las elites de poder de EE.UU. con la progresiva militarización interna del país para la represión más brutal de cualquier manifestación de inconformidad y protesta que se produzca (con fuerzas especialmente preparadas como la Primera Brigada de la Tercera División del ejército y mercenarios como los contratistas de empresas privadas como Blackwater). 

·         Un fuerte golpe al nefasto actual Sistema Financiero Internacional, al US dólar como moneda dominante mundial y a una de las principales bases teóricas del neoliberalismo y del capitalismo a favor del libre mercado y contra la intervención del estado. Cada vez más algunos políticos y dirigentes de gobiernos afectados pronostican el colapso del actual sistema financiero y monetario internacional y clamarán el desarrollar una nueva estructura financiera internacional a partir de una nueva Bretton Woods que permita continuar con la explotación del gran capital al resto del mundo y en otros casos de estructuras financieras nacionales y regionales diferentes, confrontacionales y alternativas como los Bancos del Sur y otras similares, así como nuevas estructuras monetarias regionales e internacionales donde no permanezca el US dólar como moneda hegemónica.

·        Graves afectaciones a la economía mundial cada vez más interrelacionada, con algunos o muchos países altamente dependientes de la economía y de las finanzas de EE.UU. y del comercio internacional en general y con ese país en particular, como ocurre con países con Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados con EE.UU. y con la UE.

·        Disminución notable de los magros aportes de los países desarrollados a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas y de la ayuda en general para los países menos desarrollados, con terribles afectaciones económicas y sociales en especial en el continente africano. En pocos días aparecieron billones de US dólares o equivalentes en otras monedas para salvar a las elites y oligarquías capitalistas nacionales e internacionales, mientras nunca antes aparecieron con rapidez unas pocas decenas de millones para paliar el hambre, la pobreza y la miseria de cientos o miles de millones de personas en el mundo entero incluyendo a muchos ciudadanos de tercera o cuarta categoría dentro de los propios países desarrollados.

·        Amenaza a las reservas monetarias de muchos países, es especial en vías de desarrollo, donde pueden afectarse los necesarios niveles mínimos de las reservas en moneda nacional y en divisas y desequilibrarse los necesarios balances entre los distintos destinos, incluyendo los recursos destinados a garantizar la operación normal de sus entidades financieras.

·        Futura repetición de la actual crisis financiera y bursátil y agravamiento de las numerosas crisis internas y externas cada vez más interrelacionadas e interdependientes que de manera inevitable están contribuyendo a la autodestrucción del imperio estadounidense y, por tanto, de su Estrategia de Dominación Mundial (EDM).

·        Comienzo del despertar de la conciencia de cientos de millones de personas en el mundo entero y de miles de dirigentes políticos y sociales sobre las realidades económicas y sociales impuestas por el neoliberalismo y el capitalismo en general y sobre la necesidad de resistir y de transformar en forma radical los sistemas y modelos impuestos durante las últimas décadas por las elites y oligarquías capitalistas en el mundo entero a través de todos los métodos persuasivos y coercitivos posibles a su alcance, así como de la pronta movilización de esos mismos dirigentes para adoptar medidas a corto, mediano y largo plazo que aminoren en lo posible los efectos negativos de las crisis en sus países y regiones.

·        Creación de mejores condiciones subjetivas y objetivas para desarrollar rápida y agresivamente en todo el mundo una Estrategia Global de Enfrentamiento (EGE) y estrategias regionales de enfrentamiento que la integren y refuercen contra la Estrategia de Dominación Mundial (EDM) liderada por EE.UU. para su confrontación, derrota y eventualmente su destrucción al menos en forma parcial y en forma complementaria la creación de nuevos sistemas organizativos y modelos distintos a los actuales a través de Estrategias de Desarrollo Nacionales y Regionales, al menos para los países en vías de desarrollo.

Que nadie dude que estas crisis reafirman que este es un momento clímax y una oportunidad inmejorable para sintetizar e implementar de inmediato una Estrategia Global de Enfrentamiento (EGE), con sus estrategias de enfrentamiento regionales integradas, a la Estrategia de Dominación Mundial (EDM) liderada por EE.UU. 

Muchas personas en el mundo se preguntan de dónde salieron, salen y saldrán los recursos financieros públicos utilizados para estos salvatajes por parte del estado, a dónde fueron a parar los fondos desaparecidos, a dónde irán a parar los nuevos recursos y a dónde no irán a parar los recursos nuevos involucrados. Trataré de ilustrar con algunas respuestas estas interrogantes: 

·        "¿De dónde salieron, salen y saldrán los recursos financieros públicos utilizados?" Principalmente de las reservas estatales conformadas por las ganancias o utilidades de los sectores productivos y de servicios públicos aun no privatizados, de la impresión de nuevos billetes con poco o ningún respaldo en la economía real, de préstamos de fondos de otros países preferentemente estatales, y de ingresos al presupuesto del Estado como los impuestos según el sistema impositivo de cada país (la única de las fuentes anteriores donde participan y se ven afectadas entidades privadas).

·        "¿A dónde fueron a parar los recursos financieros desaparecidos?" En gran medida a los bolsillos de los ladrones (robo y no simple desaparición) por medio de dos principales vías: una, al beneficio y uso personal de los ladrones y dos, el desvío de los gigantescos fondos “desaparecidos” a bancos de países convenientes como Israel y a paraísos fiscales esparcidos por el mundo.

·      "¿A dónde irán a parar los recursos financieros públicos?" A la recuperación y reactivación y a la impunidad de las entidades bancarios y financieras privadas en quiebra y fracasadas en mercados completamente desregulados, siempre a favor de las elites y oligarquías capitalistas en una etapa de neoliberalismo desenfrenado.

·         "¿A dónde no irán a parar los recursos financieros públicos?" Al fortalecimiento de los sectores productivos, de infraestructura y de servicios públicos aun no privatizados con las inversiones necesarias, a reactivar la economía real y a la creación de nuevos empleos, a mantener o aumentar programas de beneficios y asistencia social, al mayor desarrollo tecnológico, científico, educacional, de salud y a proteger y mejorar la ecología y medioambiente de la nación, a mejorar las condiciones de trabajo de la clase trabajadora y de vida de todo la población en general, a aumentar la seguridad de esa población y la confianza en sus sistemas políticos, económicos, financieros y sociales y a incrementar la ayuda para el desarrollo de los países más explotados y empobrecidos, entre otras verdaderas necesidades de un mundo cada vez más sometido y sumergido en crisis cada vez más insostenibles e inaguantables.

También cabe preguntarse cuáles van a ser las nuevas o renovadas burbujas financieras a refugiarse por parte de la inevitable especulación financiera, adicionales a las ya existentes o en proceso de transformación (declinación) como las de los sectores del complejo militar-industrial, de la informática, la biotecnología, el inmobiliario, el petrolero, el alimentario y de otras materias primas, el de los seguros, de las tarjetas de crédito y del US dólar entre otras, burbujas todas en proceso de progresiva quiebra. Al irse agotando las nuevas posibilidades para una especulación desenfrenada sin altos riesgos, sería aconsejable para los especuladores y ladrones del mundo de las finanzas y de las elites políticas y de gobierno que las apoyan y protegen, que se refugien en la economía real y renuncien al menos en parte a su inmoral e ilimitado enriquecimiento si pretenden escapar en el futuro de la furia de los explotados de siempre por parte de un capitalismo actual tan feroz como los de los dos siglos anteriores.

Una vez más se produce el inexorable cumplimiento de las tres leyes básicas del materialismo científico, histórico y dialéctico a favor de la profundización de las crisis del capitalismo: "cambios cuantitativos" brutales dentro de un irrenunciable capitalismo antikeynesiano, no ya hablar de ninguna alternativa de socialismo, que llevarán irremediablemente a drásticos "cambios cualitativos", impulsando "la unidad" de decenas y cientos de miles de revolucionarios y combatientes con la correspondiente "lucha de contrarios" entre explotados y explotadores, así como "la negación" de los sistemas y modelos imperantes hasta la actualidad y que son los que originan y profundizan las crisis en forma irremediable y que no pueden reformarse y en la mayoría de los casos tampoco pueden reformularse, dejando solo la alternativa de sustituirlos por otros sistemas y modelos alternativos totalmente diferentes.

15 de octubre de 2008

Nota: El presente artículo constituye en lo fundamental parte de un epígrafe de un extenso ensayo titulado “Estrategia Global de Enfrentamiento (EGE) a la Estrategia de Dominación Mundial (EDM)” pendiente de publicación.


Ver TAMBIÉN: Crisis del verano del 2008. (Parte I) y (Parte II)
 

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