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Cierto es como dijera el colega Ciro
Bianchi Ross que el camagüeyano Jorge
González Allué era tenido por muchos, y
a su pesar, por cierto, como el autor de
una sola melodía: "Amorosa guajira".
Sin embargo, el ya desaparecido músico
fue creador de infinidad de canciones,
sones, guarachas, boleros, una comedía
lírica y hasta una estampa, ―"Los 15 de
Florita", popularizada por Luis
Carbonell―, pero su célebre "Amorosa
guajira" ("En una alegre campiña/ donde
florece la piña/aroman las flores/ y
arrulla el palmar…"), lo hizo ocupar un
lugar de privilegio en la cultura
cubana.
Estrenada en febrero de 1937 por Luis
Raga, a través de las ondas de CMKJ, La
voz del camagüeyano, la "Amorosa
guajira", con todo, no era, para su
creador ni remotamente la mejor de sus
composiciones, sino solo “la más
despierta de todas”.
Dicen que fue una puesta de sol la que
inspiró al joven artista nacido en 1909,
la pretensión de cantar a la campiña
cubana. En esos días pasaba las
vacaciones en la finca de unos amigos y
lo hermoso de la vista, a la caída de la
tarde, estremeció sus sentidos.
Poco después compondría, “de un tirón,
en menos de una hora”, la "Guajira
sentimental", que es el título
primigenio de esta pieza que todavía hoy
recorre el mundo desafiando el paso del
tiempo.
Jorge González Allué falleció a los 92
años de edad en su natal Camagüey. Había
recibido la Orden Félix Varela de primer
grado.
La belleza, el verso
Cuando apenas tiene diez años, la madre
le regala el primer piano, sufragado con
la venta de litros de leche que entonces
costaban tres centavos. De esta forma
debió completar los 160 pesos que
importaba el instrumento.
Tal vez por ello, cuando cumple los 13,
el hijo resuelve dispensarla del
compromiso de pagarle sus estudios de
música. Anima fiestas y bailes
particulares, y casi adolescente compone
su primera pieza, un pequeño vals al que
llama "Corazón mudo".
Graduado de piano, solfeo y teoría en el
Conservatorio Nacional Hubert de Blanck,
ofrece en 1931 su primer recital
público, en el que estrena "Mulata y
negro bembón", con textos de su amigo y
coterráneo Nicolás Guillén.
En 1935 funda la orquesta Yemayá, con la
que debuta en el Teatro Principal. Viaja
a Colombia, donde trabaja como pianista
con la orquesta de Florián Maya, y se
presenta en la Cadena de Lima, en el
Perú, con la orquesta de Don Vidal.
En el teatro Auditórium de La Habana, en
1938, interpreta junto a once pianistas
"La Malagueña", de Ernesto Lecuona y
está entre los 24 que acompañan a Esther
Borja en "Serenata".
Ya octogenario, el prestigioso músico se
lamentaba: “En esa época había letras,
había poesía y cuando los músicos no
podían escribirlas buscaban a quien
pudiera hacerlas, o adaptaban poemas de
grandes figuras de la literatura
nacional o extranjera. Actualmente
apenas ocurre así y se ha perdido un
poco esa poesía, esa música que cada
cual marca con su estilo.
“Ahora cualquiera hace un texto basado a
veces en un estribillo chocante, que no
dice nada, todo de poco gusto y hasta
chabacano… Por suerte, existen
excepciones como Silvio, Pablo y otros
que anteponen la belleza, el verso, la
estética, a lo comercial y burdo.”
Solo 50 dólares
En su larga y fecunda carrera, el autor
de "Amorosa guajira" conoció muchos
momentos de gloria, particularmente, en
su querido Camagüey, no solo como
pianista y compositor, sino también como
profesor de música, pero también los
hubo de amargura, como en diciembre de
1957, en La Habana, cuando consigue ser
admitido, en calidad de suplente, en uno
de los bares del hotel Capri, toda vez
que el pianista titular se encontraba
enfermo.
Cuando ya llevaba varias piezas tocadas,
en un descanso, se le acerca un
representante del mal llamado sindicato
de los músicos, y lo conmina a
marcharse, amenazándole con una comisión
de estaca que se encargaría de él a la
salida.
“En definitiva, cobré mi dinero por lo
interpretado y, comiéndome las lágrimas,
me fui de allí con el rabo entre las
piernas.”
Después de este incidente, consigue
colocarse como pianista acompañante en
el programa televisivo El Café de los
artistas. Y en 1959 regresa a su querido
terruño, donde funda un combo.
Dirige la comedia musical "Las Yaguas",
de Piloto y Vera, y "Matrimonio
perfecto", que además musicalizó, de
Rómulo Loredo.
Hasta sus últimos días, recibe el
estímulo del público que le reconoce sus
importantes aportes a la cancionística
cubana.
Jorge González Allué es el creador de la
"Amorosa guajira", una de las obras
imprescindibles de nuestro cancionero, y
por la que, sin embargo, solo recibió 50
dólares de una casa editora
norteamericana. |