Año VI
La Habana
2008

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Amorosa guajira 
Josefina Ortega • La Habana

Cierto es como dijera el colega Ciro Bianchi Ross que el camagüeyano Jorge González Allué era tenido por muchos, y a su pesar, por cierto, como el autor de una sola melodía: "Amorosa guajira".

Sin embargo, el ya desaparecido músico fue creador de infinidad de canciones, sones, guarachas, boleros, una comedía lírica y hasta una estampa, ―"Los 15 de Florita", popularizada por Luis Carbonell―, pero su célebre "Amorosa guajira" ("En una alegre campiña/ donde florece la piña/aroman las flores/ y arrulla el palmar…"),  lo hizo ocupar un lugar de privilegio en la cultura cubana.

Estrenada en febrero de 1937 por Luis Raga, a través de las ondas de CMKJ, La voz del camagüeyano, la "Amorosa guajira", con todo, no era, para su creador ni remotamente la mejor de sus composiciones, sino solo “la más despierta de todas”.

Dicen que fue una puesta de sol la que inspiró al joven artista nacido en 1909, la pretensión de cantar a la campiña cubana. En esos días pasaba las vacaciones en la finca de unos amigos y lo hermoso de la vista, a la caída de la tarde, estremeció sus sentidos.

Poco después compondría, “de un tirón, en menos de una hora”, la "Guajira sentimental", que es el título primigenio de esta pieza que todavía hoy recorre el mundo desafiando el paso del tiempo.

Jorge González Allué falleció a los 92 años de edad en su natal Camagüey. Había recibido la Orden Félix Varela de primer grado. 

La belleza, el verso 

Cuando apenas tiene diez años, la madre le regala el primer piano, sufragado con la venta de litros de leche que entonces costaban tres centavos. De esta forma debió completar los 160 pesos que importaba el instrumento.

Tal vez por ello, cuando cumple los 13, el hijo resuelve dispensarla del compromiso de pagarle sus estudios de música. Anima fiestas y bailes particulares, y casi adolescente compone su primera pieza, un pequeño vals al que llama "Corazón mudo".

Graduado de piano, solfeo y teoría en el Conservatorio Nacional Hubert de Blanck, ofrece en 1931 su primer recital público, en el que estrena "Mulata y negro bembón", con textos de su amigo y coterráneo Nicolás Guillén.

En 1935 funda la orquesta Yemayá, con la que debuta en el Teatro Principal. Viaja a Colombia, donde trabaja como pianista con la orquesta de Florián Maya, y se presenta en la Cadena de Lima, en el Perú, con la orquesta de Don Vidal.

En el teatro Auditórium de La Habana, en 1938, interpreta junto a once pianistas "La Malagueña", de Ernesto Lecuona y está entre los 24 que acompañan a Esther Borja en "Serenata".

Ya octogenario, el prestigioso músico se lamentaba: “En esa época  había letras, había poesía y cuando los músicos no podían escribirlas buscaban a quien pudiera hacerlas, o adaptaban poemas de grandes figuras de la literatura nacional o extranjera. Actualmente apenas ocurre así y se ha perdido un poco esa poesía, esa música que cada cual marca con su estilo.

“Ahora cualquiera hace un texto basado a veces en un estribillo chocante, que no dice nada, todo de poco gusto y hasta chabacano… Por suerte, existen excepciones como Silvio, Pablo y otros que anteponen la belleza, el verso, la estética, a lo comercial y burdo.” 

Solo 50 dólares 

En su larga y fecunda carrera, el autor de "Amorosa guajira" conoció muchos momentos de gloria, particularmente, en su querido Camagüey, no solo como pianista y compositor, sino también como profesor de música, pero también los hubo de amargura, como en diciembre de 1957, en La Habana, cuando consigue ser admitido, en calidad de suplente, en uno de los bares del hotel Capri, toda vez que el pianista titular se encontraba enfermo.

Cuando ya llevaba varias piezas tocadas, en un descanso, se le acerca un representante del mal llamado sindicato de los músicos, y lo conmina a marcharse, amenazándole con una comisión de estaca que se encargaría de él a la salida.

“En definitiva, cobré mi dinero por lo interpretado y, comiéndome las lágrimas, me fui de allí con el rabo entre las piernas.”

Después de este incidente, consigue colocarse como pianista acompañante en el programa televisivo El Café de los artistas. Y en 1959 regresa a su querido terruño, donde funda un combo.

Dirige la comedia musical "Las Yaguas", de Piloto y Vera, y "Matrimonio perfecto", que además musicalizó, de Rómulo Loredo.                     

Hasta sus últimos días, recibe el estímulo del público que le reconoce sus importantes aportes a la cancionística cubana.

Jorge González Allué es el creador de la "Amorosa guajira", una de las obras imprescindibles de nuestro cancionero, y por la que, sin embargo, solo recibió 50 dólares de una casa editora norteamericana.
 

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La Habana, Cuba. 2008.
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