Año VII
La Habana
2008

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Crónicas de la Revolución (6Ta Parte)
Aniversario 50 de la invasión rebelde
William Gálvez • La Habana

Alrededor de las 06:00 horas del jueves 21 de agosto, el Comandante Cienfuegos, al frente de la mayor parte de la columna, comenzó la marcha por el lecho del río, cuyo cauce ya era pasable. Al cabo de dos horas de recorrido llegamos a Providencia. Allí varios compañeros lo esperaban. La comandancia la situó en una vivienda - bodega con portal, techo de guano y zinc. Días atrás, en ese mismo lugar el bravo capitán Ramón Paz y otros dos rebeldes durmieron su último sueño de libertad: cerca, a unos 500 metros a la derecha, en una altura visible se encuentra el lugar donde cayeron acribillados a balazos el 28 de julio de 1958. Yo estaba al lado de Paz aquella noche que precedió su muerte, compartimos el suelo durante las dos horas que dormimos, hasta poco antes del amanecer del día fatal.

En Providencia se disponía de lo necesario para los detalles finales de la formación de la columna No.2. Desde por la mañana hasta las primeras horas de la tarde, el trabajo fue intenso. Los capitanes de pelotones solicitaban a uno u otro compañero para integrar las tropas a su mando. También los combatientes, en ocasiones, pedían ser ubicados a las órdenes del jefe más conocido por ellos.

Por la tarde ocurrió un hecho excepcional que obligó a Camilo a interrumpir su trabajo. Un joven que había estado en las filas insurrectas, en las que permaneció poco tiempo por haber realizado varios robos, se encontraba en el lugar y dijo cumplir una misión, aunque lo cierto era que había sido expulsado del Ejército Rebelde por sus hurtos; inicialmente se pensó que formaba parte de los seleccionados para integrar la columna, pero como era de la zona, merodeaba por nuestro campamento.

Ese día, varios compañeros notaron la falta de latas de leche, dulce, tabacos, cigarros y otras pertenencias. Al efectuarse un registro, todo lo perdido se encontró en la mochila de este circunstancial visitante. El hecho se había producido en horas de la mañana. Alguien que lo conocía planteó sus malos hábitos de robar. Se solicitó información a la auditoría de la Comandancia General, la cual ratificó sus antecedentes delictivos. Camilo ordenó hacerle juicio y el Tribunal lo condenó a la máxima pena cumpliéndose la sentencia esa misma tarde. Después, el Jefe Invasor habló a la tropa, a la cual explicó la decisión adoptada. En su alocución reiteró que la conducta de nuestro Ejército revolucionario debía inspirarse, inalterablemente, en la honestidad a toda prueba, así como en el mejor ejemplo.

Posteriormente, el Comandante elaboró la relación de hombres y armas que, bajo su mando, partirían de la Sierra Maestra. Solo al alcanzar el territorio de los Llanos del Cauto decidiría quiénes y con qué armamento integrarían la Columna Invasora, pues algunos de los que bajaban en esta oportunidad quedarían en aquel territorio, como refuerzo a los que allí operaban. Cuando concluyó la distribución del personal por pelotones y escuadras, ya era de noche. Aquella fue una agotadora jornada.

Antes de reiniciar la marcha, Camilo redacta un informe al Comandante en Jefe el 21 de agosto de 1958, escrita de puño y letra por Camilo, con la relación del personal y las armas de la Columna No. 2 Antonio Maceo. Invasora. En ella aparecen los nombres de los integrantes, armas que porta cada uno y otros avituallamientos para la larga marcha. En esta ocasión aparecen todos lo que parten desde la Sierra Maestra, que fueron 92 combatientes, con 82 armas ―algunos de los cuales llevaban granadas de mano―, los restantes son ayudantes de ametralladoras, del médico o cargadores de minas contra vehículos.                    

Sin embargo, en la relación faltan cuatro insurgentes que iniciaron y continuaron la Invasión, los que aumentarían a 96 los hombres. Los oficiales que integraban la Columna eran cuatro capitanes, tres al mando de los pelotones ―uno de ellos sería además el Auditor de la tropa―, y el otro el médico. Nueve tenientes asumirían el mando de las escuadras. 

CHE RECIBE LA ORDEN DE PARTIDA: El documento acreditativo para llevar a cabo la misión invasora entregado a Che, lo redactó Fidel tres días y 12 horas después del que hizo para Camilo, o sea, que a uno se lo entregó por la mañana y al otro por la noche, y de igual forma le da lectura en presencia de Celia:

“Se asigna al comandante Ernesto Guevara la misión de conducir desde la Sierra Maestra hasta la provincia de Las Villas una columna rebelde y operar en dicho territorio de acuerdo con el plan estratégico del Ejército Rebelde. La Columna No. 8 que se destina a ese objetivo, llevará el nombre de Ciro Redondo, en homenaje al heroico capitán rebelde muerto en acción y ascendido póstumamente a Comandante.

"La Columna Ciro Redondo partiría de Las Mercedes entre el 24 y el 30 de agosto.

"Se nombra al comandante Ernesto Guevara jefe de todas las unidades rebeldes del Movimiento 26 de Julio que operan en la provincia de Las Villas, tanto en las zonas rurales como urbanas y se le otorgan facultades para recaudar y disponer en gastos de guerra las contribuciones que establecen nuestras disposiciones militares, el Código Penal y las Leyes Agrarias del Ejército Rebelde en el territorio donde operan sus fuerzas; coordinar operaciones, planes, disposiciones administrativas y de organización militar con otras fuerzas revolucionarias que operen en esa provincia, las que deberán ser invitadas a integrar un solo Cuerpo de Ejército para vertebrar y unificar el esfuerzo militar de la Revolución; organizar unidades locales de combate, y designar oficiales del Ejército Rebelde hasta el grado de Comandante de Columna.

"La Columna No. 8 tendrá como objetivo estratégico batir incesantemente al enemigo en el territorio central de Cuba, e interceptar hasta su total paralización los movimientos de tropas enemigas por tierra desde Occidente a Oriente, y otros que oportunamente se le ordenen.

          Fidel Castro Ruz

        Comandante en Jefe Sierra Maestra.

        Agosto 21, 1958, p.m." 

Luego vino el aparte entre ambos jefes, donde se precisaron algunos puntos que en la escueta orden no aparecen. En especial, la situación político–militar existente en dicha provincia, donde la unidad brillaba por su ausencia, motivada fundamentalmente por la actitud negativa de los llamados dirigentes del Segundo Frente Nacional del Escambray, y por otros hechos de incomprensión política de aquellos años.

Continuará…

 

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