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Alrededor de las 06:00 horas del
jueves 21 de agosto, el Comandante
Cienfuegos, al frente de la mayor parte
de la columna, comenzó la marcha por el
lecho del río, cuyo cauce ya era
pasable. Al cabo de dos horas de
recorrido llegamos a Providencia. Allí
varios compañeros lo esperaban. La
comandancia la situó en una vivienda -
bodega con portal, techo de guano y
zinc. Días atrás, en ese mismo lugar el
bravo capitán Ramón Paz y otros dos
rebeldes durmieron su último sueño de
libertad: cerca, a unos 500 metros a la
derecha, en una altura visible se
encuentra el lugar donde cayeron
acribillados a balazos el 28 de julio de
1958. Yo estaba al lado de Paz aquella
noche que precedió su muerte,
compartimos el suelo durante las dos
horas que dormimos, hasta poco antes del
amanecer del día fatal.
En Providencia se disponía de lo
necesario para los detalles finales de
la formación de la columna No.2. Desde
por la mañana hasta las primeras horas
de la tarde, el trabajo fue intenso. Los
capitanes de pelotones solicitaban a uno
u otro compañero para integrar las
tropas a su mando. También los
combatientes, en ocasiones, pedían ser
ubicados a las órdenes del jefe más
conocido por ellos.
Por la tarde ocurrió un hecho
excepcional que obligó a Camilo a
interrumpir su trabajo. Un joven que
había estado en las filas insurrectas,
en las que permaneció poco tiempo por
haber realizado varios robos, se
encontraba en el lugar y dijo cumplir
una misión, aunque lo cierto era que
había sido expulsado del Ejército
Rebelde por sus hurtos; inicialmente se
pensó que formaba parte de los
seleccionados para integrar la columna,
pero como era de la zona, merodeaba por
nuestro campamento.
Ese día, varios compañeros notaron la
falta de latas de leche, dulce, tabacos,
cigarros y otras pertenencias. Al
efectuarse un registro, todo lo perdido
se encontró en la mochila de este
circunstancial visitante. El hecho se
había producido en horas de la mañana.
Alguien que lo conocía planteó sus malos
hábitos de robar. Se solicitó
información a la auditoría de la
Comandancia General, la cual ratificó
sus antecedentes delictivos. Camilo
ordenó hacerle juicio y el Tribunal lo
condenó a la máxima pena cumpliéndose la
sentencia esa misma tarde. Después, el
Jefe Invasor habló a la tropa, a la cual
explicó la decisión adoptada. En su
alocución reiteró que la conducta de
nuestro Ejército revolucionario debía
inspirarse, inalterablemente, en la
honestidad a toda prueba, así como en el
mejor ejemplo.
Posteriormente, el Comandante elaboró la
relación de hombres y armas que, bajo su
mando, partirían de la Sierra Maestra.
Solo al alcanzar el territorio de los
Llanos del Cauto decidiría quiénes y con
qué armamento integrarían la Columna
Invasora, pues algunos de los que
bajaban en esta oportunidad quedarían en
aquel territorio, como refuerzo a los
que allí operaban. Cuando concluyó la
distribución del personal por pelotones
y escuadras, ya era de noche. Aquella
fue una agotadora jornada.
Antes de reiniciar la marcha, Camilo
redacta un informe al Comandante en Jefe
el 21 de agosto de 1958, escrita de puño
y letra por Camilo, con la relación del
personal y las armas de la Columna No. 2
Antonio Maceo. Invasora. En ella
aparecen los nombres de los integrantes,
armas que porta cada uno y otros
avituallamientos para la larga marcha.
En esta ocasión aparecen todos lo que
parten desde la Sierra Maestra, que
fueron 92 combatientes, con 82 armas
―algunos de los cuales llevaban granadas
de mano―, los restantes son ayudantes de
ametralladoras, del médico o cargadores
de minas contra
vehículos.
Sin embargo, en la relación faltan
cuatro insurgentes que iniciaron y
continuaron la Invasión, los que
aumentarían a 96 los hombres. Los
oficiales que integraban la Columna eran
cuatro capitanes, tres al mando de los
pelotones ―uno de ellos sería además el
Auditor de la tropa―, y el otro el
médico. Nueve tenientes asumirían el
mando de las escuadras.
CHE RECIBE LA ORDEN DE PARTIDA: El
documento acreditativo para llevar a
cabo la misión invasora entregado a Che,
lo redactó Fidel tres días y 12 horas
después del que hizo para Camilo, o sea,
que a uno se lo entregó por la mañana y
al otro por la noche, y de igual forma
le da lectura en presencia de Celia:
“Se asigna al comandante Ernesto Guevara
la misión de conducir desde la Sierra
Maestra hasta la provincia de Las Villas
una columna rebelde y operar en dicho
territorio de acuerdo con el plan
estratégico del Ejército Rebelde. La
Columna No. 8 que se destina a ese
objetivo, llevará el nombre de Ciro
Redondo, en homenaje al heroico capitán
rebelde muerto en acción y ascendido
póstumamente a Comandante.
"La Columna Ciro Redondo partiría de Las
Mercedes entre el 24 y el 30 de agosto.
"Se nombra al comandante Ernesto Guevara
jefe de todas las unidades rebeldes del
Movimiento 26 de Julio que operan en la
provincia de Las Villas, tanto en las
zonas rurales como urbanas y se le
otorgan facultades para recaudar y
disponer en gastos de guerra las
contribuciones que establecen nuestras
disposiciones militares, el Código Penal
y las Leyes Agrarias del Ejército
Rebelde en el territorio donde operan
sus fuerzas; coordinar operaciones,
planes, disposiciones administrativas y
de organización militar con otras
fuerzas revolucionarias que operen en
esa provincia, las que deberán ser
invitadas a integrar un solo Cuerpo de
Ejército para vertebrar y unificar el
esfuerzo militar de la Revolución;
organizar unidades locales de combate, y
designar oficiales del Ejército Rebelde
hasta el grado de Comandante de Columna.
"La Columna No. 8 tendrá como objetivo
estratégico batir incesantemente al
enemigo en el territorio central de
Cuba, e interceptar hasta su total
paralización los movimientos de tropas
enemigas por tierra desde Occidente a
Oriente, y otros que oportunamente se le
ordenen.
Fidel
Castro Ruz
Comandante en Jefe Sierra
Maestra.
Agosto 21, 1958, p.m."
Luego vino el aparte entre ambos jefes,
donde se precisaron algunos puntos que
en la escueta orden no aparecen. En
especial, la situación político–militar
existente en dicha provincia, donde la
unidad brillaba por su ausencia,
motivada fundamentalmente por la actitud
negativa de los llamados dirigentes del
Segundo Frente Nacional del Escambray, y
por otros hechos de incomprensión
política de aquellos años.
Continuará… |