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“Por su síntesis expresiva en la
concepción de aquellos motivos
que mejor definen funcional y
formalmente a la guitarra, valor
simbólico y posibles
aplicaciones en otros soportes”,
el joven diseñador cubano Erick
Ginard obtuvo el Primer Premio
en el Concurso de Carteles que,
convocado por el Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau,
de La Habana, está dedicado a
los 10 años de A guitarra limpia,
proyecto que el último sábado de
cada mes se efectúa en el patio
de Muralla 63.
El segundo Premio fue para
Alejandro Rodríguez por “su muy
original forma de tropologizar
el concepto musical que asiste a
la trova, ajeno a cualquier
tópico ya hecho o actitud
facilista”, mientras que el
tercero recayó en José Luis
Fernández avalado por su
“particular poética visual, y su
muy personal forma de encarar,
desde una línea expresionista,
la dramática que caracteriza a
la trova y sus protagonistas”.
Según el acta del jurado
―integrado por el poeta y
cineasta Víctor Casaus, la
diseñadora Katia Hernández y el
ensayista y crítico Jorge
Bermúdez― en los trabajos de los
59 diseñadores participantes se
evidenció “una calidad sostenida
en cada propuesta” lo que,
seguramente, constituye “una
alentadora mirada a la situación
del cartel cubano actual”.
Igualmente el jurado saluda “la
voluntad de extender los
alcances de esa acción cultural
a otras manifestaciones
artísticas como el cartel,
potenciando así las
posibilidades de este medio de
expresión que tiene antecedentes
excepcionalmente destacados en
la década del 60 del pasado
siglo y que se encuentra en un
momento de salto cualitativo”.
Luego de la entrega de los
premios quedó inaugurada en el
Centro Hispanoamericano de
Cultura, una interesantísima
muestra que exhibe, además de
las obras premiadas, cuatro de
las menciones, una amplia
selección del jurado, obras de
participantes y seis carteles de
igual cantidad de diseñadores ya
consagrados como Antonio Pérez (Ñiko),
Héctor Villaverde, Olivio
Martínez, Ernesto Joan, Rafael
Enríquez y Rafael Morante. Esas
obras, también, fueron
concebidas, especialmente, para
esta exposición.
La muestra fue inaugurada por
María Santucho, coordinadora
general del Centro Pablo,
quien subrayó su satisfacción
porque “la gran mayoría de los
que concursaron son creadores
muy jóvenes” y eso ―dijo―
“significa que la cartelística
cubana ―que fue paradigmática
dentro de las artes gráficas en
Cuba― está inmersa en nuevas
búsquedas creativas y de
lenguajes”.
Santucho agradeció al Centro
Hispanoamericano de Cultura “la
permanente acogida que brinda a
los proyectos del Centro Pablo”
y reiteró que esa
institución, perteneciente a la
Oficina del Historiador de la
Cuidad, ha sido “una entusiasta
aliada”. Estamos seguros, dijo,
de que esa colaboración
continuará para venideros
proyectos.
La exposición de Carteles, que
está acompañada de un excelente
tríptico diseñado por Katia
Hernández y que es una manera de
dejar memoria gráfica de esta
muestra, estará abierta al
público hasta fines de
noviembre.
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