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De nuevo el realizador Roberto Chile nos
enfrenta al significado exacto de la
urgencia de un documental, en este caso
a partir de la necesidad de dejar el
testimonio de los estragos causados en
Cuba tras el paso de los huracanes
Gustav y Ike y de cómo un grupo de
artistas se han reunido para enaltecer
la vida espiritual de los damnificados.
Marcado por la huella de un maestro que
domina los códigos del género y
manifiesta la sensibilidad a que nos
tiene acostumbrados, el documental
Misión del alma necesita solo 17
minutos para hacer sentirnos orgullosos
del gesto solidario de este grupo de
hermanos. Todo comenzó cuando a solo
horas del paso del huracán Gustav por la
Isla de la Juventud, el pintor Alexis
Leyva Machado, Kcho, convocó a un grupo
de colegas para convivir con los pineros
en las condiciones que fueran y estar
dispuestos a hacer incondicionalmente lo
que hiciera falta. Y así ha sido para
los integrantes de esta brigada que
honra la memoria de Martha Machado, la
mamá de Kcho, una incansable promotora
cultural en Nueva Gerona lo mismo
haciendo fiestas para los niños que
preparando disfraces para el Carnaval.
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Entre estos curadores del alma además de
Kcho, se encuentran lo mismo pintores de
rango internacional que músicos y
humoristas junto a la gente más humilde
del pueblo como Ernesto Rancaño, Juan
Carlos Balseiro, Iván Soca, El Jabao
Bicitaxi, Kelvis Ochoa, Vladimir, David
Torrens, David Morales, Laskin, Alex,
MentePollo, Olga, Kachita, Michel
Enrique, Estela, Indira, Vietis, César y
Sandor González Vilar, conglomerado de
cubanos donde si hay que cantar, pintar,
tirar fotos o preparar el sonido del
espectáculo se hace con el talento que
singulariza a cada cual, pero a la vez
funcionan como "todos para uno" cuando
montan 80 tejas por día, sin haber
tenido para nada el adiestramiento de
semejante labor.
Impresionados quedaron los habaneros
cuando al llegar a la Isla de la
Juventud, entre tantas casas destruidas
y árboles derribados, descubren que el
verdor de la vegetación ha sido
sustituido por el carmelita que queda
por donde pasa un fuego, además de que
se percatan del silencio por la ausencia
de los pájaros. En tal sentido, en
Misión del alma, Chile nos asoma al
dolor recogido, en emotivas entrevistas
a dos recios pineros que confiesan su
extrañamiento en un inicio ante la
presencia de la Brigada Artística Marta
Machado, pero que ahora reconocen como
uno de los momentos más significativos
de sus vidas. Así, a bordo de un ómnibus
amarillo con una bandera cubana, llegan
bien temprano a las escuelas para en el
matutino cantar con los niños el Himno
Nacional y hacer los ejercicios junto a
ellos. Después se pasean por el Bulevar
de Gerona para promover la actividad de
la noche por medio de un megáfono que
bautizado eufemísticamente como Radio
Toronja, Sandor es quien con su
chispeante e insólito sentido del humor
se desempeña como el locutor de la
alegría y de la esperanza.
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En este documental de Roberto Chile
abundan los pasajes donde las
actuaciones de músicos como Kelvis Ochoa
junto a David Torrens o la del propio
Pancho Amat y el Cabildo del Son, colman
de particular satisfacción a los
pineros, pero también sabemos de otros
momentos que solo quedan grabados en el
corazón de los pineros como aquella
anécdota en que sin previo aviso,
detienen el ómnibus en medio de la
calle, para entre todos montar el techo
de una bodega o cantarles una canción a
unos macheteros que tenían la hierba a
la altura del pecho.
Por todo esto, si Kcho, pinero de pura
cepa, era ya motivo de orgullo para sus
coterráneos debido a los éxitos de su
carrera como pintor, ahora lo admiran
mucho más por este movimiento humanista
a favor de su terruño. Para cada pinero
la frase de "Ahí viene la gente de Kcho"
ha quedado como el reflejo llevado a la
realidad de los versos de la canción
"Quédate", de Kelvis Ochoa y Descemer
Bueno, pieza que escrita mucho antes de
estos trágicos acontecimientos, la
Brigada Artística Marta Machado la ha
elegido como su Himno debido a la
vigencia del mensaje. Dice uno de los
versos de dicha canción: "Quédate sin
vida, quédate sin techo, quédate sin
nada, pero no te quedes sin alma".
Es precisamente Kcho, quien sintetiza el
renacer que esta sublime experiencia
hace brotar desde lo más profundo en
cada uno de los integrantes de la
Brigada Artística Marta Machado:
"Aquí me he sentido grande. Me he
sentido feliz de ser cubano. De ser
pinero porque vivo en un país que
respalda a mi pueblo, que lo acompaña en
las cosas más difíciles. Eso es muy
grande. Tan grande que no cabe en el
pecho de un solo hombre. El pueblo
cubano es muy agradecido. Y le agradece
a Fidel todas las cosas que ha hecho por
él. Y creo que será como eterno ese
agradecimiento." |