Año VII
La Habana

25 al 31 de OCTUBRE
de 2008

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Lo que el huracán no se pudo llevar

Guille Vilar • La Habana

Fotos: Iván Soca (Brigada Martha Machado)

 
De nuevo el realizador Roberto Chile nos enfrenta al significado exacto de la urgencia de un documental, en este caso a partir de la necesidad de dejar el testimonio de los estragos causados en Cuba tras el paso de los huracanes Gustav y Ike y de cómo un grupo de artistas se han reunido para enaltecer la vida espiritual de los damnificados.

Marcado por la huella de un maestro que domina los códigos del género y  manifiesta la sensibilidad a que nos tiene acostumbrados, el documental Misión del alma necesita solo 17 minutos para hacer sentirnos orgullosos del gesto solidario de este grupo de hermanos. Todo comenzó cuando a solo horas del paso del huracán Gustav por la Isla de la Juventud, el pintor Alexis Leyva Machado, Kcho, convocó a un grupo de colegas para convivir con los pineros en las condiciones que fueran y estar dispuestos a hacer incondicionalmente lo que hiciera falta. Y así ha sido para los integrantes de esta brigada que honra la memoria de Martha Machado, la mamá de Kcho, una incansable promotora cultural en Nueva Gerona lo mismo haciendo fiestas para los niños que preparando disfraces para el Carnaval.

Entre estos curadores del alma además de Kcho, se encuentran lo mismo pintores de rango internacional que músicos y humoristas junto a la gente más humilde del pueblo como Ernesto Rancaño, Juan Carlos Balseiro, Iván Soca, El Jabao Bicitaxi, Kelvis Ochoa, Vladimir, David Torrens, David Morales, Laskin, Alex, MentePollo, Olga, Kachita, Michel Enrique, Estela, Indira, Vietis, César y Sandor González Vilar, conglomerado de cubanos donde si hay que cantar, pintar, tirar fotos o preparar el sonido del espectáculo se hace con el talento que singulariza a cada cual, pero a la vez funcionan como "todos para uno" cuando montan 80 tejas por día, sin haber tenido para nada el adiestramiento de semejante labor.

Impresionados quedaron los habaneros cuando al llegar a la Isla de la Juventud, entre tantas casas destruidas y árboles derribados, descubren que el verdor de la vegetación ha sido sustituido por el carmelita que queda por donde pasa un fuego, además de que se percatan del silencio por la ausencia de los pájaros. En tal sentido, en Misión del alma, Chile nos asoma al dolor recogido, en emotivas entrevistas a dos recios pineros que confiesan su extrañamiento en un inicio ante la presencia de la Brigada Artística Marta Machado, pero que ahora reconocen como uno de los momentos más significativos de sus vidas. Así, a bordo de un ómnibus amarillo con una bandera cubana, llegan bien temprano a las escuelas para en el matutino cantar con los niños el Himno  Nacional y hacer los ejercicios junto a ellos. Después se pasean por el Bulevar de Gerona para promover la actividad de la noche por medio de un megáfono que bautizado eufemísticamente como Radio Toronja, Sandor es quien con su chispeante e insólito sentido del humor se desempeña como el locutor de la alegría y de la esperanza.

En este documental de Roberto Chile abundan los pasajes donde las actuaciones de músicos como Kelvis Ochoa junto a David Torrens o la del propio Pancho Amat y el Cabildo del Son, colman de particular satisfacción a los pineros, pero también sabemos de otros momentos que solo quedan grabados en el corazón de los pineros como aquella anécdota en que sin previo aviso, detienen el ómnibus en medio de la calle, para entre todos montar el techo de una bodega o cantarles una canción a unos macheteros que tenían la hierba a la altura del pecho.

Por todo esto, si Kcho, pinero de pura cepa, era ya motivo de orgullo para sus coterráneos debido a los éxitos de su carrera como pintor, ahora lo admiran mucho más por este movimiento humanista a favor de su terruño. Para cada pinero la frase de "Ahí viene la gente de Kcho" ha quedado como el reflejo llevado a la realidad de los versos de la canción "Quédate", de Kelvis Ochoa y Descemer Bueno, pieza que escrita mucho antes de estos trágicos acontecimientos, la Brigada Artística Marta Machado la ha elegido como su Himno debido a la vigencia del mensaje. Dice uno de los versos de dicha canción: "Quédate sin vida, quédate sin techo, quédate sin nada, pero no te quedes sin alma".

Es precisamente Kcho, quien sintetiza el renacer que esta sublime experiencia hace brotar desde lo más profundo en cada uno de los integrantes de la Brigada Artística Marta Machado:

"Aquí me he sentido grande. Me he sentido feliz de ser cubano. De ser pinero porque vivo en un país que respalda a mi pueblo, que lo acompaña en las cosas más difíciles. Eso es muy grande. Tan grande que no cabe en el pecho de un solo hombre. El pueblo cubano es muy agradecido. Y le agradece a Fidel todas las cosas que ha hecho por él. Y creo que será como eterno ese agradecimiento."
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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