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René de la Nuez, Premio Nacional
de Artes Plásticas 2007,
representa para los cubanos ese
fotógrafo (sin cámara) que
retrata, con sus trazos, la
sociedad donde vive. A través de
la soltura de las líneas y ese
estilo picaresco de sus
caricaturas es capaz de reflejar
nuestro entorno y proponernos
una mirada reflexiva de la
realidad.
Nuez: la memoria dibujada,
su más reciente
exposición en el Museo Nacional
de Bellas Artes recoge una
muestra representativa de su
obra, que incluye producciones
desde 1957 hasta el presente
año.
En ese amplio espectro de tiempo
y transiciones creativas se
muestran algunos de los
personajes más conocidos del
autor como el Loquito, Mogoñón y
Los Barbudos, aunque se siente
la ausencia de otros muy
distintivos como lo son Don
Cizaño y Napoleón.
Las piezas, en su mayoría son
reflejo del humor político y
costumbrista característicos del
autor, aunque otras presentan
una proyección filosófica y
cuestionadora del entorno.
La propuesta cuenta con dos
instalaciones, ejemplares
originales del semanario Zig
- Zag, caricaturas
auténticas del Loquito y Los
Barbudos y también otras
reproducciones de estos
personajes. Además incluye
conjuntos de las series Allí
fumé (1966 - 1987), La
piedra en el camino (1981),
Havanauto de Fe (1994) y
El Havano (2002).
La exposición, como parte del
Premio Nacional de Artes
Plásticas por la obra de toda la
vida contiene además las
creaciones más recientes del
artista. Aquí se destacan las
series La pícara Habana,
Almendrones de Nuez y
Caretas, todas creadas
durante este año.
La pícara Habana
nos acerca a la vida de la urbe
capitalina, a sus encantos y a
la idiosincrasia de sus
habitantes. En esta serie de
cinco piezas se representan
almendrones, bicitaxis, la forma
de vestir, la extravagancia del
peinado y el comportamiento
callejero de algunos cubanos en
La Habana de hoy.
Nuez: la memoria dibujada,
estará abierta al
público hasta el próximo mes de
enero en la Sala Transitoria del
Edificio de Arte Cubano.
Aunque De la Nuez ha
incursionado en la pintura, se
desempeña básicamente en la
caricatura. Al respecto, Liana
Ríos, quien compartió la
curaduría de la muestra con el
autor, señaló que sus pinturas
no son más que dibujos sobre
lienzo.
El artista, ganador del Premio
de Humor Gráfico 2008, fue un
agudo crítico de la República
Neocolonial y en sus caricaturas
refleja el proceso
revolucionario cubano, el
período especial, las guerras
de Angola y Vietnam, el
conflicto histórico entre EE.UU.
y Cuba y la injusta condena a
los Cinco antiterroristas
cubanos.
Sus primeros dibujos fueron
publicados en 1957 en el
semanario Zig –Zag, y
desde la fecha sus caricaturas
han sido expuestas en numerosas
publicaciones nacionales y
extranjeras; gran parte de estas
creaciones recogidas en más de
una docena de libros entre ellos
Allí fumé y El
Señor de la Guerra.
René de la Nuez (San Antonio de
los Baños, 1937) y su Loquito
constituyen un hito en la
historia del desarrollo de la
caricatura en Cuba. La
utilización de claves y símbolos
como medios comunicativos son
valores indiscutibles que hacen
obligado el estudio de su obra.
Él es un cronista que no utiliza
palabras para expresarse, baste
con unas pocas líneas y ese
sentido tan cubano que lo exime
del empleo de otros recursos.
Para comunicarse no necesita más
que ocurrentes líneas de vida.
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