Año VII
La Habana

25 al 31 de OCTUBRE
de 2008

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Crisis del verano del 2008

La crisis financiera y bursátil (Parte 2)

Frank Rodríguez Bueno • La Habana

 


Ver La Jiribilla No. 387
La crisis económica actual. Paradojas de un salvamento

El presente artículo constituye el segundo de tres referidos a las crisis financieras (crediticias y bursátiles) iniciadas en EE.UU. y propagadas a casi todo el mundo durante el verano del año 2008, en este caso referido a las propias crisis financieras y bursátiles.

Durante la primera mitad del año 2008 se profundizaban los grandes desequilibrios de la economía de EE.UU. Además del paquete de estímulo de 152 000 millones de US dólares para reactivar la economía basado en reembolsos de impuestos para reactivar el consumo y permitir que los propietarios volvieran a financiar sus hipotecas a través de bonos libres de impuestos, en marzo la Reserva Federal empleaba 29 000 millones de US dólares para facilitarle al banco J.P. Morgan Chase la adquisición de la fracasada firma de inversiones Bear Stearns, en abril 75 000 millones para un programa de préstamos estudiantiles, en julio hasta 200 000 millones para respaldar las operaciones de las grandes instituciones hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac junto con la autorización a la Federal Housing Administration (Administración Federal de Viviendas) para ayudar con 300,000 millones a propietarios de viviendas endeudados en sumas mayores al valor de mercado de sus propiedades, más un acumulado hasta julio de 167 000 millones para apuntalar al sistema bancario privado.

A principios del mes de septiembre del año 2008 se producía la bancarrota del banco Lehman Brothers considerado el cuarto banco de inversiones en EE.UU. y noveno en el mundo con muy poco entusiasmo de parte de inversionistas privados para la adquisición de sus acciones o activos como ocurría en definitiva con el Banco Barclays de Gran Bretaña con 1,750 millones de US dólares para comprar algunos de sus activos. Horas después la Reserva Federal tuvo que actuar con 85 000 millones equivalente al 80% del valor de las acciones a favor del American Internacional Group (AIG), una gran corporación transnacional con presencia en más de 130 países y más de 70 millones de clientes.

En esos momentos se ponía de manifiesto la continuación progresiva y acumulada de las condiciones para la explosión de burbujas financieras y bursátiles en forma generalizada en EE.UU. con graves proyecciones internacionales, burbujas que constituyen elementos importantes del capitalismo neoliberal actual cada vez más concentrado y utilizando mecanismos de defensa anticíclicos también cada vez más agotados e inoperantes. Se avizoraba el completo colapso de la confianza en el actual Sistema Financiero Internacional con el aumento del retiro por parte de los depositarios de fondos del mercado monetario y mayores compras por inversores de Bonos del Tesoro de EE.UU. a un mes de plazo pagando más que lo que recibirían a su normal vencimiento.

Como siempre, la comunidad financiera de los Bancos Centrales del occidente desarrollado se lanzó de nuevo al salvataje de la nueva crisis financiera para lo cual el Consejo Federal de Mercado Abierto autorizó 180 000 millones de US dólares, de ellos 80 000 millones aportados por el Banco Central Europeo (BCE) para el intercambio bancario de divisas recíprocas temporales (swap lines). Una semana después el BCE inyectaba otros 40 000 millones y a la siguiente semana otros 50 000 millones para iguales propósitos.

Según el Mish´s Global Economic Trend Analysis a medianía de septiembre existían 6,84 billones de US dólares en depósitos bancarios en EE.UU., de ellos 2,6 billones no asegurados, y solo 53 000 millones en seguros de la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios, en inglés Federal Deposit Insurance Corporation (FIDIC) para cubrir los 6,84 billones, igualmente se conocía que en junio del año 2008 desde Asia habían ingresado a EE.UU. 46 000 millones de US dólares en valores extranjeros mientras que en julio los inversores privados extranjeros de esa región extrajeron 92 900 millones netos de EE.UU.  

La crisis se generalizaba, y el 26 de septiembre se anunciaba la bancarrota del Washington Mutual (WaMu), el mayor banco de depósitos y préstamos en EE.UU. con el sexto lugar en términos de activos con 5 400 oficinas en el país así como la debilidad de grandes bancos de inversiones como Morgan Stanley. Por su parte, el FMI elevaba a 1,3 billones de US dólares el costo de la crisis financiera situando entre 640 000 y 735 000 millones las pérdidas de los bancos europeos y estadounidenses por la caída del valor de sus activos principalmente en EE.UU. y ni China ni Arabia Saudita estaban comprando más bancos de inversiones en ese país. No se podía esperar ni un minuto más para salvar a los magnates financieros y preservar su impunidad, así como activar las bolsas de valores en los principales mercados bursátiles en especial las bolsas de Wall Street y a más largo plazo restablecer el flujo de crédito a las actividades económicas.

En consecuencia, el gobierno de George W. Bush anunciaba una nueva política de rescate estatal masivo de bancos privados con todo tipo de deudas incluyendo activos inservibles (valores tóxicos) con un Plan de Rescate Financiero inicialmente por 700 000 millones de US dólares presentando un proyecto de solo tres páginas al Congreso para su aprobación. Por su parte, gobiernos europeos como el de Gran Bretaña propugnaban por reforzar la intervención y regulación estatal de sus sistemas financieros nacionales, lo cual significó un duro golpe a las bases de las teorías y dogmas del neoliberalismo capitalista en cuanto a la no participación del estado-gobierno en la regulación de los mercados, en este caso los financieros y bursátiles, demostrando una vez más la naturaleza falsa, cínica y oportunista de las oligárquicas y las clases dominantes capitalistas con tal de mantener sus riquezas y privilegios, al menos temporalmente, garantizando además la impunidad y recompensando a los delincuentes para que puedan seguir delinquiendo.       

Debido a las dificultades encontradas en el primer intento de aprobación en la Cámara de Representantes de EE.UU. del Plan de Rescate Financiero, el lunes 29 de septiembre las bolsas de valores de Nueva York sufrían grandes pérdidas, constituyendo récord histórico caídas como las del índice Dow Jones Industrial (componente del Dow Jones Composite junto con el Dow Jones Utility Average y el Dow Jones Transportation Average) por más de 775 puntos para una caída de cerca del 7%, el índice Standard & Poor´s 500 del 8,81% y el índice Nasdaq del 9,14%, para una pérdida total estimada en las bolsas de Wall Street por 1,2 billones de US dólares.

La resistencia inicial de muchos de los Representantes en EE.UU. se debió a la no aceptación de los conservadores en general a la intervención del estado en la regulación de los mercados y sobre todo a la repulsa al Plan de Rescate por parte de la mayoría de los electores en medio de un próximo proceso eleccionario de renovación de toda la Cámara de Representantes. Cada vez más el público estadounidense adquiría conciencia de que el Plan de Rescate para rescatar a bancos intercapitalizados, sobreapalancados, desregulados y manejados en forma al menos irresponsable a favor de sus grandes accionistas privados y en muchos casos de ejecutivos corruptos y donde los fraudes y engaños financieros se hicieron práctica común, constituía un nuevo asalto descarado para saquear aun más al Tesoro de EE.UU. a costa de los impuestos de la población y de otras muchas futuras afectaciones adicionales, ya que no atacaba o modificaba las causas que dieron origen a esta nueva y profunda crisis financiera y bursátil.

En definitiva, por presiones de las elites y oligarquías capitalistas dominantes, el Congreso de EE.UU. el 3 de octubre aprobó el Plan de Rescate a ser ejecutado por la Reserva Federal como la “Ley de Estabilidad Económica de Urgencia 2008” que de una propuesta de tres páginas presentadas por el Secretario del Tesoro, Henry M. Paulson Jr., ex presidente de Goldman Sachs, y por el presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke, en pocos días pasó a ser un proyecto de ley de 106 páginas rechazado inicialmente por la Cámara de Representante y luego a otro proyecto de ley de 451 páginas aprobado en definitiva, sin posibilidades de haber sido estudiado ni analizado por ninguno de los legisladores que votaron a favor.

El Senado de EE.UU. fue el primero en aprobar el Plan de Rescate y para disminuir en algo las protestas de la población estadounidense aumentó el paquete en 150 000 millones más como estímulo para la exoneración de impuestos y desgravaciones fiscales a familias de clase media y empresarios, llevando el Plan hasta los 850 000 millones de US dólares, mientras mantenía los límites de las enormes indemnizaciones para los ejecutivos especuladores de los bancos y de las bolsas de valores y otorgaba poderes prácticamente ilimitados y casi sin control alguno a favor de Henry M. Paulson como Secretario del Tesoro y de esa forma mantener el sistema de fraudes y la impunidad más rampante en el sistema financiero de EE.UU. De los 700 000 millones de US dólares aprobados, 250 000 podrían usarse de inmediato, 100 000 a discreción del Presidente de la república y 350 000 a discreción del Congreso.

Inicialmente el Plan de Rescate hacía énfasis en un Programa de Alivios para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) para la compra por parte del Departamento del Tesoro de deudas incobrables y de inversiones fracasadas que no pudieran venderse a ningún precio (salvataje de bancos en quiebra y su recapitalización). Sin embargo, otras medidas adoptadas en la “Ley de Estabilidad Económica de Urgencia 2008” incluyeron el aumento de 100 000 a 250 000 millones de US dólares la garantía de depósitos, incentivos fiscales para las inversiones en la producción de etanol o comprar autos eléctricos o híbridos y exenciones a empresas que inviertan en nuevos mercados, entre otras.

Es bueno aclarar que la Reserva Federal de EE.UU. no constituye un Banco Central típico con fondos estatales, sino que constituye una corporación privada creada desde el año 1913 facultada para imprimir dinero, estando constituida por la asociación de varios de los más grandes bancos privados de los más de 10 000 bancos todos privados que existen en EE.UU., por lo que cuando acude por su cuenta al rescate en forma directa de alguna institución financiera privada como las correspondientes a la anterior “Acta de Recuperación Económica del 2008” y su correspondiente “Ley de Vivienda y Recuperación Económica de 2008” no se produce una estatización y mucho menos una nacionalización, sino el financiamiento o compra de acciones o activos de entidades privadas a favor del grupo de bancos privados que constituyen la Reserva Federal.

En el caso de los 700 000 millones de US dólares del Plan de Rescate del gobierno de Bush hijo la situación es algo diferente ya que el Departamento o Secretaría del Tesoro actúa en cierta forma como un Banco Central típico. Por su parte la Reserva Federal actúa solo como emisor del dinero correspondiente por lo cual le paga un impuesto a la Tesorería por la impresión de los billetes y le cobra al gobierno un interés sobre el dinero creado a una tasa de interés fijada por la propia Reserva, intereses que salen no de fondos del gobierno sino de impuestos sobre los ingresos de la población, con una tasa de ganancia neta que nunca es menor del 6%. Esto quiere decir que de la nada y sin hacer prácticamente nada los bancos privados de la Reserva Federal obtuvieron ganancias netas de al menos 45 000 millones de US dólares con el Plan de Rescate de 700 000 millones aprobados por el Congreso.

El presidente John F. Kennedy intentó poner fin a esta inmoralidad de la Reserva Federal al promulgar el 4 de junio del año 1963 la Orden Ejecutiva 11110 dando al Departamento del Tesoro la autoridad para crear e imprimir dinero, los llamados “Billetes del Tesoro” en reemplazo de los “Billetes de la Reserva Federal”, Orden Ejecutiva que fue revocada por el presidente Lyndon Johnson después del asesinato de Kennedy, restableciendo de esta forma el bochornoso sistema imperante hasta la actualidad.      

Aparentemente en los medios informativos existe una gran confusión entre los términos y conceptos de nacionalización y de estatización. En la forma en que el gobierno de EE.UU. utilice los 700 000 millones aprobados para el rescate de bancos se podrían producir estatizaciones (a inversionistas y accionistas nacionales) y aun nacionalizaciones (si hay accionistas extranjeros involucrados) en los casos que se produzca la adquisición (propiedad) de acciones o activos de las entidades intervenidas, no así en los casos del otorgamiento de préstamos o créditos para su supuesta recuperación. En el primer caso, los ingresos del gobierno provendrían de las posibles utilidades netas a distribuir como accionista y en el segundo por el repago de los préstamos con los intereses correspondientes.

De lo anterior se hace evidente el alto riesgo del Plan de Rescate para el gobierno, no así para los grandes bancos de la Reserva Federal que siempre ganan sin arriesgar nada, debido al alto riesgo de impago de los créditos otorgados y de pocas o ningunas utilidades a distribuir por parte de los bancos beneficiados, alto riesgo debido al mantenimiento sin cambio alguno a las políticas crediticias utilizadas por ejecutivos interesados en obtener ganancias sin freno ni límites y acostumbrados a prácticas corruptas, al engaño, a las trampas y a los fraudes contables y financieros para su beneficio personal.

Mientras tanto, en Europa varios de los Bancos Centrales intervenían para inyectar liquidez a favor de bancos comerciales y de otro tipo como el de Gran Bretaña con 52 200 millones de libras esterlinas (64 728 millones de euros) para rescatar entre otros al Bradford Bingley (BB), el Banco Real de Escocia con 17 000 millones (63% de sus acciones) y la fusión del Lloyds TBS y el banco Halifax de Escocia Con 16 500 millones /41% de sus acciones, los Bancos Centrales de Luxemburgo y Bélgica a favor del banco belga-holandés Fortis por 11 200 millones de euros, el de Alemania con 50 000 millones de euros para rescatar al Hypo Real Estate, el de Islandia para rescatar a los bancos Icesave y Glitnir además de recibir un crédito ruso por más de 4 000 millones de euros para estabilizar la moneda nacional, también el de Japón con 24 300 millones de US dólares. En los casos de los Bancos Centrales europeos por su carácter estatal existen mayores posibilidades de producirse estatizaciones y nacionalizaciones (no ocurre así con la Reserva Federal de EE.UU.) en caso de pasar a ser propietarios de las acciones y activos de los bancos afectados.

Sin embargo, la crisis financiera siguió extendiéndose y las bolsas y los mercados bursátiles continuaban en picada y la UE se vio forzada a establecer “una posición común” que se resumía en que los gobiernos hicieran todo lo posible por salvar a sus grandes bancos en bancarrota y salvar a sus sistemas financieros nacionales (y regional en lo posible) sin cambios importantes en los factores que originaron las crisis y, en consecuencia, varios Bancos Centrales anunciaron operaciones de salvataje por decenas de miles de millones de euros adicionales a las realizadas hasta ese momento, a pesar de lo cual las bolsas de valores continuaron a la baja principalmente las de EE.UU., de la UE y de Asia demostrando una gran desconfianza en el sistema imperante.

El martes 7 de octubre la Reserva Federal de EE.UU. anunció un nuevo plan para invertir en total hasta 900 000 millones de US dólares en el rescate de instituciones financieras  en EE.UU. y en la compra de deudas comerciales de algunas empresas y así facilitar el flujo de créditos para el funcionamiento diario de los negocios, y el mismo día se produjo un nuevo desplome de los índices de Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq Composite, manejándose dificultades para el Bank of America y el Morgan Stanley. Al día siguiente la Reserva Federal de EE.UU., el Banco Central Europeo, el Bank of England y los Bancos Centrales de Canadá, Suecia, China y Suiza y con fuerte apoyo del Banco de Japón se ponían de acuerdo para disminuir las tasas de interés en un 0,5% en sus respectivos países; sin embargo, durante en resto de la segunda semana de octubre del año 2008 varias de las más importantes bolsas bursátiles de EE.UU. (en el caso del índice Dow Jones terminó la semana por debajo de los 8 500 puntos), la UE y Asia y en menor grado en América Latina siguieron reaccionando en forma impresionante y alarmante hacia la baja.

El propio viernes 10 de octubre del año 2008 se reunían los Ministros de Finanzas del G7 y acordaban una serie de medidas que pueden considerarse parte de una futura pero cercana estrategia de enfrentamiento a la crisis financiera y bursátil, entre las que se encuentran tomar todas las acciones que fueran necesarias para:

·        Respaldar por todos los medios a las instituciones financieras importantes para el sistema y prevenir las quiebras.

·        Descongelar los mercados de créditos y monetarios y asegurarse de que los bancos y otras instituciones financieras tengan amplio acceso a liquidez y fondos.

·        Asegurar a esas entidades que puedan reunir capital de fuentes públicas y privadas para restablecer la confianza y permitirles continuar concediéndoles préstamos a las familias y negocios.

·        Actuar, cuando sea apropiado, para relanzar los mercados secundarios para hipotecas.

Ese mismo día, el Secretario del Tesoro de EE.UU. confirmaba que ese gobierno al igual que el de Gran Bretaña compraría acciones preferentes de los bancos, en lo que posteriormente el presidente George W.Bush anunciaba como un plan anticrisis con el empleo de 250 000 millones de US dólares y que podría comprarse hipotecas directas a los bancos, ampliando las inmorales operaciones de salvamento. Por otra parte, el domingo 12 de octubre la UE en la persona del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy después de una reunión de los 15 países miembros de la Eurozona en París acordó solicitar a EE.UU. la organización de una cumbre para “refundar el sistema financiero internacional” y así atacar las causas de raíz de la crisis financiera (sin que sea un regalo a los bancos).

Durante el lunes 13 de octubre distintos gobiernos de Europa anunciaban su compromiso de un total de unos dos billones de US dólares para respaldar a las instituciones europeas en problemas, especialmente por parte de los gobiernos de Gran Bretaña (380 000 millones de euros), Alemania (480 000 millones de euros), Francia (360 000 millones de euros) y Holanda (200 000 millones de euros), para rescatar bancos e instituciones financieras en quiebra, aumentar la liquidez con préstamos a corto plazo, comprar acciones preferentes (sin voto y, por tanto, sin posibilidades de influir en algún cambio ni en cómo usar el dinero) para un rápido cobro de dividendos (difícil que esos bancos tengan dividendos a corto plazo) y garantizar los créditos interbancarios.

El lunes 13 y el martes 14 de octubre se producía la reanimación de las bolsas de valores de todo el mundo y una muy lenta recuperación de la confianza en los mercados financieros y bursátiles, sin embargo, el miércoles 15 de octubre ante declaraciones realistas de los principales dirigentes de la FED (Reserva Federal de EE.UU.) y la disminución de las ventas minoristas en EE.UU. desde enero de 2008 como reflejo de su incidencia en la economía real se producía un nuevo desplome de las bolsas de Wall Street, las que a su vez arrastraba a la baja a otras bolsas del mundo, mostrando una vez más la actual y futura inestabilidad, desconfianza e inseguridad de los mercados bursátiles.

Es de interés analizar cómo se está comportando la relación entre otros destinos de los compromisos de ayuda financieros y el dinero destinado a rescatar bancos e instituciones financieras en quiebra (objetivo inicial de los planes de rescate), lo cual refleja la intrincada madeja del actual sistema financiero capitalista desregulado y sin ninguna transparencia, relación que parece estar entre cinco veces como en Alemania y en GB y ocho veces como en Francia y al parecer en EE.UU., lo que explica que ya se esté especulando sobre un total de unos 6 billones de US dólares entre EE.UU., la UE y Japón el dinero necesario, mucho del cual ya está comprometido hasta mediados de octubre del año 2008 (es difícil cuantificar lo efectuado, ofrecido y anunciado en forma difusa por las autoridades financieras de EE.UU. durante todo el año 2008, pero parece estar entre 2,5 y 3 billones de US dólares), para de esta forma hacer frente y superar la actual crisis financiera. "¡Una locura total!" que presagia movimientos telúricos y huracanes financieros y económicos de gran magnitud en la economía capitalista mundial.

15 de octubre de 2008

Nota: El presente artículo constituye en lo fundamental parte de un epígrafe de un extenso ensayo titulado “Estrategia Global de Enfrentamiento (EGE) a la Estrategia de Dominación Mundial (EDM)” pendiente de publicación.

Ver Crisis del verano del 2008. La crisis financiera y bursátil (Parte 1)

 

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