Con
sus poemas y libros a cuestas, los
escritores cubanos llegaron también a
celebrar el Día de la Cultura Nacional a
la arrasada (y ahora limpia y
semirrecuperada) Isla de la Juventud,
donde el domingo se convirtió en una
fiesta de la literatura tan concurrida
como los conciertos musicales y las
presentaciones de los actores que fueron
convocados y, en su totalidad,
respondieron al llamado del Ministerio
de Cultura para realizar este hermoso
viaje.
|
 |
Desafiando el calor y agrupados en el
centro de Nueva Gerona, jóvenes, niños,
adultos y ancianos se agolparon en torno
a los puntos de venta de los libros y
acompañaron a los autores presentes para
ver de cerca a quienes solo conocían por
las fotos y los caracteres impresos en
sus páginas favoritas.
Los
niños, especialmente, pudieron disfrutar
del cuento Serafín y sus comejenes
que la escritora Mirta Yáñez leyó para
ellos con especial empeño mientras
también acosaban al estrenado novelista
Juan Padrón, el admirado creador de un
Elpidio Valdés que ahora se les presentó
encuadernado y vivo, como en el cine,
entre las tapas de una edición muy
solicitada.
La
tarde fue el escenario para la poesía. Y
allí estuvieron Nancy Morejón, Premio
Nacional de Literatura y presidenta de
la Asociación de Escritores de la UNEAC,
junto a Norge Espinosa y los pineros
Jorge Luis Garcés, José Antonio Taboada
y Rafael Carballosa.
La
ocasión fue propicia para que la
narradora Laidi Fernández de Juan
hiciera una donación de libros de la
biblioteca familiar a la institución
municipal lo mismo que Norge Espinosa,
quien donó tres de sus propios títulos.
A ellos se sumó el Centro Municipal del
Libro que cedió a la biblioteca pinera
unos 600 títulos, un ejemplar de cada
uno de los que tiene en su inventario.
Estas
donaciones fueron recibidas con regocijo
por la Directora de la biblioteca quien,
por cierto, es una de las trabajadoras
de la cultura de la Isla que perdió
todo con el paso de los huracanes,
incluyendo su casa que quedó
completamente destruida.
Ya
sobre las cinco de la tarde, otros dos
Premios Nacionales, Miguel Barnet y
Reynaldo González, presentaron a un
público ávido que abarrotó el portal del
Cine Caribe, las novelas Gallego
y Cecilia Valdés,
respectivamente, en un ameno intercambio
que se convirtió en una clase magistral
por parte de estos dos grandes de
nuestras letras.
“Para
mí fue emocionante ver tan de cerca a
escritores que solo conocía de nombre.
Hace falta que sigan viniendo porque los
queremos y necesitamos”, me dijo una
muchacha de unos 17 años en los
alrededores del cine donde acabábamos de
presentarnos.
Así, aunque tal vez menos publicitados
que el resto de la comitiva, los que
hacemos de la letra impresa una pasión
para ser no solo disfrutada por nosotros
mismos, sino compartida con las
mayorías, regresamos felices de este
viaje mágico y misterioso, convencidos
de que también nosotros algo podemos
aportar en este momento de tristeza que
los pineros y nosotros hemos sabido
transformar en riqueza inmaterial, en
alimento para el espíritu. |