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Ya empezaron de nuevo, ayer les conté
87, pero en realidad perdí la cuenta
varias veces. Tengo que acostumbrarme a
escribir en esta situación, pero si el
viejo Cándido lo está haciendo desde
hace días, yo también puedo. Va a ser
gracioso cuando confrontemos nuestras
notas después de esto, a ver lo que
pensaba cada uno. Ayer llegaron el
piloto y el médico, parecían dos
harapientos, toda la barriga y el pecho
raspados de tanto arrastrarse, el médico
llegó herido en un pie y el piloto con
su antenita de sombrilla llena de
huecos, parece que le pusieron
pa'quinientos, pero llegaron, los tipos
son una bola de cojones. Creo que ya van
por 10 o 12, volví a perder la cuenta.
Parece que anoche había un kwacha
desvelado, pues se la pasó tirando cada
20 o 25 minutos, aunque bastante no le
estallaban. Coño, ese de ahora cayó
bastante cerca, espero que todo el mundo
esté en su hueco. La verdad, tanta
mierda que hemos hablado de los huecos y
ahora vemos para lo que sirven. Ellos
nos tiran unas granadas que se entierran
y explotan bajo tierra removiéndolo
todo, esas son las más terribles, a
veces uno siente cómo va cediendo el
refugio poco a poco y cómo tiembla la
tierra. Ahora me acuerdo del mensaje de
Fidel, decía algo de eso, que la tierra
tiembla, pero los revolucionarios no.
Verdad que el hombre es único, mire que
tan lejos que estamos y preocuparse así
por nosotros. Cuando se corrió la
noticia fue como si hubieran llegado los
tanques, hasta la sed se me quitó. Me
imagino que debe tener loco a Polo
pidiéndole noticias. Respecto a eso
supongo que ya el general sepa que atrás
de los kwachas están los
surafricanos, pues este asedio está muy
bien preparado para ser hecho por los
prietos solos, ayer cuando el avance de
su infantería, se comprobó. Hasta ese
momento todo era muy científico, pero
después de los morteros vinieron al
asalto, en burujón y a lo loco, parecía
la época de Napoleón, los hicimos talco,
tuvieron que retirarse y dejaron un
montón de muertos. Ahora me doy cuenta
de que los camiones que sentimos de
noche deben ser para llevarse a los
muertos, porque hoy no se veían. Seguro
que el helicóptero del otro día también
vino a sacar algún peje gordo que les
herimos. Hace dos días que no veo a
Ramoncito el pionero, está en las
trincheras de la pista, ese muchacho es
loco y me preocupa. Me parece que hasta
ahora hemos perdido pocos compañeros, no
sé exactamente, pero por el espíritu de
la gente se ve que estamos resistiendo y
cuidándonos bien, y ahora con la llegada
del médico, los heridos no tendrán
problemas. Desde hace diez minutos no se
sienten los morteros, eso quiere decir
que van a intentar otro asalto. Seguiré
después, si puedo.
En definitiva pararon los morteros
porque venía nuestra aviación. Parece
que los kwachas tienen situados a
sus observadores bien lejos, porque
dejan de tirar en cuanto los aviones se
van acercando. Desde hace días la
aviación los ataca con todo, casi de sol
a sol, cohetes, bombas, cañones, y
gracias a eso tenemos un respiro. Los
muy hijoputas dejan de tirar con los
morteros para no descubrirse y entonces
se ponen para los aviones. Les tiran con
fusiles, 14,5 y hasta cohetes RPG-7,
¡serán atrevidos! aunque me preocupa que
vayan a adivinar a un Mig de casualidad
y lo tumben. Pero nuestros pilotos son
unos cojonudos y casi les ponen las
bombas en la cabeza, cada vez que veo
los aviones me sube una cosa por dentro
que me da un ánimo del cará. Con la
llegada del apuntador los aviones han
ganado en efectividad, hoy los
dirigieron súper bien y le metieron un
bombazo a la casa azul de la que tanto
nos estaban jodiendo y por lo que se ve
de aquí, ni cucarachas quedaron. Otro
cojonudo fue el piloto del "Chipojo", el
hombre se tiró rasante para tirarnos los
paracaídas con las cosas, pero que va,
no pudo ser. Por lo que se vio, le
tiraron hasta piedras, no se lo echaron
de milagro. Si algún día conozco a ese
hombre le tengo que dar un abrazo. Hoy
se me acabó la Pepsodent, ahora tendré
que usar la Colgate, esa no quita tanto
la sed como la otra, pero la prefiero al
tallo de plátano, la cosa es aguantar.
La poca agua que existe se la están
dando a los heridos que según me
dijeron ya tenemos unos cuantos, lo que
pasa es que desde aquí uno no sabe qué
pasa en el otro lado de la posición.
Pero lo cierto es que ya hemos perdido a
cinco compañeros y de los FAPLA hay
bastante más, pero eso nos da más coraje
para resistir.
¡Qué coño se han creído estos kwachas
de mierda! ¡A los cubanos nos roncan!
Van a celebrar el cumpleaños de Savimbi
en casa del coño su madre, porque lo
que es Cangamba, “nenguén”, no lo cogen.
Cangamba. Luanda, Agosto de 1983.
(Fragmentos de un texto
escrito en 1983) |