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Corre el año 1983. A 14 mil kilómetros
de Cuba, ocho mil angolanos apenas
sobreviven en el lugar más intrincado de
la región centro oriental de Angola:
Cangamba, estratégico puente de acceso
hacia el territorio central del país.
Sobre los kimbos de esa aldea,
como mismo en todo Angola, actúa desde
hace años la sangrienta división racial
entre los negros y la minoría blanca
gobernante. Cangamba, en la provincia de
Moxico, es por ello centro de acción
para las fuerzas cubanas que
―dispersadas por todo Angola― se unen a
las Fuerzas Armadas Populares de
Liberación de Angola (FAPLA) para
detener el avance de la llamada Unión
Nacional para la Independencia Total de
Angola (UNITA), aliada y asistida por la
Sudáfrica del apartheid.
El año 1983 no fue el primer lustro en
presenciar esta lucha; pero para el
centenar de combatientes cubanos que se
hallaron en Cangamba en el mes de
agosto, fue un año difícil. Quizá, el
más difícil de sus vidas.
Hoy, 25 años después y 14 desde el fin
de la dictadura racista en Sudáfrica,
quienes sienten el orgullo de haber
liberado a Angola de la segregación, lo
acrecientan al compartir aquellos días
amargos con los espectadores de
Kangamba: 24 imágenes por segundo
que atesoran, en una película de menos
de dos horas, diez días de heroísmo.
Para dos de sus protagonistas,
revivirlos aquí ― “en voz alta” ― “es
como prepararse para lo que veremos
―silenciosamente― en solo minutos”.
Cronología de resistencia en las
trincheras, bajo el suelo arenoso de
Cangamba.
Martes, 2 de agosto de 1983.
5:55 a.m. (Hora de Angola)
En Cangamba, fuerzas de la infantería de
la UNITA atacan a las tropas de las
FAPLA que defienden el extremo oriental
de la aldea. Aunque son rechazados por
los soldados cubanos y angolanos, el
enemigo despliega durante todo el día
fuerzas de artillería y morteros, a la
vez que embiste con la fuerza aérea. La
línea de defensa que ocupan los cubanos
queda expuesta, y el asedio se
intensifica durante toda la noche.
"El enemigo nos hacía fuego todos los
días; pero aquella mañana lo hizo con
más intensidad que nunca: morteros,
lanzagranadas… todos de gran potencia.
Disparaban por todos lados y no había
posibilidades de moverse. Nos vimos
realmente en situaciones muy difíciles…"
(Coronel Peraza)
"Entonces llegan los aviones también y
empieza el bombardeo con granadas
poderosas. Lo que se vivió allí ese
primer día a uno no se le olvida…"
(Teniente Coronel Fuentes)
Miércoles, 3 de agosto de 1983.
10.00 p.m. (Hora de Cuba)
En La Habana, llega la noticia de la
situación del combate en la región
angolana. De inmediato, comienza el
envío de refuerzos hasta completar los
184 internacionalistas cubanos en
Cangamba. Mientras, continúa allí el
asedio enemigo y las fuerzas de la UNITA
ocupan el río que atraviesa el barrio 4
de Febrero, al extremo oriental de la
aldea africana.
Las fuerzas aliadas de Cuba y las FAPLA
pierden el único suministro de agua. A
causa del creciente hostigamiento, no
volverían a recuperarlo en una semana.
"La situación en la cual nos
encontrábamos era bastante compleja;
pero las tropas se crecieron de una
forma casi increíble. Era la decisión de
no entregar aquel pedacito de tierra que
nos tocó defender. Sabíamos lo que
significaba para el mundo, para Angola y
para Cuba, y era preciso que el enemigo
viera lo que estábamos dispuestos a
hacer. Eso era irrevocable. Allá lo
dije, en el momento de la victoria: ¡si
esto es aquí, a 14 mil kilómetros de
distancia, qué no sería en Cuba!"
(Teniente Coronel Fuentes)
"De los acontecimientos de Cangamba,
recuerdo muy bien el valor y el coraje
de todos los que estuvieron en aquella
acción; de conjunto, por supuesto, con
los compañeros angolanos. De alguna
manera esta situación aportó una página
en la historia militar de Cuba, pues
como acción combativa no fue nada fácil.
Además de haber transcurrido durante un
tiempo bastante largo, no teníamos los
suficientes recursos, desde todos los
puntos de vista: carecíamos
prácticamente de alimentos, municiones,
medicamentos, y realmente exigió de los
hombres un sacrificio y un patriotismo
extraordinarios. Muchas de las veces en
que se enviaron recursos, no los pudimos
recoger por causa del asedio enemigo.
En nombre de todos los que allí
estuvimos, angolanos y cubanos, puedo
decir también que allí se evidenció la
gran preparación política, ideológica y
militar de todos…y nos sentimos, en
aquella ocasión, comprometidos con
nuestro pueblo, del cual somos hijos y
por el cual sentimos orgullo.
Todo eso lo recuerdo muy bien, y una de
las cosas fundamentales que me vienen a
la mente cuando rememoro el cerco de
Cangamba, es la preocupación constante y
la dirección del Comandante en Jefe…"
(Coronel Peraza)
Lunes, 8 de agosto de 1983.
14:20 p.m. (Hora de Angola)
Se transmite hacia Cangamba un mensaje
dirigido a los soldados cubanos y
angolanos:
"Durante días hemos seguido hora a hora
la heroica resistencia de ustedes frente
a fuerzas muy superiores en número y
medios de los títeres del Sur de África
en Cangamba (…) Nuestras tropas llegarán
rápido, en tres o cuatro días, pero si
la distancia, los obstáculos naturales y
la acción del enemigo, las retrasan el
doble o el triple de tiempo, o aun más,
hay que resistir, porque llegarán allí a
cualquier precio (…) Que Cangamba se
convierta en cementerio de los
mercenarios que sirven a los odiosos
intereses de los racistas surafricanos
(…)."
Desde La Habana, el Comandante en Jefe
Fidel Castro alentaba a las tropas
cercadas por las fuerzas de la UNITA. En
Cangamba la comunicación se había
perdido y aún faltaban cuatro días para
que las tropas cubanas fuesen evacuadas
hacia Luanda.
"El momento de la carta de Fidel fue un
momento impresionante. A pesar de la
moral combativa que mantenían las
tropas, eso la levantó más…si la
teníamos al cien, la puso al mil por
ciento de alegría, de ganas de expresar
lo que sentían en ese momento, metidos
en las trincheras. Y eso es importante
cuando se libra un combate tan duro. Los
alentó que el Comandante, desde tan
lejos, se preocupara hasta por los más
mínimos detalles, elevando el
sentimiento de victoria que nunca ha
perdido…ya lo vimos recientemente, con
el desastre de los huracanes. Así ha
sido desde aquel día en que se vio con
doce hombres…y ganó la guerra. Nos dijo
que resistiéramos, que no estábamos
solos… y eso prendió mucho en la gente,
en un momento tan crítico de la
batalla." (Teniente Coronel Fuentes)
Viernes, 12 de agosto de 1983.
9:00 a.m. (Hora de Angola)
En Cangamba se inicia la evacuación de
los cubanos hacia Luanda. Las fuerzas,
unidas a los soldados de las FAPLA,
habían logrado superar el cerco de la
UNITA y la posición entonces no
ameritaba arriesgar más vidas.
Dieciocho combatientes cubanos murieron
durante los diez días que duraron las
acciones.
"Hoy sentimos que no defraudamos a
nuestros compatriotas caídos, hicimos lo
que se esperaba de nosotros y eso es un
orgullo que percibimos cada vez que
contactamos ahora con gente que nos
reitera el afecto. Todo eso…, nos
compromete aún más. Ayer en Cangamba,
hoy y siempre, vamos a estar al lado de
la Revolución.
En Cangamba quedó demostrado que en la
medida en que el hombre se enfrenta a
situaciones difíciles se hermana más, se
hace más humano, más comprometido, más
familiar…más todo. Por eso, recordarlos
hoy es imprescindible…" (Coronel
Peraza)
"Me dices ahora que para Rogelio París,
director de la película, su obra tiene
un sabor agridulce. Pues la victoria
también lo tuvo, porque uno recuerda…
Uno recuerda los compañeros caídos, los
compañeros heridos… uno lo recuerda todo
con sentimiento, con amor, con respeto.
Eran los hombres que combatían a nuestro
lado todos los días, que hacían planes
para la vuelta a Cuba, y nacían
sentimientos entre todos…
Si hoy, después de tantos años, me
preguntaras qué significa la guerra, te
diría: unidad. Eso se mete dentro de uno
para siempre… no se olvida."
(Teniente Coronel Fuentes)
Viernes, 26 de septiembre de 2008
8:00 p.m. (Hora de Cuba)
En La Habana, el portal del Cine Chaplin
está repleto de gente. Dentro de pocos
minutos, se exhibirá ―en première
mundial― la cinta Kangamba, del
cineasta cubano Rogelio París: un
homenaje, según el propio director, a
todos los combatientes que participaron
en las duras acciones de agosto de 1983.
Dentro, el Coronel Fidencio Peraza y el
Teniente Coronel Fernando Fuentes,
esperan para sentir ―una vez más― el
ruido de los aviones desgarrando el
cielo de Cangamba. Sin embargo, este
viaje en el tiempo no será un golpe
seco: hace dos años que viven entre
eucaliptos implantados y trincheras
construidas en la llanura de Camagüey,
entre cámaras y luces que acercarán hoy
la epopeya a quienes no tuvimos ―¿por
qué no? ― el privilegio de pisar suelo
africano durante el triste reinado del
apartheid.
"Para hacer la película tuvieron que
recolectar toda la documentación que
teníamos: materiales que atesorábamos,
fotos de corresponsales…visitaron a
compañeros participantes en el cerco.
Los actores estuvieron con nosotros
oyendo de cerca nuestras experiencias;
estaban orgullosos de representarnos,
nos decían que se sentían satisfechos de
participar de alguna forma en ese hecho
tan importante…y uno ve que lo sienten,
de verdad.
"Uno veía el afán, en la filmación, de
hacerlo lo mejor posible, de acercarse a
nosotros para aprender hasta el detalle,
para que no se escapara nada de lo que
nosotros les pudiéramos aportar. Esa fue
la actitud de todo el equipo de
realización…" (Teniente Coronel
Fuentes)
"La película tiene un valor histórico
muy fuerte. El pueblo merece disfrutarla
para orgullo incluso de nosotros mismos,
que nos alegramos de haber contribuido a
que se hiciera posible. Es bueno que
todos conozcan lo vivido allí, que los
jóvenes sepan cuál fue la respuesta de
los cubanos y los angolanos ante ese
cerco tan difícil. Ojalá que ese mensaje
llegue y que Cangamba sea recordado
siempre como ejemplo de crecimiento:
crecimiento del hombre…del
revolucionario cubano ante situaciones
extremas. Eso es, para nosotros, lo más
importante." (Coronel Peraza) |