Año VII
La Habana

27 de SEPTIEMBRE al 3 de OCTUBRE
de 2008

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
Albertico Yáñez

¿Remolino, zafarrancho o bolotruco encantado?

Enrique Pérez Díaz • La Habana

 

Albertico Yáñez Quiñoa nació el 15 de diciembre de un año indeterminado aún por la ciencia, el arte, los astrólogos, sibilas y nigromantes. Nadie se pone de acuerdo sobre si este autor —que en ocasiones parece un extraterrestre por su apariencia de duende travieso y maldito—, vio la primera luz en el año 57 o el 59 del siglo XX o si, por el contrario, ya estaba aquí desde mucho antes, camuflado bajo la apariencia del personaje más imprevisible.

Ha publicado pocos libros, pero todos y cada uno se ha hecho sentir: Cuentan que Penélope (1983), Este libro horroroso y sin remedio (1996) (Premio Pinos Nuevos y Premio de la Crítica), La frenética historia del bolotruco y la cacerola encantada (2000), Poco libro para tanta barrabasada (2002) y La perdida por la ganada o el cambio del niño por la vaca (2003).
 

En su estilo, disparate, fantasía, humor y exaltada imaginación campean por su respeto para alegría del lector. Comoquiera que Albertico siempre anda en algo nuevo y, por eso mismo, es noticia, le hacemos estas preguntas:

En tus obras veo especial interés por la construcción y el significado de las palabras, que pareces coleccionar en cada relato. ¿Por qué?

Como un dentista ama y preserva su instrumental y los basquetbolistas su balón, las palabras son mis herramientas de trabajo y, al mismo tiempo, mi anzuelo para cazar sueños y volverlos visibles, compartibles, eternos. No puede caber duda, entonces, que ellas entrañan un primordial interés y un imán de afecto al cual me consagro con la mayor de las devociones.

¿Qué ingredientes pondrías a la mejor historia para niños?

Tres cucharaditas de humor, un chorrito de instrucción y una pizca de color. Eso sí, el gas de la hornilla debe ser un maravilloso humo de imaginación, fantasías, sueños, quimeras.

¿Te pareces a tus personajes? Descarto el último libro
[1] porque eres el protagonista.

Sí, habida cuenta que estoy tan malito de la cabeza como la mayoría de esas criaturas que retrato en mis historias.

¿Te hubiera gustado ser como algún autor conocido de literatura para niños?

Admiro el ingenio de Carroll y la grandeza de Martí, y sobre todo, lo intenso que supo vivir su existencia y el resultado de esta en las páginas que creó.

¿Quizá, como algún personaje?

Me hubiera gustado ser amigo de Alicia y acariciar la piel de Platero.

¿Tienes influencias de autores clásicos o contemporáneos (de Cuba o del extranjero)?

No lo sé, pero la gente me considera "extraño" y "distinto".

¿Cuáles fueron tus lecturas cuando pequeño?

Las que justamente he mencionado antes, además de las inevitablemente omniscientes Cenicientas, Blancanieves y Gatos con botas.

¿Te identificas con alguna generación, grupo, tendencia dentro del panorama actual de la literatura infantil cubana?

Decididamente no, para suerte de ellos.
 

¿Consideras que un buen libro infantil debe portar determinados atributos éticos?

Siempre que subyazcan invisiblemente, como valores orgánicos, propios de la trama o de sus seres y no se expongan como estandartes o baluartes ostensibles, moralizantes y, por tanto, baldíamente tortuosos.

Si tuvieras que salvar solamente diez libros de un naufragio, ¿cuáles escogerías?, ¿alguno de los que has escrito?

Claro, salvaría los míos y los de mi padre
[2] y mi hermana[3] que son los escritores a quienes más quiero. Considero que el ser humano es lo más valioso que el escritor lleva y es en sí. Como los humanos no tenemos otra mayor joya que la propia familia, la más auténtica y la más nuestra. No podría salvar a Balzac o a Chéjov, por portentosos literatos que hayan sido y dejar perderse los rastros y huellas de uno de los míos.

¿Qué valoras más en la vida?

La autenticidad, el coraje de vivir sobre la base de lo legítimo, por tanto, la honestidad del alma.

¿Qué te resulta insufrible?

Lo insufrible son los ruidosos martillos eléctricos para taladrar el pavimento, la gente que habla en los cines y la ingratitud.

¿En qué obra trabajas actualmente?

Un libro en contra de toda guerra. Me encanta —aunque no lo crean ni lo parezca— la paz.

 

[1] Poco libro para tanta barrabasada (2002).

[2]Alberto Yáñez (1921-2001): Escritor y periodista especializado en deporte. Ha publicado Curiosidades del deporte (1997) y Mira que la gente inventa (1999)

[3]Mirta Yáñez(1946) Escritora, profesora universitaria e investigadora. Ha publicado para niños: Serafín y su aventura con los caballitos (1978) y Poesía casi completa de Jiribilla el conejo (1997-2003)

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
IE-Firefox, 800x600