Año VII
La Habana

27 de SEPTIEMBRE al 3 de OCTUBRE
de 2008

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El legado de Cangamba

Jorge Martín Blandino • La Habana

 Fotos: Cortesía Editorial Verde Olivo

 


Los pilotos y los técnicos de aviación

Teniente Coronel de la Reserva Quesada
Fue el hecho de mayor relevancia en mis más de veinte años como piloto de combate. Fue un reto, mi bautismo de fuego como piloto recién graduado. Constituyó un éxito para nosotros y para la parte angolana, pues todo se hizo de conjunto. Una demostración de que las misiones combativas cuando usted las organiza, las planifica y todo se hace como debe ser, al final se logra el objetivo. Si en Cuba se habla de Girón, en Angola hay que hablar de Cangamba. Fue un ambiente de mucho fervor revolucionario; me parece estar en la rampa de vuelo en Menongue y ver el mismo fervor que se creó cuando el sabotaje al barco La Coubre136 el pueblo enardecido que lo que quiere es ajustarles cuentas a los criminales; el fervor que se creó cuando Girón, donde el enemigo subestimó una vez más a los cubanos. Allí, lejos de la patria, había un fervor muy grande, porque además del deber internacionalista que uno cumple de forma desinteresada, estábamos defendiendo también
por qué no decirlo a doscientos compatriotas nuestros. Usted pone eso por encima de todo. En ese momento no piensa en familia ni en nada, arriesga su vida en aras de salvar la sus compañeros.137

Mayor de la Reserva Riverón

Por la experiencia del compañero Fidel, que afortunadamente lo tenemos todavía ahí, que se puede decir que dirigió las acciones desde Cuba, considero que la operación fue perfecta, el enemigo no pudo lograr el objetivo que se propuso.

Mayor Ferreiro
El espíritu combativo y solidario que había allí, entre todos nosotros, era extraordinario. Realmente hubo un espíritu combativo muy fuerte que al final nos dio la victoria. Soldados de dieciocho años con una actitud tremenda, porque sabían que estaban luchando por Cuba. Para saber si uno se puede mantener en un combate y no echarse para atrás, tiene que estar realmente en él, porque la práctica es completamente diferente a la teoría. Yo pienso que lo que me pasó a mí, al igual que al resto de los compañeros, es lo que puede pasarle a cualquier joven cubano tanto en la tierra donde nació, como en cualquier parte del mundo, si le toca defender a su patria y sus ideales hasta las últimas consecuencias. En esos momentos nadie dijo: "No, no voy a ir, me siento mal". Todos estuvimos dispuestos y muchas veces uno la sentía cerca, porque te rozaba, a veces te pasaba por el lado la bala y tú decías "¡si me coge...!". Después por la noche, haciendo el cuento decíamos: "¡Oye, me dieron un tiro cerca del sistema hidráulico, nos hubiéramos caído!". Después que termina el vuelo dices "¡estuve cerca!", pero en ese momento uno no piensa en la muerte, no piensa en la familia, piensa solamente en que tiene que cumplir la misión, sigue volando y no pasa nada, no le da miedo.

Teniente Coronel Ortega
El cubano se adapta muy rápido a las dificultades, al riesgo, se crece y se convierte como en un gato acorralado. Eso uno lo percibía incluso a cuatro kilómetros de altura y a veinte millas de distancia. Esa gente, cuando hablaba, cuando ese comunicador hablaba, recibíamos desde abajo, desde los que defendían aquello, como una inyección de heroísmo, de decisión de resistir. Yo aprecié y se mantiene esa imagen en mi mente por años y años, que el cubano no es fácil en circunstancias como esas.

Teniente Coronel Martínez

Fue un hecho que además de histórico, para mí que era un joven oficial, constituyó la confirmación de cuánto se preocupaba y, sobre todo, ocupaba la más alta dirección de nuestro país por la vida de los cubanos que estábamos allí, en cualquier lugar que nos encontráramos, de igual manera la dirección directa del Comandante en Jefe en estas operaciones, la percibíamos cotidianamente.

Coronel de la Reserva Calvo
Muchos de los que participaron allí eran reservistas. Ellos fueron los que prepararon los helicópteros, técnicos de vuelo con diez años sin ver un MI-8 y algunos que nunca lo habían visto: abogados, taxistas, un musicalizador de la televisión, gente de todos los oficios que allí tuvieron un comportamiento ejemplar. Fue una gran escuela, por la situación en que se voló allí, el agotamiento de las tripulaciones, el trabajo de los técnicos la noche entera, porque sabíamos que nuestros compañeros estaban en peligro de muerte.

Coronel de la Reserva Henry
Era pueblo lo que estaba allí. Prácticamente no había militares profesionales, incluso en la aviación, la gran mayoría eran reservistas que dieron una demostración del valor y la decisión de los cubanos. Sobre todo los que estaban allá abajo, en ese hueco, sin comida, sin agua, sin nada, siempre tuvieron fe en que el Comandante en Jefe los iba a sacar de allí; tuvieron fe en que iban a ganar y nadie se rajó. Recuerdo que René, un ingeniero nuestro de aviación, me dijo que Cangamba era como un Girón más grande, porque si aquí en Cuba los Sea Fury138 volaron con tacos de tractor, allá se voló sin oxígeno, con combustible extraído directamente del motor de otro avión. Todo eso se traduce en el hombre, en su papel en el combate. Fue una respuesta contundente de qué pasaba si algún día los yanquis se atrevieran a invadir a Cuba.


Los Tigres (Tropas especiales)

Sargento de la Reserva Michel
Fue una experiencia muy importante sobre todo en el momento que hoy vivimos. Porque demostró que los cubanos estamos preparados para cualquier cosa. Aquellos que tuvimos esa honrosa tarea de defender palmo a palmo un pedacito de suelo africano, en la actualidad seguimos luchando y preparándonos para que eso no suceda en nuestro país.

Teniente Coronel Goytizolo
Para mí, en el orden particular, es un orgullo, un ejemplo de la moral combativa que caracteriza a las tropas nuestras, una oportunidad de demostrar cómo son los combatientes cubanos. El enemigo tenía más hombres, más armamento; nosotros, muchachos jóvenes, porque la mayoría de los que combatieron allí eran muy jóvenes, cubanos y angolanos, pero con una ideología más fuerte. Eso fue lo más importante.

Teniente Coronel Fajardo
En lo personal, me marcó para toda la vida. Fue un momento culminante de la misión nuestra en Angola, aunque habíamos cumplido muchas misiones combativas, incluso contra los sudafricanos, por primera vez allí atacamos frontalmente a una tropa regular protegida en trincheras y que cuenta con artillería. La disposición de ánimo de los compañeros, la valentía, ese deseo inmenso de ayudar a los que estaban en el cerco, la solidaridad de todas las especialidades, de los compañeros de la aviación, de la logística, de las comunicaciones tanto cubanos como angolanos, en función de un único objetivo: lograr la victoria, rescatar a nuestros compañeros. El valor de la resistencia de los cercados, su capacidad para soportar los mayores sacrificios, de defender hasta las últimas consecuencias el prestigio y el honor de la misión internacionalista cubana, que era igual a defender la patria.


Los combatientes del cerco

Teniente Coronel de la Reserva Cándido
Aquel pequeño lugar devino bastión donde se impusieron la dignidad y el valor de los principios. El derroche de audacia, arrojo y valor se convirtió en un duro revés para el enemigo y en una hermosa expresión del internacionalismo proletario.

Soldado de la Reserva Amaury
En estos casos se manifiesta como nunca la solidaridad humana.

Suboficial de la Reserva René
Cangamba cambió mi vida brutalmente. Pero los ideales que me llevaron allí, como mi profundo amor al prójimo y mis principios revolucionarios y de solidaridad, siguen siendo iguales que cuando me fui para Angola. A mí nadie me obligó. Yo fui por convicción. Yo nací con la Revolución, crecí y me desarrollé en ella. Me hice hombre y soy portador de sus ideas. Por eso siento orgullo de haber sido internacionalista, aunque existan hoy países y gentes que torcieron el camino donde quedó mucha sangre de cubanos. Pero me anima que ese no sea el fin de la historia.139

Mayor Bernis
Para mí, fue una demostración de la voluntad y el estoicismo de la tropa nuestra. Y esa voluntad, ese estoicismo que demostraron los cubanos allí, permitió que los combatientes angolanos, con menos fogueo y preparación política que nosotros, asumieran igual actitud. Fue algo que levantó la moral combativa de las FAPLA que en aquel momento realmente había bajado, porque habían recibido golpes fuertes en diferentes lugares. Nos permitió conocer en la práctica lo que es capaz de hacer un hombre cuando está convencido de por qué lo hace. Nos demostró que un combatiente en una trinchera, convencido de por qué está ahí, ¡hay que matarlo!, ¡y sobre todo que no es fácil matarlo! Fue una experiencia muy positiva y por eso todos nosotros tratamos de mantenernos en contacto, los que estuvimos directamente allí, los pilotos y los que ayudaron en el aseguramiento. Nos esforzamos por hacer actividades, porque nos parece necesario que estas cosas se conozcan, sobre todo por los más jóvenes, cuánto puede lograrse cuando hay estoicismo y convicción de por qué se lucha.

Capitán de la Reserva Félix
Hubo cosas muy bonitas. Cuando estás en una situación tan difícil como esa, es increíble la disciplina que uno tiene. Allí nadie tiraba por gusto, porque la orden era hacerla cuando estuvieras casi seguro de que le ibas a dar al enemigo. ¡Y los jóvenes! ¡Cómo se fajaron los muchachos! Uno de ellos, Fidel —no sé el apellido—, un muchacho joven, reservista, que poco antes había salido del Servicio Militar, cada vez que tenía un chance venía a la trinchera a hablar conmigo un ratico, y un día me dice: "¿A que tú no sabes para qué tengo deseos de llegar a Cuba?". Le pregunto: "¿Para qué, chico?, ¿para ver a la familia?" y me dice: "No, no, no, es para nada más que venga alguien a decirme que 'ustedes los muchachos nuevos no saben lo que es pasar trabajo', ¡mandarlo bien lejos!".

Sargento de la Reserva Viréllez
Fue una gran experiencia de la tenacidad y la decisión de lucha de los cubanos, porque bueno, habíamos pasado por el ejército y ya éramos reservistas, pero nunca habíamos tenido un enfrentamiento con el enemigo así directamente, y allí pudimos experimentar de qué somos capaces los cubanos cuando las circunstancias lo exigen. Luchamos prácticamente con una desventaja de diez a uno, en hombres y en armamento, y resistimos y ganamos.

Sargento de la Reserva Osnel
Demostramos toda la preparación que habíamos recibido durante el Servicio Militar y las movilizaciones posteriores, que a veces uno no les daba el valor verdadero, porque no se imaginaba que tendría que llevar todo eso a la práctica. Vimos hasta dónde llegaba nuestra capacidad de resistencia frente a una guerra de desgaste que duró meses hasta que filialmente nos atacaron. Cangamba es algo inolvidable para cada uno de nosotros en particular y para la historia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Fue algo muy grande donde se demostró el nivel de resistencia del hombre, de las tropas cubanas, por eso hemos sido capaces de propinarles la derrota a tantos enemigos.

Soldado de la Reserva Cruz
No pudieron tomar la posición. Pusimos en alto nuestra moral combativa, pusimos en alto el internacionalismo proletario, el patriotismo. Sentíamos que estábamos defendiendo un pedacito de Cuba allí. En ningún momento el enemigo logró atemorizarnos, estábamos convencidos de que íbamos a luchar hasta el final, hasta el último soldado. Allí la palabra rendición jamás se mencionó, porque no pasó por la mente de ninguno de nosotros. Cada vez que caía un compañero, nos daba más ánimo para seguir combatiendo, y aún más sabiendo que el Comandante en Jefe estaba al tanto de todo lo que acontecía allí. Todo el tiempo fue luchar, mientras tuviéramos vida íbamos a estar combatiendo. Eso es seguro.

Soldado de la Reserva Ponce
Con las situaciones que estamos viviendo, la amenaza constante que tenemos del imperialismo, pienso que fue una gran preparación la que tuvimos allí. Por lo menos yo me siento preparado para cualquier situación y pienso que los demás compañeros que estuvieron allí se sienten igual. Me siento capaz, con lo poco que sé, de dirigir en un combate aquí a cualquiera, si tengo que hacerla. Estuvimos en un combate no de juego, de verdad, y eso nos hizo sentir más cubanos y más revolucionarios que nunca.

Soldado de la Reserva Rodríguez
En esa época, casi todos nosotros éramos unos muchachos de dieciocho o veinte años y aquello fue una escuela bastante rigurosa, porque no es lo mismo ir a un campo de tiro y dispararle a un blanco como que te tiren a ti; verse entre tantos compañeros muertos allí. Si fuimos capaces de soportar hambre, sed, escasez de municiones, porque de verdad al final estábamos que los veíamos pasar por las trincheras, caminar cerquita de nosotros, y no podíamos tirarles, porque había que preservar las municiones para cuando nos atacaran, y si fuimos capaces de soportar todo eso, qué no haríamos aquí, nosotros y todos los cubanos.

Soldado de la Reserva Vázquez
Un grupito de cubanos para todo ese batallón y no nos pudieron derrotar; no pudieron decir que los cubanos éramos blanditos.

Soldado de la Reserva Figueredo
Lo que se hizo allí no fue en vano. Fue una experiencia que vivimos para poder defender el proceso que estamos viviendo con tanta seguridad y tanta certeza como lo estamos haciendo en la actualidad. Poder decirle al enemigo que cuente con lo que hay aquí en Cuba; tener la seguridad que tiene este país para enfrentar al enemigo en cualquier circunstancia.

Capitán de la Reserva Chiong
En esa batalla todos esos muchachos se forjaron, se graduaron hombres, de revolucionarios, consolidaron su conciencia y realmente fueron heroicos, unos más otros menos, pero casi fue general el heroísmo en esa batalla. Cangamba puede ser un referente del heroísmo de nuestra juventud, de lo que son capaces de hacer los jóvenes. Ellos demostraron que sí se puede combatir contra fuerzas muy superiores en número y en armamento y derrotarlas. Sí se puede vencer cuando hay realmente deseos de vencer. Estos muchachos lo demostraron.

Subteniente de la Reserva Grandía
Es importante que se divulgue, pienso que para la historia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias es muy importante, porque es un ejemplo de estoicismo, de lo que se viene demostrando desde los mambises: el soldado cubano es capaz de enfrentar cualquier situación, de dar ejemplo de resistencia, de estoicidad. Fue una muestra de lo que sería la guerra de todo el pueblo, de la importancia de la preparación ingeniera, de la preparación del personal, de que cada uno cumpla su misión cabalmente.

Primer Teniente Paulino N'gola
Los combatientes ofrecieron una fiera y decidida resistencia a fuerzas superiores del enemigo hasta que finalmente las derrotaron, frustrando así todos los planes originales de Pretoria. En situaciones como esta la conducta de cada hombre es claramente visible. Estoy orgulloso de los oficiales, sargentos y soldados de la 32 Brigada de Infantería de las FAPLA.

Teniente Coronel de la Reserva Sessé
Me dio experiencia, creo que me dio valor y la posibilidad de cumplir cualquier misión importante que me planteen. A veces, no crea, las lágrimas se me saltan cuando dan los días de la defensa aquí en Santiago y veo que ya no puedo participar por mi estado de salud actual.

Teniente Coronel de la Reserva Fuentes
La actitud fue unánime. Resistir hasta la muerte después de los comunicados de nuestro Comandante en Jefe, firmes y sin retroceder en ningún momento. Resistir hasta el final, hasta la llegada de los refuerzos que nos sacarían de allí bajo cualquier circunstancia. Ese fue un ejemplo para África y el mundo entero.

Coronel de la Reserva Peraza
Lo más difícil ―y pienso que los demás compañeros sientan lo mismo― es recordar a los compañeros caídos. Yo sí quisiera destacar el coraje, el valor, el patriotismo de las tropas, y cuando digo las tropas me refiero a cubanos y angolanos. Todos se mostraron realmente patriotas, allí no hubo un lamento, nadie desmayó en aquella situación. La batalla en general yo creo que fue, no diría una escuela, fue una vivencia muy práctica para cada uno de nosotros, donde nos pusimos a prueba. Nos permite hacer una valoración de lo que ocurriría si el enemigo intentara agredirnos, teniendo en cuenta que nosotros los cubanos, en un lugar tan distante, sin recursos, con veinte limitaciones, nos comportamos de esa manera, la mayoría jóvenes y reservistas que derrocharon valentía y patriotismo. Nunca debe olvidarse que en un alto por ciento nuestro personal estaba formado por jóvenes del Servicio Militar Activo y reservistas. Aun cuando perdimos diecisiete compañeros y otros treinta resultaron heridos, nadie dio señales de flaqueza ni de derrota. Allí se demostró que tenemos una juventud fiel al Partido y al Comandante en Jefe, capaz de responder ante las más adversas circunstancias. Hay que destacar el coraje, el valor, el patriotismo de las tropas, tanto cubanas como angolanas.


Quienes dirigieron y apoyaron

Subteniente de la Reserva Figueroa
Encontré gente maravillosa, sobre todo los soldados.

General de Brigada Colás
La batalla respondió al enemigo de forma contundente ante una disyuntiva que por primera vez se planteaba en la práctica: ¿Se empeñaría o no el mando cubano con todas sus fuerzas en salvar a unos combatientes ubicados en un lugar sumamente alejado y de difícil acceso? Un grupo además relativamente pequeño si se le compara con el gran contingente de hombres que había en Angola y en una región totalmente desfavorable desde el punto de vista geográfico militar. Para nuestros compatriotas no existió la menor duda, siempre estuvo clara la respuesta. De ahí su plena confianza, su absoluta convicción de que con ellos también se cumpliría la máxima que invariablemente ha practicado la Revolución y el Comandante en Jefe en todas la etapas, de que jamás se abandonará a un combatiente revolucionario, dondequiera que esté y bajo las condiciones que sea. En lo que respecta a nosotros, los compañeros que en aquel momento tuvimos la oportunidad de trabajar, de colaborar aquí en Cuba con la victoria, constituyó una gran escuela, una experiencia extraordinaria.

General de Brigada de la Reserva Villegas
Lo más importante de Cangamba es el factor humano, la firmeza, la resistencia, el derroche de valor tanto de los cubanos, como de los combatientes de las FAPLA, ese gesto de no permitir que los cubanos arriesgaran para ir a buscar agua, de ser ellos los que salen, de ocupar el lugar más peligroso.

General de División Lussón
La operación de Cangamba es una acción que pasará a la historia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. A quince mil kilómetros de Cuba, a cientos de kilómetros del punto más cercano, en medio de la selva, en el área donde más fuerza tiene el enemigo, yo creo que realmente fue un hecho heroico. Cuando se hable de resistencia, de la casa de Pavlov, en Leningrado; de la fortaleza de Brest, si incluimos la resistencia de Cangamba no estaremos exagerando nada. Lo puedo decir con propiedad, porque durante todo el combate estuve directamente en contacto con ellos por radio, y por la voz, por la forma en que hablaban, por la entereza y responsabilidad con que defendieron el punto donde se encontraban, sus vidas y fundamentalmente el prestigio de la Revolución y de nuestras Fuerzas Armadas.

General de Cuerpo de Ejército Cintra Frías
Con la calidad humana del soldado nuestro, su valor, su espíritu de sacrificio, cuando hay un buen jefe que lo dirija, todo funciona, eso está más que probado; igual ocurre con el combatiente angolano. Además, el Comandante en Jefe hablaba con nosotros todos los días mientras duró el combate. Veníamos todas las noches a Luanda y conversábamos con él y con el ministro de las FAR. Pedía constante información y nos daba instrucciones precisas, que fueron decisivas para la victoria.

General de Ejército Kundi Payhama
Había hermandad, había fraternidad, y todo lo que se hacía aquí se hacía con un sentido diferente. La amistad, el cariño, el sacrificio, la entrega de los compañeros cubanos, al dejar aquí su sudor, su sangre, no tiene precio. Que se diga que somos hermanos de facto y eternamente. No hay nada, nada en este mundo que justifique que algo se meta en medio de la amistad entre Angola y Cuba.140

*Tomado del libro Cangamba, de Jorge Martín Blandino, publicado por la Casa Editorial Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 2006.

Notas:

136 Barco mercante francés que traía armas para Cuba procedentes de Bélgica, destruido por una explosión en el puerto de La Habana, el 4 de marzo de 1960. Numerosas evidencias indican que se trató de un sabotaje organizado Agencia Central de Inteligencia de los EE.UU.

137 En este capítulo aparecen los grados militares de los compañeros en el momento de redactar estas páginas.

138 Avión de combate a hélice de fabricación inglesa con que la Fuerza Aérea Revolucionaria combatió en Playa Girón.

139 Entrevista concedida al periodista Roger Ricardo Luis y publicada con el título "Historias después de la batalla", en la revista Habanera No. 2 de 1997.

140 Entrevista realizada por el autor a Kundi Payhama, ministro de Defensa de Angola.
 

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