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La vergüenza nacional que es el
presidente de EE.UU. alza una vez más su
enrojecido rostro. En fotografías desde
las Olimpiadas en China, parece que el
alcohólico rehabilitado, George W. Bush,
está reincidiendo.
En una imagen su rostro aparece
enrojecido, con ojos caídos y expresión
idiotizada. En honor a la verdad, puede
que esa sea su expresión normal. Sin
embargo, el arañazo ensangrentado en su
brazo sugiere que ha sufrido
recientemente una caída inusual.
En la otra imagen, Bush parece tener
problemas para mantenerse derecho sin
ayuda considerable. Son necesarios tres
hombres para mantener en pie al
tambaleante “bebedor en jefe”.
¿No te hace sentir orgulloso? Este es el
hombre al que John McCain tratará de
emular en su tercer término si, Dios no
lo permita, tiene la oportunidad. No
obstante, esta no es la primera
evidencia de la reincidencia de Bush. El
primero en escribir sobre el hecho fue
ese gran ejemplo del periodismo
norteamericano que es el National
Enquirer, hace tres años.
EOnline
reportó el año pasado que el retorno de
Bush a la bebida impulsó a Laura Bush a
abandonar la Casa Blanca y a una posible
separación. Otros rumores la sitúan
buscando una nueva casa en Dallas para
hacer su hogar lejos de George luego del
término presidencial. El Globo y
el Examiner publicaron la
“erupción” de Laura ante la embriaguez
de su marido.
El mes pasado Bush
acusó a Wall Street
de emborracharse y tener resaca. Tal vez
se fueron juntos de borrachera, ya
sabemos lo amigos que son.
Este es un presidente que no puede
mantener el equilibrio sobre una
bicicleta y que casi se atraganta hasta
la muerte con unas galletas. Quizá
tendremos una mejor imagen del hombre
cuando salga la película de Oliver Stone,
“W”, dentro de unos meses. El guión
muestra a Bush padre diciéndole a su
inútil vástago:
“No has mantenido tu palabra ni una vez…
solo sirves para irte de parranda,
perseguir mujeres, manejar bebido… me
decepcionas profundamente.”
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LAS FOTOS: |
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Ahí está, la
foto lo dice todo |
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