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Cuando el 10 de mayo de 1908 circuló
Bohemia por primera vez, sus
editores estaban lejos de suponer que
aquella modesta empresa limitada
entonces a la capital, que se presentaba
en su portada art decó como una
revista semanal ilustrada y pugnaba por
entrar en el mercado de las
publicaciones literarias, artísticas y
sociales de la época, ganaría con el
tiempo credenciales cada vez más
consolidadas y sobreviviera hasta
cumplir un siglo de existencia.
Su primer propietario, Miguel Ángel
Quevedo Pérez, tenía la ilusión de
competir con El Fígaro, semanario
del cual era administrador, y retomar la
tradición de La Habana Elegante,
paradigma de las publicaciones
finiseculares encaminadas a ocupar parte
del ocio de las clases en la cúspide de
la pirámide social. Como fanático de la
ópera, seleccionó el título de una de
sus obras preferidas de Puccini para
bautizar la revista.
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1910, primera
edición |
MÁS QUE UNA REVISTA
En el hemisferio occidental no hay otra
publicación entre las de su clase que la
aventaje en longevidad. Ni siquiera las
norteamericanas Life y Time,
fundadas respectivamente en 1936 y 1923
llegan a la edad de nuestra publicación.
Tanto arraigo popular hizo que en el
lenguaje cotidiano de no pocos de los
habitantes de la Isla por los años 60,
toda revista fuese una bohemia,
y así escuchamos vocear bohemias
chinas, alemanas y rusas.
No se sabe cómo ni cuándo comenzó la
práctica de leer la Bohemia de atrás
hacia delante, como si fuera una revista
japonesa. Tal vez el hábito tenga que
ver con la psicología humorística del
cubano, que antes de adentrarse en
artículos y reportajes de fondo quiso
ver las caricaturas de la última página
o las notas curiosas colocadas al final
de cada edición.
Al menos dos veces estuvo a punto de
sucumbir por dificultades financieras:
hacia 1926, cuando apenas lograba
imprimir 4 000 ejemplares, y tras el
crac bancario de 1929. Pero ya entonces,
bajo la dirección de otro Miguel Ángel
Quevedo, hijo del fundador, los
anunciantes más avispados apostaron por
una revista que comenzaban a buscar los
lectores de los más amplios estratos
sociales, debido a que se había situado
al margen, y a veces criticaba, a la
dictadura machadista.
FIRMAS ELOCUENTES
La estabilidad editorial y creciente
popularidad de la revista a partir de
los años 30 determinaron la cada vez más
profunda identificación entre Bohemia y
la intelectualidad cubana.
Firmas de lujo como las de Fernando
Ortiz, Juan Marinello, Raúl Roa, Luis
Felipe Rodríguez, Jorge Mañach, Alfonso
Hernández Catá, Félix Pita Rodríguez,
Mirta Aguirre, Regino Pedroso, Enrique
Labrador Ruiz, Ángel Augier y Emilio
Roig de Leuchsenring publicaron en sus
páginas.
Uno de los paladines del periodismo
nacional, Guido García Inclán promovió
en los 40 la necesidad de construir una
tumba digna para los restos mortales de
José Martí.
Las crónicas de costumbres de Miguel de
Marcos marcaron un estilo, al igual que
las deportivas de Eladio Secades.
Hacia los años 50 reportajes escritos
por Oscar Pino Santos, Onelio Jorge
Cardoso y Samuel Feijóo denunciaron
profundos problemas sociales.
La lista de destacadas personalidades
que desde entonces hasta nuestros días
han colaborado con Bohemia es
interminable. Desde historiadores como
Leopoldo Horrego Estuch, Julio Le
Riverend y José Luciano Franco hasta
escritores como El Indio Naborí, Raúl
González de Cascorro, Luis Suardíaz, y
Lisandro Otero, sin olvidar que para el
eminente geógrafo Antonio Núñez Jiménez
la Bohemia era uno de los mejores
vehículos para divulgar el pensamiento
científico.
En la planta de Bohemia, como
periodistas, estuvieron también otros
notables: el novelista Jaime Sarusky, el
pintor y crítico de arte Leonel López
Nussa, la escritora Loló de la Torriente,
que sistematizó la sección sobre
historia, y la pianista y crítica
musical Ñola Sahig. Y entre los
periodistas de mayor pegada es necesario
evocar a Fulvio Fuentes, Mario García
del Cueto, el infaltable traductor
Julián Iglesias, el sagaz reportero
Reynaldo Peñalver Mora, el incomparable
Enrique Capetillo y el inefable Mario
Kuchilán Sol.
No olvido a los gráficos. Bohemia
atesora una de las más completas
colecciones de fotografías que se puedan
imaginar en la prensa latinoamericana y
allí está Manolito, su celoso guardián,
para confirmarlo. Y en cuanto a la
presencia del arte en su concepción, a
la impronta de Maribona y Massaguer,
este último a fin de cuentas enredado en
su propio proyecto de la revista social,
siguieron otros no menos singulares
impactos. Mencionemos uno: las portadas
dibujadas por Orlando Yanes.
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1953, Ernest
Hemingway. Retrato de Orlando Yanes |
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LA SECCIÓN MÁS POPULAR
Indudablemente la sección más popular
que ha tenido Bohemia a lo largo de su
existencia, es "En Cuba". Apareció el 4
de julio de 1943, al cuidado de Enrique
de la Osa y Carlos Lechuga. Este último
reveló a un colega: "Bohemia
tenía el servicio informativo La marcha
del tiempo, de la revista norteamericana
Time. A Miguel Ángel Quevedo, su
director, se le ocurrió acompañarlo con
otro similar sobre el país y ponerle
La marcha del tiempo en Cuba, para
lo que habló con nosotros. Al principio
tomamos la información en la prensa
nacional y extranjera, después tuvimos
nuestras fuentes. Los mismos políticos a
veces nos ofrecían intimidades de otras
figuras y los partidos, porque se
encontraban en pugna. El éxito se debió,
además de la claridad de estilo,
colorido, datos inéditos, palos con las
mismas noticias de los diarios, a la
orientación política, al combatir el
bonche universitario, el latrocinio en
los distintos gobiernos de aquella
república mediatizada."
"En Cuba" llegó a aglutinar a un equipo
de excelentes reporteros, entre los que
cabe mencionar a Marta Rojas, Diego
González Martín, Tony de la Osa, Jacinto
Torras, Carlos Castañeda, Benito Novás
Calvo y Agustín Alles.
LA REVISTA DE FIDEL
El 4 de enero de 1959 los redactores de
la publicación recibieron el siguiente
mensaje: "A la revista Bohemia mi
primer saludo después de la victoria
porque fue nuestro más firme baluarte.
Espero que nos ayude en la paz como nos
ayudó en estos largos años de lucha,
porque ahora comienza nuestra tarea más
difícil y dura". Al pie, la firma del
Comandante en Jefe Fidel Castro.
Desde mucho antes, Bohemia era
también la revista de Fidel, tribuna
para la difusión de su programa político
y la denuncia de los desmanes del
batistato, esto último mientras fue
posible, debido a la férrea censura del
régimen. Lo que la dictadura obligó a
callar se desató en tres extraordinarias
ediciones de enero de 1959, de tirada
millonaria. Fueron llamadas Ediciones de
la Libertad.
Con esos nuevos aires, pese a momentos
críticos como los que obligaron a
alargar la frecuencia de salida de la
publicación, Bohemia se ha
sostenido en el último medio siglo: fiel
a la Revolución, a su pueblo y a Fidel.
Publicado en Granma,
La Habana, viernes 9 de mayo de 2008.
Año 12 / Número 130 |