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La presencia del Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau en el
festival de la canción Barnasants
de la ciudad de Barcelona no es un
capricho del azar. Durante casi diez
años el proyecto A guitarra limpia
ha tenido amplia resonancia
internacional que lo sitúa como de los
más importantes en la promoción de la
música de autor de habla hispana.
La dirección del prestigioso festival
catalán decidió este año dedicar parte
de su programación a mostrar el quehacer
trovadoresco cubano más contemporáneo,
prácticamente desconocido en España.
De esta manera me he visto involucrado
en la magnífica aventura de compartir la
escena con mis amigas trovadoras Rita
del Prado y Lázara Ribadavia a quien,
además, no veía desde hace unos 6 años
por estar ella radicada en Madrid y no
haber coincidido en La Habana durante su
más reciente concierto A guitarra
limpia.
Nuestra presencia en Barnasants
fue breve, pero debo decir que más que
reveladora para un público habituado a
determinados esquemas que han rodeado a
la trova cubana, víctimas de la poca
información y desconocimiento de las
nuevas vertientes que ya se van haciendo
cotidianas en Cuba.
Un día antes del concierto programado
para el club Harlem Jazz, local
bien conocido en Barcelona por su
tradición musical, nos reunimos en una
habitación del hotel. En poco más de
media hora habíamos armado un concierto
sin demasiado esfuerzo, entre la emoción
de volver a tocar juntos y la nostalgia
por las tardes de Muralla 63,
donde el tiempo nos ha curtido de
descargas y canciones.
La idea era permanecer juntos en el
escenario a modo familiar y entrelazar
canciones que dieran, de alguna manera,
un abanico de diversidad en estilos y
temáticas. Nuestros propósitos iniciales
fueron superados la noche del domingo 2
de marzo cuando unos asistentes
expectantes nos pidieron más canciones
al concluir el recital, confesando,
algunos, que desconocían completamente
la canción cubana más allá del
tradicional Silvio y Pablo de sus
juventudes. Otros, ni siquiera, habían
escuchado hablar del fenómeno Nueva
Trova, título que incluso, a mi juicio,
se nos va alejando poco a poco entre
nuevas búsquedas y retos.
Cabe señalar la excelente atención
recibida por los anfitriones del evento,
principalmente en los nombres de Pere
Camps y Carles Girbau.
Esta jornada abre, sin dudas, un puente
entre las dos realidades culturales. La
acertada idea de concluir el
Barnasants con actividades en La
Habana es una prueba de ello. Por
nuestra parte, intentamos llevar lo que
hacemos hasta la mirada ajena, pero
atenta de quienes descubren.
Otras presentaciones colaterales
vinieron a reforzar este acercamiento
coordinadas por el amigo Javier Luna,
delegado nacional de Xarxa Latina.
Un concierto que realicé en el Centro
Popular Andaluz de San Cugat del
Vallés desencadenó un posterior
encuentro con un grupo de profesores y
alumnos de enseñanza media superior,
impacientes por conocer la visión de la
Cuba actual desde mi fresca visión,
alejada de los medios y sus enfoques
distorsionados.
Mas adelante, en la Casa América
Catalunya, importante institución
cultural de Barcelona, un segundo
concierto juntos arrancó no pocas
sorpresas entre los presentes en la
noche del 19 de marzo.
Sin repetir la fórmula del Harlem
Jazz desfilamos a tono más
individual, aunque interactuando en
algunos temas acostumbrados. Con esta
institución se perfila además una
colaboración directa con el Centro
Pablo de la Torriente
Brau que incluirá, en un
futuro próximo, la interacción y
encuentro de dos miradas con puntos en
común, pero al mismo tiempo distintos;
desde el arte digital, la música
y la literatura. |