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En esta tarde y este gesto se resumen
hermosas historias, bordadas con
gratitud y cariño hacia dos hermanos que
nos visitan.
Aute es un artista del mundo. Su
extraordinario talento se ha puesto
siempre al servicio de las sonoridades
difíciles, de la búsqueda de la belleza
sin una sola concesión. Su empeño no es
desentrañar misterios, sino crearlos,
devolvernos la vida desde una
perspectiva en que soñar, pensar,
disfrutar y ser, son impulsos diversos
de un mismo hecho: su vasta y altísima
creación.
Desde Diálogos de Rodrigo y Gimena
hasta Humo y Azar; de La
Matemática del Espejo a
AnimaLhito; desde Senses
hasta Un perro llamado Dolor y de
la exposición de la Galería Alcón a
AuteeTránsito, sus primeras y más
recientes incursiones en la música, la
poesía, el cine y la plástica, puede
comprobarse la veracidad de tal
afirmación.
Aute es un regalo del renacimiento en
los tiempos modernos, me comentaba
Silvio recientemente, una criatura
tocada por la gracia, la versatilidad y
la profundidad más sorprendentes.
Maritchu, la inseparable y eterna
compañera, ha sido su vanguardia y
aliento, complemento imprescindible de
una sola vida y una misma obra.
Aute y Maritchu nos premiaron hace ya
más de 30 años con el tesoro de su
amistad limpia y generosa, que los ha
llevado no solo a poner su alma en esta
isla, sino también a sacrificar parte de
lo que han obtenido con su talento y
esfuerzo para contribuir materialmente
con la cultura cubana.
Su hermandad con Cuba, su cultura, sus
artistas, sus hijos más ilustres y su
pueblo no conocen altibajos. Ellos han
estado con nosotros en las buenas y
sobre todo en las malas. No son
representantes de una falsa amistad
acrítica y complaciente. Son amigos de
verdad, leales y limpios, verdadero
remanso y consejo en horas de penas.
Por eso hoy, al celebrarse esta fiesta
de homenaje al gran artista, el
Ministerio de Cultura de Cuba, en la voz
de sus artistas y escritores, de los
hermanos de causa y destino y de Cuba
toda, otorga a Luis Eduardo Aute y María
del Carmen Rosado (Aute y Maritchu), la
Distinción por la Cultura Nacional.
La Habana, 20 de marzo de
2008. |