Año VI
La Habana

22 al 28 de MARZO
de 2008

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
Poemigas

A modo de prólogo

Amaury Pérez Vidal • La Habana

 

Luis Eduardo Aute es un poeta, un cantor, un consumado artista de la plástica y un cineasta. ¿Cuál de éstas, llamémosle «profesiones o actos de fe es su Violín de Ingres? Porque en todas las facetas parece moverse con una exultante facilidad y belleza. Aute, además, es un artista del compromiso y comprometido está, primero que todo, con el oficio, con los atrevimientos que el verdadero arte convoca, y después, con las causas nobles de las que se apropian (y arropan) los auténticos artistas. También es un amigo, y lo señalo, porque es un atributo no consustancial al mérito y a la excelencia que sin embargo en Luis Eduardo parece encontrar natural acomodo.

Yo no soy un especialista y mucho menos un crítico literario, apenas asumo el hecho de ser un aprendiz de cantor-escritor que crece tímidamente también bajo su sombra, pero podría aventurarme en una especie de defensor, un abogado del quehacer siempre gratificante de la amistad, comentando una obra que nos trasciende e ilumina.  

Estos Poemigas que ahora intento presentarles contienen dosis de ironía, ingenio y astucia a partes iguales. Dónde comienza una y termina la otra es algo que los lectores tendrán que identificar, en Cuestión de fe, Locuria, NOticias divinas, Tres cosas hay en la vida, Agnus agni lupus y sobre todo en Diosablo por citar seis ejemplos escogidos al azar se hace evidente la vocación de Aute por desmontar los preceptos cristianos adaptándolos a ese juego lúdico que convierte a los ángeles en divertidos diablejos que silban en nuestros oídos tonadas reflexivas y provocadoras.

El Luis Eduardo bromista se despliega con todos sus fuegos en poemas como Sin memorian, PIÉza, adMINIstración y Ano réxico, sin que su afán filosófico le lleve a perder el tono de comedieta propuesto de antemano y que desde Amorfo, hasta Nunca es tarde si la dicha es buena... (¿Es que hay dichas malas?) Adquieren sobrecogedoras texturas y tentaciones. Su fascinación por el fútbol y el boxeo, deportes ambos del cuerpo a cuerpo, sienta sus credenciales en Desaforismos VII y Combate de boxeo. El Aute que prefiere provocar, retar y hasta insultar nos asoma al paladar una sonrisa cómplice que estimula y complace.

Ninguno de los otros Poemigas desmerece la atención porque para leerlos es indispensable mantenerse alertas, en constante vigilia, recostados a la noche.

Conozco bien a Aute y les aseguro que, en un descuido, un salto de línea, un “pasarle por encima” a la insinuación de una mayúscula, puedes perder la oportunidad de salvarte de tus propios demonios y exorcizar los ajenos.

¡A disfrutarlos pues, y enhorabuena!

La Habana, febrero 24 de 2008                                            

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
IE-Firefox, 800x600