Año VI
La Habana

22 al 28 de MARZO
de 2008

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Una glosa para El Apocalipsis según San George

Pedro Llanes • La Habana

 

Conocí a Eliades Acosta, primero en el restaurante del Hotel Royalton de Bayamo y luego más de cerca en el Foro Social Mundial de Caracas en el 2006, donde logré que me firmara  El Apocalipsis según San George que entonces se estaba publicitando.

Eliades Acosta ha sido durante muchos años  presidente-fundador del Ateneo de Santiago de Cuba Antonio Bravo Correoso y luego en 1997 director de la Biblioteca Nacional José Martí. Se graduó de Filosofía en la Universidad Estatal Rostov del Don y hoy por hoy es vicepresidente primero de la Unión de Historiadores de Cuba y miembro de la Cátedra de Estudios Cubanos de la Universidad de Wolverhampton (Inglaterra). 

El Apocalipsis según San George es un libro carismático que trata el problema del neoconservatismo desde sus inicios hasta estos momentos  en la historia de los EE.UU. Ni qué hablar que ese neoconservatismo, cuyas espuelas se clavan a diario en los ijares de los países tercermundistas por una cuestión de geoproximidad ha estado gravitando constantemente en la esfera de nuestra historia. Recuérdense, por ejemplo, aquellas palabras del presidente Mc Kinley en 1897 sobre Cuba: "Si de todas maneras se nos impone el deber ante la civilización y la humanidad de intervenir (en el conflicto cubano) este deberá ser estrictamente cumplido por nosotros, y lo haremos solamente en caso de que la necesidad de semejante acción demuestre a las claras haber sido aprobada y apoyada por el mundo civilizado". 

En el análisis inicial de El Apocalipsis… hecho por Enrique Ubieta se nos demuestra cómo los neoconservadores detrás de la mascarada de la moral aséptica y del profundo individualismo esconden de manera grosera la corbata gris y el sombrero de policías que continúan garantizando el orden. También Ubieta traza el paralelismo entre la explosión del acorazado Maine (1898), el ataque japonés a Perl Harbour (1941) y la destrucción de las Torres Gemelas (2001). Estos hechos, según dicho autor, son trágicas y convenientes casualidades en la historia del imperialismo norteamericano. “Casualidades” que no dejan de ser sospechosas. 

El punto cero del neoconservatismo norteamericano se hace visible en el fraude electoral de la Florida, la votación hispana manipulada que da al traste  con Albert Gore y el subsiguiente espaldarazo a las aspiraciones de la ultraderecha liderada por W. Bush. Más tarde Gore recibe el reconocimiento de Estocolmo a través del Nobel (poder simbólico) y Bush los suficientes presupuestos para hacerse con la gran laguna de petróleo de Iraq (poder real). 

Con la clarinada al terrorismo, las agresiones a Afganistán, Iraq, los crímenes contra los niños iraquíes, el escandaloso dossier de Abu-Grhaib, el neoconservatismo trueca el poder simbólico por el poder real y entonces tenemos en el  mandatario Bush una transcodificación de la imagen hollywoodense de Mr. Increíble. 

Eliades Acosta trata también la conveniencia del tráfico de autoridades intelectuales y la imposición de sus criterios a través de los medios hegemónicos de comunicación a los países tercermundistas, las instituciones de los “tanques pensantes” que defienden los intereses de las oligarquías. Hay capítulos de gran valor como los que tratan la definición de imperio del profesor Schroeder y la trayectoria del sociólogo y filósofo Lévy Strauss, una de las apoyaturas del neoconservatismo ilustrado. 

El Apocalipsis según San George es un libro con un estudio minucioso de los medios digitales, de los periódicos, los historiadores de los EE.UU. y de la intrincada bibliografía virtual de la net. 

Su lectura, que implica abiertamente una lectura de nuestra historia, es tal vez ahora más necesaria que nunca.

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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