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“De la amistad impalpable es la fuerza,
y contra el mundo sutil del desamor, en
la pelea invisible en que va revuelta
nuestra vida, hay que ir levantando
fortalezas de cariño”, evocamos esta
afirmación de nuestro Apóstol José Martí
a propósito del homenaje al cantautor
español Luis Eduardo Aute que comenzó
anoche con un concierto en el teatro
Amadeo Roldan de La Habana. Organizado
por el XIII Festival de la Canción de
Autor Barnasants −el cual sale por
primera vez de España para instalarse en
la Isla− esta jornada de poemas,
fotografías, filmes, pinturas, dibujos y
canciones del artista integral que es
Aute, constituye el privilegio de honrar
a un creador de tal estatura en la
clausura de dicho evento.
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Justamente, es en este concierto
inaugural donde nos percatamos de cómo
se levanta una fortaleza de cariño. Esto
solo es posible porque estamos hablando
de un entrañable amigo cuyo prestigio
como compositor e intérprete lo ha
volcado entre nosotros durante cada
visita suya. Conocemos de su complicidad
con las causas justas y con la canción
de arte, que por afinidad natural lo
acercan a la Nueva Trova desde hace
tiempo ya. Por lo tanto, este tributo ha
sido realizado con pleno conocimiento de
causa tanto por parte de los músicos
participantes como por el público
asistente. Muestra de ello es la emotiva
interpretación de la Orquesta Solistas
de La Habana que bajo la dirección del
maestro Iván Valiente, aportó la mayor
sensibilidad para abordar la “Suite del
amor” con composiciones de Silvio
Rodríguez al igual que “Suite Auténtica”
con piezas de Aute, ambas arregladas
magistralmente por Beatriz Corona.
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En un movimiento continuo, solo
interrumpidas por los merecidos
aplausos, no es necesario decir los
nombres de cada canción porque además
que se reconocen, la magia del momento
radica en la belleza de sus melodías, en
el elevado lirismo de cada tema que se
funden entre sí, como para convencernos
de estar ante la obra de un solo
Cantautor Mayor que tal vez pudiéramos
llamar Luis Eduardo Rodríguez
Domínguez. Todavía queda más espacio
para la belleza de la noche cuando los
trovadores Lázaro García y su clásico
“Si de tanto soñarte”, Eduardo Sosa en
“Es miel” y Vicente Feliú con “Entró,
sin pedir permiso” dan la impresión que
se hubieran puesto de acuerdo para estar
a la altura del invitado, cuando en
realidad se trata de un complejo
compromiso estético que asumen como
parte del concepto de vida que anima por
igual al español y a los cubanos. Para
finalizar, los participantes se unen en
el escenario junto al propio Aute para
interpretar este tema sublime al amor:
“Te perdono”, especial momento de
recordación a alguien que permanece
dentro de nosotros como Noel Nicola.
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Cuando abandonamos el teatro, lo hicimos
con la convicción que un hermoso
concierto como el de esta noche, abre
las puertas de la fortaleza del cariño
para sumergirnos en las maravillas del
arte de Luis Eduardo Aute durante varios
días.
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