Año VI
La Habana

23-29 de FEBRERO
de 2008

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Entrevista con la escritora española Marta Sanz

La literatura no es inofensiva

Elizabeth Díaz • La Habana

 

Una simpatiquísima mujer, que por su desempaque y naturalidad para nada parecería una Doctora en Literatura Contemporánea, graduada en la Universidad Complutense de Madrid, y actualmente profesora de la Universidad Antonio de Nebrija, nos ha regalado una sincera y despiadada novela, Animales domésticos. Publicada entre nosotros por la Editorial Arte y Literatura, el lector cubano podrá enfrentarse a una visión irónica y a la vez de una ternura que llega a doler de esa realidad española que nos narra, a través de  unos personajes que se debaten por su lugar en el mundo, con sus anhelos, miserias, frustraciones o virtudes, desde su condicionada humanidad.

Marta Sanz ha publicado tres novelas anteriores El frío (1995), Lenguas muertas (1997) y Los mejores tiempos (2001) por la que recibió el Premio Ojo Crítico de narrativa. Su última novela hasta el momento, Susana y los viejos (2006), fue finalista del Premio Nadal de ese año. Ha participado en distintas antologías de relatos como Páginas amarillas, Daños colaterales, Escritores frente a la tortura y Escritores contra el racismo. 

En la Feria Internacional del Libro de La Habana presentaste hace solo unos días tu novela Animales domésticos. ¿Cómo la consideras dentro de tu novelística y qué lugar crees que ocupa en la actual narrativa española?

Dentro de mi novelística, Animales domésticos y la novela que publiqué antes, Los mejores tiempos, suponen un salto sustancial desde el intimismo hacia una perspectiva coral que pretende dar cuenta de fragmentos representativos de la sociedad española contemporánea. Por eso, si en mis dos primeras novelas, el protagonista era un yo más o menos castigado, en estas otras el foco es la familia como microcosmos capaz de representar las contradicciones entre hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, una ideología reaccionaria y otra que no lo es. En cuanto al lugar que ocupa Animales… en el campo literario español, creo que es un texto que se atreve a iluminar una clase social casi desaparecida en las obras de la llamada nueva narrativa española: en la primera página de mi libro, aparece un obrero con las botas manchadas de barro y blasfemando porque hace mucho sol. Personajes como este habían sido exiliados de una narrativa exclusivamente habitada por intérpretes de la ONU, cantantes de ópera, escritores, psicoanalistas, etcétera que daban una visión reduccionista, triunfalista y, en mi opinión, falsa, de la realidad española tras el franquismo. 

¿Piensas que los personajes de esta novela pudiéramos encontrarlos a la vuelta de una esquina en Madrid? ¿En qué medida se relacionan ficción y realidad?, si es que consideras que tienen relación en tu obra.

¡Claro que sí! De hecho Animales domésticos surge de una experiencia que viví con un grupo de mujeres que me invitaron a dar una charla sobre la novela de adulterio. Al acabar mi intervención, una mujer levantó la mano y me dijo que le había gustado mucho mi conferencia, pero que ella tenía un problema: había dejado de leer porque se había dado cuenta de que cuanto más leía, más estúpidos e insuficientes le parecían los miembros de su familia... hasta el punto de transformarse para ella en una pandillita de "animales domésticos". La lucidez de esta mujer me pareció impresionante: se dio cuenta de que los textos literarios que merecen la pena, lejos de ser inofensivos, pueden cambiar por completo la vida de una persona. Y esto sucede precisamente porque la ficción y la realidad son inseparables, igual que el fondo y la forma o la ética y la estética, y de hecho lo que los escritores hacemos es observar lo que nos rodea para maquinar ficciones, inaugurar un punto de vista que no es el de los medios de comunicación de masas y, en la medida de nuestras modestas posibilidades, intervenir en lo real. 

¿Qué personajes de esta novela te son más antipáticos y por cuáles sientes simpatía?

Todos los personajes de Animales domésticos tienen un lado entrañable y reconocible, y otro amargo, fruto de sus alienaciones, en el que a los lectores no nos gusta reconocernos. En todo caso, Esteban, el obrero que no tiene conciencia de clase pese a que él se cree que sí, a mí me resulta especialmente antipático, mientras que su compañero, Jarauta, en sus esfuerzos por saber y por entender, me produce mucha ternura. Igual que Lucrecia, la madre inspirada en la mujer del encuentro literario del que te acabo de hablar: hay muchas Lucrecias en el mundo. 

Tu última novela Susana y los viejos ha provocado polémicas en algunos medios periodísticos, ¿a qué se lo atribuyes?

A la hipocresía de un sector de la sociedad española anclada en valores procedentes de una moral católica que para evitar el dolor de la muerte inocula el miedo a la vida creando mitos y tabúes que producen una profunda infelicidad. En Susana y los viejos se abordan temas incómodos como la enfermedad y la vejez desde una perspectiva materialista en la que el sexo es una forma de calor para combatir la soledad y el frío de la muerte. De lo que yo me siento más satisfecha en esta novela en particular es de haber abordado estas cuestiones con un humor que algún crítico ha calificado de buñuelesco. 

Coméntanos un poco sobre los planes futuros de Marta Sanz.

Ahora mismito en abril sacaré una novela titulada La lección de anatomía en la que la reflexión sobre la propia biografía pretende ser un modo de acercarse a los procesos educativos y a la integración en el mercado laboral de las mujeres españolas de mi generación. También he querido reflejar cómo las mujeres construimos la idea, no ya de nuestra sexualidad, sino de nuestro propio cuerpo condicionadas por un punto de vista eminentemente masculino que en muchas ocasiones nos resulta frustrante. 

Como sé que eres una escrutadora crítica de la realidad, me gustaría que nos dijeras qué defectos le encuentras a esta Feria Internacional del Libro de La Habana… y qué virtudes, que algunas debe tener.

Para mí, la Feria del Libro de La Habana ha sido una experiencia tan enriquecedora que me cuesta mucho trabajo encontrarle defectos. Me ha impresionado el lugar donde se celebra maravilloso y, sobre todo, el encuentro con los lectores, el interés, el cariño, la inteligencia de las preguntas y que la Feria sea al mismo tiempo un punto de encuentro cultural y festivo con conciertos al aire libre y puestecitos para comer cosas ricas. En todo caso y pensándolo mucho, solo he tenido problemas cuando tenía ganas de hacer pis. ¡Pero eso creo que sucede en todas las Ferias del Libro del mundo!  

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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