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En el mundo del jazz cubano decir Harold
López-Nussa es hablar de una de las más
jóvenes y prominentes figuras de ese
género musical en la Isla. A pesar de
haber tenido una formación clásica,
Harold proviene de una familia donde la
interpretación del jazz es una
tradición, razón por la cual
probablemente se desempeña en ambos
campos de manera notable. Desde pequeño
los reconocimientos lo han acompañado en
su carrera, apenas a los 10 años
obtuvo el Gran Premio del Concurso
Nacional Amadeo Roldán, y luego ganó el
Primer Premio del Iberoamericano de
Piano, así como el Citta di senigala,
donde resultó finalista, y en el 2005 el
Premio del 39 Festival de Jazz de
Montreux, Suiza. Como concertista
clásico ha dado funciones como solista
invitado de las Orquestas Sinfónicas
Nacional y de Matanzas, bajo la
dirección del maestro Enrique Pérez
Mesa.
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A la música llegaste casi de manera
natural desde muy pequeño,
con
solo 10 años de edad ya eras el Gran
Premio del Concurso Nacional Amadeo
Roldán y en poco más de una década los
reconocimientos nacionales e
internacionales no han cesado, ¿qué
importancia le concedes a estos lauros y
cuáles son las metas que como músico te
has propuesto hasta ahora?
Sin
duda, los lauros ayudan a desarrollar
una carrera porque siempre van quedando
como carta de presentación, son una
recompensa muy gratificante después
de un esfuerzo, vienen siendo la
confirmación de que vas por un camino
correcto, pero esto no me aleja de ser
consciente de que también muchas veces
son circunstanciales dependiendo de la
decisión de un jurado específico, con
esto me refiero a que no significa que
seas absolutamente el mejor, la vida
como músico exige más que esto.
Hasta
ahora siempre he tenido la misma meta
que es ser mejor cada día y nunca estar
conforme, creo que esta es una buena
manera de estar constantemente en
evolución.
Siempre que se habla de ti se menciona
en primera instancia tu linaje musical,
¿cuánto más fácil o difícil es para un
músico tener el precedente de un padre
como Ruy López-Nussa o un tío como Ernán?
De
difícil, te puedo decir que tiene el que
inevitablemente siempre se espera de ti
que estés a la altura del desarrollo que
han tenido tus ancestros, y es un reto
constante el no decepcionarlos, a ellos
y al público que de alguna manera
también conoce esta trayectoria. Pero
más que difícil, me siento dichoso
de formar parte de este linaje, ya que
en gran medida lo que soy se lo debo a
mis padres, a mi tío y a mi familia en
general.
Según tus propias palabras en la esfera
musical compartes dos grandes pasiones:
el jazz y la música de concierto; sin
embargo, también has hecho
música bailable y "experimentas" con
orquestas de música popular, ¿qué
significa para ti como músico el
explorar al mismo tiempo estos diversos
caminos?
Para
mí poder explorar por estos caminos ha
sido una gran suerte que me ha reportado
riqueza personal como músico; si bien es
cierto que mis grandes pasiones son el
jazz y la música clásica, no es menos
cierto que me gusta la música en general
siempre que esté hecha con seriedad.
Ojalá la vida siempre me dé la
oportunidad de seguir nadando entre
tantas aguas, aunque siento que cada vez
es más difícil por cuestiones de tiempo,
cada género exige de uno el máximo de
dedicación si es que quieres
interpretarlo bien.
Has declarado que compones hace unos
tres años, pero prefieres interpretar,
¿por qué privilegiar la interacción con
el público o con otros músicos por sobre
la escritura musical?
Tocar
es algo a lo que nunca renunciaría, es
lo que más me gusta hacer, y si tengo
que decidir entre tocar y componer,
siempre elegiría tocar, pero realmente
no lo considero como acciones
excluyentes, y no hay mejor satisfacción
que tocar mis composiciones.
A
pesar de tu juventud ya tienes un CD
grabado con el sello Colibrí,
Canciones, ¿cuáles de tus proyectos
encontraron cauce a través de él y qué
nuevos sueños de grabación han quedado a
la espera?
Con
el disco Canciones llevé a cabo
el sueño de recrear temas que siempre me
han gustado, era un proyecto que tenía
desde hace dos años antes que tuviera la
oportunidad con el sello Colibrí, y fue
muy satisfactorio porque al mismo tiempo
que rendía tributo a grandes
compositores a nivel internacional, lo
hacía desde mis arreglos y compartiendo
con músicos jóvenes que además de amigos
son muy talentosos, este disco
definitivamente ha sido un gran placer
materializarlo.
Tengo
un segundo disco a piano solo titulado
Sobre el Atelier, que acaba de
ser presentado en Francia e Italia, esto
también ha sido un gran sueño hecho
realidad, en él hay varios temas de mi
autoría y otros que definitivamente son
temas que me encantan de reconocidos
autores nacionales e internacionales.
Siguen quedando proyectos a la espera,
tengo enormes ganas de hacer un disco
con mi cuarteto, donde quedarían los
temas que hacemos frecuentemente,
también hay proyectos con otros artistas
que me encantaría poder llevar a cabo en
un corto plazo.
En
los últimos tiempos se ha dado a conocer
una nueva generación de jóvenes
jazzistas
—por
ejemplo, Rolando Luna, Alfredo
Rodríguez, Yasek Manzano, Aldo López
Gavilán y otros—,
¿sientes que existe alguna diferencia
entre el jazz que hacen ustedes y el
realizado por maestros en este género
como Chucho Valdés, Bobby Carcassés,
Ernán López-Nussa, por solo citar tres
de los más reconocidos?
Felizmente creo que se está consolidando
una vertiente de músicos jóvenes
interesados por el jazz y por hacerlo
seriamente, estoy contento de formar
parte de este momento debido a la
interacción que esto provoca entre
nosotros, el hecho de aprender unos de
otros y evolucionar constantemente es
genial. Hacer una música distinta a la
que han hecho estos grandes jazzistas
que mencionas y a su vez a otros grandes
antes de ellos, es un reto enorme, pero
de esto se trata precisamente, de
encontrar la forma de expresarte con tu
identidad propia, mientras más
generaciones existan, más difícil será
encontrar un modo diferente, y este
es el mayor encanto que tiene hacer
música hoy en día, definir tu estilo
propio que al mismo tiempo está nutrido
por otros de tu generación y de las que
te antecedieron.
Durante un tiempo mantuviste un espacio
de descarga en La Casa del Habano, ¿qué
diferencias encuentras entre esta
interacción más íntima y estable con el
público y la que se logra en conciertos
en teatros?
Cuando estás en este tipo de descargas
como las del Habano, la música fluye de
un modo diferente, vas viendo la
reacción del público y manejas los
efectos que quieres lograr en ellos en
ese mismo instante. Por otro lado tienes
la posibilidad de compartir con amigos
músicos que llegan al lugar y siempre
es algo diferente, siempre hay sorpresas
para el público y para ti, es como la
sensación de que sabes cómo empiezas,
pero no sabes qué habrá por el medio ni
cómo terminará.
Cuando estás en un teatro ya llevas un
repertorio premeditado y a pesar de que
siempre te sorprendes de la forma
final en que queda todo, si tienes un
esquema más fijo de lo que va a pasar
sobre el escenario, es algo mucho más
formal; son sensaciones diferentes, pero
muy gratificantes ambas.
Hablando de conciertos, ¿podrías
adelantarnos los detalles del que
planeas inminentemente en el Amadeo
Roldán?
Solo
te puedo adelantar que se está
preparando con mucho amor, que será el
lanzamiento del disco Canciones,
y que pretendemos que sea lo más fiel
posible a todo lo que ocurrió en su
realización, al menos para mí va a ser
muy grato porque voy a compartir con
grandes amigos y talentosos músicos.
Están todos invitados y espero que lo
disfruten. |