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Era
una madrugada fría de enero. Una
granizada repentina caía pelándonos el
lomo y las botas encharcadas de fango
nos hacían casi imposible reptar por
aquella loma de cascajos que amenazaba
con ripiarnos los codos a mordidas.
Finalmente alcanzamos a divisar la luz
de un quinqué oscilando en un horcón del
bajareque.
El
primero en entrar fue el capitán Grillo,
que luego de un par de estornudos
comenzó a exigirnos los cigarros de la
apuesta. Aunque infumables, como un
avaro fue acomodándolos sobre un
taburete al tiempo que los contaba
delicadamente con el meñique. Nos
quitamos los capotes y pusimos a secar
los mosquetes junto con la pólvora. Me
acerqué al fogón y destapé la cacerola
que colgaba sobre los tizones de carbón
aún vigilantes. El olor invadió la choza
desperezando al “Rojo Zamora” que yacía
junto a “Leo el Nardo” ambos presas de
una recia borrachera.
Junto
a las escudillas encontré una nota
clavada con un puñal:
"Queridos grumetes: aquí les dejo una
sopa marinera que estoy Seguro les hará
mucho bien para seguir la travesía a
Jamaica. Dejen un doblón de oro entre
las cenizas como de costumbre. Ahí les
adjunto la receta:
Ponga
una cacerola al fuego con algo de aceite
de coco y agua. Métale una cabeza de
cherna limpia y hiérvala durante 30
minutos, cuele la cosa y agregue
zanahorias y acelgas troceadas, algo de
Garbanzos y déjelos 30 minutos más,
luego saltee aparte abundanteCebolla
blanca con perejil, apio, y tomates
maduros, al rato de sofreír incorpórele
unos trozos de bacalao, camarones, y
masa de jaibas, saltee otro poco y luego
se lo zumba al caldo que dejará tapado
por otra media hora. Transcurrido ese
tiempo bata cinco huevos y vaya
agregándolos mientras menea la sopa para
que no se cuajen. Póngale media botella
de vino seco, un chorrito de salsa soja
y un puñado generoso de champiñones.
Vuelva a tapar la cosa y con el fuego
lento deje que gaste y coja cuerpo. Ya
al cabo de otros 20 minutos, zámpele
unas rodajitas de pan tostado con
pimentón de cayena y póngale su sal y su
toque de ácido al gusto.
PD: Me friegan las
vasijas y no me formen cagazón, que el
otro día Francis Drake me dejó esto que
daba grima." |