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“Escoge para este hombre un adversario
valeroso
y diestro. Es temible el que conoce su
destino”.
Antón Arrufat, Los siete contra Tebas,
Ediciones Alarcos
El sábado 20 de octubre, día de la
Cultura nacional, se efectuará el
estreno absoluto en Cuba por Mefisto
Teatro de Los siete contra Tebas,
de Antón Arrufat, Premio Nacional de
Literatura. Obra emblemática del teatro
cubano escrita en 1968 y que sube a las
tablas bajo la dirección de Alberto
Sarraín. En el Teatro Mella aguardan las
siete puertas de una Tebas que renace
casi a punto de cumplir sus 40 años de
escrita y publicada.
La obra de Arrufat es una apropiación de
la tragedia esquilea de igual nombre y
de las Fenicias, de Eurípides. Su
lectura de los dramas clásicos se
produce en primer lugar a partir de una
contemporanización del lenguaje, una
actualización del referente en función
de la intencionalidad del dramaturgo
para dialogar con el contexto y los
códigos escénicos del momento en que la
escribe.
Tebas está sitiada por un ejército de
extranjeros que amenaza destruirla.
Etéocles manda a espiar al enemigo
invasor y exhorta a los ciudadanos a
defender el proyecto de nación que han
construido. Polinice, desterrado por su
propio hermano, viene a reclamar el
poder político que le pertenece, con
seis guerreros sedientos de sangre que
ocuparán las puertas de la ciudad.
La guerra se avecina, la muerte de los
soldados, el saqueo de las casas, la
violación de las mujeres, la sangre y el
terror de sus hijos: “una llanura de
muertos amados”. Dos hermanos cara a
cara, defendiendo cada uno su "verdad".
La de Etéocles, la justicia de su
pueblo, de su gobierno, gracias al cual:
“Tebas ya no es la misma: nuestra locura
algo funda en el mundo… Rectifiqué los
errores de tu gobierno, repartí el pan,
me acerqué a los pobres”. La de
Polinice, el juramento violado: “Pacté
contigo gobernar un año cada uno…Y has
violado el juramento…Solo gobiernas,
solo decides”, el dolor del destierro:
“vagar por lugares extraños, escribir y
esperar cartas, mientras rostros,
nombres, columnas se deshacen en la
memoria”. La soberbia de ambos los
conducirá al enfrentamiento bélico, no
hay tregua posible: “¡Decida la muerte
en la séptima puerta!”
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A casi 40 años de su escritura, cómo se
contextualizan los discursos de
Etéocles, Polinice, el destino de Tebas,
sus mujeres y soldados. ¿Qué
consecuencias desencadena la hybris
de los individuos en las polis del nuevo
milenio? Al colectivo de creadores que
asumen esta puesta en escena les toca el
reto de responder escénicamente estas y
otras interrogantes que los años de
espera han generado alrededor del texto.
Alberto Sarraín, prestigioso director
cubano que se ha mantenido presente en
nuestras tablas en los últimos tiempos
trabajando con títulos significativos de
la dramaturgia textual nacional —Morir
del cuento (2005) y Parece Blanca
(2002) —, se acompaña en este estreno de
nombres también importantes como: Jesús
Ruiz (diseño de escenografía), Eduardo
Arrocha (diseño de vestuario), Carlos
Repilado (diseño de luces), Jomary
Echevarría (música original), Iván
Tenorio (coreografía) y otros, que
garantizarán una cuidadosa artesanía
teatral.
La noche del 20 de octubre, creadores y
público compartiremos un sueño pendiente
de nuestra escena hecho realidad: Los
siete contra Tebas sube a las
tablas. La teatralidad del texto de
Arrufat abandona la letra impresa y se
prueba en el concurso de los actores y
los restantes sistemas sígnicos. Aquí,
comienza otra prueba de fuego que
espectadores y críticos iniciaremos acto
seguido del estreno. “Valeroso hijo de
Tebas, que tu lanza no tiemble.”
Nota
Todas las frases
entrecomilladas son fragmentos extraídos
de Los siete contra Tebas, de
Antón Arrufat, Ediciones Alarcos, La
Habana, 2001. |