|
Se supone que el poeta es, entre los
artistas, el más venturoso de los
heraldos. Tal vez por eso se hayan
solicitado mis palabras. Sin embargo, el
poeta es el individuo menos indicado
para hablar en nombre de otros. El
idioma del poeta, por más explícito que
parezca, siempre resulta intrincado y
tangencial.
¿Con qué vocablos expresar nuestra
gratitud por un reconocimiento que nos
rebasa? ¿Cómo evadir el inevitable lugar
común?
Ciertamente, nos resulta difícil aceptar
esta condecoración. ¿Qué puede
significar cualquier expresión de arte,
frente al estoicismo de quien ha sido
capaz de entregar su sangre por un
enaltecedor credo? ¿Cuáles han sido
nuestros sacrificios? ¿Dónde está
nuestro Cuartel Moncada?
Supongamos que el arte "literalmente"
salva, que nuestros esfuerzos son
"literalmente" imprescindibles.
Algo que públicamente nos vemos en la
necesidad de negar, aunque secretamente
estemos convencidos de ello. Si la
cultura es el alma de la nación, el
artista es su verbo encarnado. Pero, aún
así, ¿por qué nosotros?, ¿por qué, entre
tantos artistas de igual o superior
trayectoria, nosotros?
Nos sería imposible aceptar esta
distinción de una manera egocéntrica.
Una condecoración es un símbolo y, como
tal, solo puede ser admitida de manera
simbólica.
Esta pequeña avanzada constituye tan
solo la punta del iceberg. Al premiarse
nuestro accionar en diversos campos de
la cultura, se está premiando a una
generación de creadores que, contra
viento y marea, ha preferido quedarse
aquí y proyectarse, desde aquí, hacia el
mundo.
"¿Para qué poetas en estos tiempos de
miseria?", se preguntaba
Friedrich Hölderlin, el gran poeta
germano, casi 100 años antes del
holocausto fascista.
"¿Para qué poetas en estos tiempos de
miseria?" Hoy, en pleno siglo XXI,
podríamos responder la escalofriante
pregunta parafraseando el hermoso
dístico final de "Canción del Elegido",
inspirada por el héroe cuyo nombre
ostenta la condecoración que nos
honramos en recibir.
¿Para qué poetas? ¿Para qué artistas?
¿Para qué intelectuales en estos tiempos
de miseria? ¡Para continuar matando
canallas con nuestro cañón de futuro!
Muchas gracias. |