Año VI
La Habana

20 al 26
de OCTUBRE
de 2007

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Julio César Guanche: legitimar la diferencia "civilizatoria"

 La Habana
Fotos: Kaloian (La Jiribilla)

 

¿Qué es Caliban?, ¿un símbolo? ¿Solo para América Latina?
(Jiménez Jiménez)

Caliban es uno de los nombres posibles de aquel que reivindicando su ser, también quiere defender un estar en el mundo.

Por ello, es un símbolo. Pero no solo. Él da nombre a una realidad que él mismo no ha "inventado". Caliban no es causa, sino el nombre de una consecuencia. Desde ese punto de vista es el rostro visible de un cuerpo enorme, que existe no solo en América Latina, sino en cualquier geografía. Pienso ahora particularmente en Iraq, donde Caliban, con nombre árabe, defiende su vida y, lo que viene a ser lo mismo, su cultura.
 

¿Caliban fue tan solo resultado del entusiasmo de un intelectual joven viviendo los años primeros de la Revolución, del cambio lleno de esperanzas y efervescencias o algo más?
(Elicer Domínguez, Ecuador)

Sospecho que por ese entusiasmo de "escritor joven" han de pasar todos aquellos, escritores o no, que quieran tomar conciencia de una situación, y no darla por hecho como un producto de la naturaleza.

Retamar tenía poco más de 40 años al escribirla, pero su entusiasmo parece más bien una toma de posición, una ideología.

Martí tenía la misma edad al escribir "Nuestra América", y dudo que ese empeño de él pueda ser calificado apenas de un entusiasmo.

Ciertamente, me resultan muy interesantes, y atractivos los entusiasmos que conducen, como decía el Che Guevara, a "pensar con cabeza propia".

América Latina (A. L.) en la evolución de sus imágenes de representación ha dado como fruto poderosas metáforas nucleares en torno a las que hemos vivido y actuado. Primero fuimos Ariel, luego Caliban ¿Caliban sigue siendo una imagen ideal de la resistencia cultural de A. L. o representa el encerramiento y la falta de comunicación con el otro? Si Caliban nació con el proyecto político cubano de los 60', ¿la decadencia de este lo haría inoperante en el siglo XXI? ¿A qué nuevas metáforas podríamos aspirar para renovar la esperanza sin hipotecar los sueños en proyectos inviables socialmente?
(Kevin Sedeño Guillén)

Caliban es la vindicación de la legitimidad de la diferencia "civilizatoria". Como símbolo, recupera la idea de Martí acerca de que el verdadero conflicto no se sitúa entre la barbarie y la civilización, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. Pero "naturaleza" en Martí tiene una connotación diferente a su acepción "biológica": se trata de la legitimidad de diferentes opciones civilizatorias. Quiere decir, a diferencia del multiculturalismo al uso, que privilegia el reconocimiento de la diferencia "cultural", con Caliban se está reivindicando la legitimidad de la diferencia también desde el ámbito económico y sociopolítico. América Latina necesita la resistencia "cultural", pero en el más amplio sentido: la resistencia a los paradigmas que la han arrojado a su situación actual a más de 500 años de su "descubrimiento". 

Desde los años 60, la teoría de la dependencia, entre otras, habían demostrado que el subdesarrollo era el tipo de desarrollo que podía tener América Latina, que el subdesarrollo no era una etapa, sino una condición del mantenimiento de la condición de desarrollados para los países que conquistaron ese status. Por ello, Retamar, desde 1966, ha venido proponiendo llamarles a estos países "subdesarrollantes", en lugar de desarrollados, para dar una idea precisa de cómo el subdesarrollo es requisito del desarrollo. 

Por ello, América Latina debe reconquistar su independencia de proyecto. Con esto quiere decir, que el socialismo, y no un "capitalismo mejorado", sigue siendo la fuente de las soluciones para el continente.  Así, Caliban tiene mucho que andar todavía.
 

¿La globalización solo fue buena para Próspero? ¿Qué opina Caliban de la globalización en América Latina?
(Tiziana Fusillo, Italia)

Se abusa del término "globalización". Se presenta como algo ineluctable, indetenible, una fuerza de la naturaleza, que arrastra todo a su paso. Así el que se oponga a ella, es acusado de "globalifólico".

Así, recuerdo a Amartya Sen, explicando cómo en China existía la imprenta mil años antes que en Europa, y que el primer libro impreso en el mundo fue un tratado de budismo que involucró, para su realización, a China, India y Turquía. De esa globalización no formaba parte lo que mucho después sería llamado Occidente. Así mismo con las matemáticas, que tanto deben al mundo árabe (para empezar las propias palabras Álgebra y algoritmo). De lo que se trata no es de rechazar la globalización, al contrario, sino aquel tipo de globalización que se presenta como universalismo, y no propone otra cosa que la universalización de Occidente.

La cultura, la historia, la ciencia, es una herencia común para la humanidad. Las culturas no son cuerpos aislados. A. L. tiene mucho que ganar con la globalización, pero no con la que pretenda imponerse como un catálogo normado de valores, sino con los que pasando por su historia, su cultura, su medio natural, sus grados de desarrollo, y abiertos al diálogo con el mundo, pueda enarbolar desde su propia historia y desde la constitución de su presente.

A mí me gustaría saber, si una europea que se siente internacionalista, como yo, y que piensa que otro mundo mejor es posible, en el que no solo se globalice la economía sino también, por ejemplo, la solidaridad, que piense que no fuimos a América a descubrir a nadie, sino que día a día nos descubren otros modos posibles de actuar, más cercanos a la gente, al pueblo, a los más desfavorecidos, a los más abandonados de la Sociedad de Consumo en la que estamos inmersa, si una persona así, puede ser considerada un Caliban más.

Globalicemos la solidaridad.

Un saludo, siempre solidario, desde España.
(
Carmen García Bartolomé, España)

Al parecer, lo único realmente descubierto por los europeos en 1492 fue su propia ignorancia. El resto, las civilizaciones, los millones de personas, la naturaleza, que habitaban esta zona del mundo, fueron echados a la hoguera donde se fraguaba el capitalismo. Por supuesto, no se trata de decir que a A.L. le habría ido mejor sin el arribo de Colón, lo que es una idea ingenuamente antihistórica, ni de negar todo lo que de "bueno" trajo esa experiencia, que, sin duda, fue mucho, pero se trata también de reconstruir la arqueología de un olvido: aquello de lo que nunca se habla: sin ese “descubrimiento”, la historia de Europa, de sus naciones, y la historia propia del capitalismo como sistema , no podría exhibir al día de hoy algunos de sus triunfos más pregonados, desde el Estado social de Derecho, hasta varias de las más conocidas invenciones usualmente atribuidas a “Occidente”, entre otras cosas.

De lo que se trata es de "descubrir" cómo al sistema mundo del capitalismo le es imposible lidiar de veras con la diversidad y con lo que llamas la "globalización de la solidaridad". La globalización capitalista admite diferencias, y puede convivir con identidades diversas, pero siempre que no pongan en juego su aspecto nuclear: la verdadera globalización que le interesa es la del capital. Si las “diferencias” no se enfrentan a ese principio, encontrarán loas y caminos abiertos, ahora, si sus defensores quieren enfrentarse directamente a ese tipo de globalización, se harán ciudadanos de la república internacional de Caliban, donde quiera que hayan nacido.
 

La caída del bloque socialista dejó sin muchas opciones a la izquierda, ¿por qué seguir insistiendo en el tema de la revolución hoy?
(Lilibeth Ross Santos)
 

Por negarnos a creer que este en que vivimos sea el mejor de los mundos posibles, por rehusarnos a la servidumbre de esa certidumbre (para decirlo con cacofonía.)

Recuerdo una idea de Franz Hinkelammert: la derrota del “socialismo real” no significaba tanto la victoria del capitalismo como la crisis de la civilización occidental.

El capitalismo es incapaz de relacionar con éxito los tres ejes básicos en que fundó su promesa de orden futuro: libertad, justicia y eficiencia.

A la eficiencia se sacrifican los otros valores de esa tríada. Pero el problema mayor es que esa eficiencia atenta contra las dos únicas fuentes de riqueza: el ser humano y la naturaleza.

El capitalismo ha desarrollado a no más de una decena de países y subdesarrollado al resto de la humanidad, obviamente la abrumadora mayoría. El capitalismo condena al hambre de pan, pero también al hambre de libertad.

Quizá haya muchas razones para seguir apostando por las revoluciones. "Basta de promesas, queremos realidades", decía un graffiti firmado por: "los pobres".
 

¿Es posible ir a contraflujo de la globalización enarbolando banderas como la de la muticulturalidad universal en un mundo que ha interiorizado la idea y hasta la conveniencia de estandarización en todos sus ámbitos? ¿Hasta dónde Caliban puede usar a Próspero?
(
Luis Torres Monroy)

Primero, habría que reconstruir la anatomía del proceso que llevó a que "el mundo" haya "interiorizado" (si así fuese en efecto) la conveniencia de la "estandarización" en todos sus ámbitos”.

No podemos conceder un carácter "neutro" a la idea de la multiculturalidad. Ni ella, ni ninguna otra idea, lo tiene. Muchos autores afirman que la multiculturalidad solo es defendida en la medida en que se ha privado al "otro" de la sustancia precisa que lo hace ser una "otredad". Significa, como decía un autor que la multiculturalidad "tolera lo que acepta", tolera lo que no va contra lo que pienso, entonces, así entendida esa tolerancia no llega muy lejos. En realidad, se trata de aceptar la diferencia, no de tolerarla.

En todo caso, respeto a aquel que tenga vocación por la estandarización, pero yo defiendo otra inspiración: la autenticidad en la diversidad.

La multiculturalidad al uso defiende algo así como una diferencia indiferenciada, donde a fuerza de ser diferentes, ya no valgan la pena las diferencias. Particularmente, no creo que se trate de defender ni la estandarización ni la diferencia así considerada, sino apostar por una comprensión de la diversidad que defienda al mismo tiempo las ideas de la comunidad y de la autenticidad.
 

Gracias al ensayo de Retamar de 1971, "Caliban" adoptó una fisonomía propia, producto del contexto de la Guerra Fría cultural, es decir, como Símbolo de la Emancipación (latinoamericana o del Tercer Mundo); sin embargo, el "Caliban" de Shakespeare contiene una carga simbólica mucho más compleja, pues encarna el problema del colonialismo, pero también es la contraparte axiológica y filosófica de Próspero, esto no es gratuito, pues además debemos destacar su parentesco con el mítico hombre salvaje, del cual da cuenta muy bien Retamar en el anagrama Caribe-Caníbal-Caliban. Ahora, ¿existe alguna vía para que la figura de Caliban contribuya a "superar" (de alguna manera) el pensamiento dicotómico (ya no digamos la acción concreta que es más difícil): Colonialismo-Emancipación; Superior-Inferior; Bueno-Malo, Civilización-Barbarie, etc.  ?
(Alberto González Soto)

La pregunta es crucial. Marx lo pensó a su modo: el proletariado era el sujeto de un orden de superación, no por "derrotar" por las armas a la burguesía, sino por superar el orden que hacía posible la existencia del par proletariado-burguesía. Como creo que usted entiende de lo mejor el significado de "superar", puedo no extenderme en este punto. Paulo Freire avanzó un pensamiento con objetivo similar: superar la división entre educadores y educados, entre organizadores y organizados. Caliban contribuye también a plantear mejor la pregunta sobre el tema. Si entendiéramos que superar no es decretar por fuerza de ley una nueva realidad, sino construir las condiciones de posibilidad de tal superación, creo que estaríamos avanzando.
 

Quisiera enfocar mi pregunta no desde la perspectiva kantiana del qué hacer, sino del cómo construir el socialismo del siglo XXI sin cometer los errores del socialismo del siglo XX, si esto es posible.
(W. Faulkner) 

El hecho de que lo nombren “del siglo XXI” supone, me parece, una toma de posición respecto a los habidos en el XX, porque al menos guarda distancia de él nominalmente. Nada asegura no cometer errores, pero podemos entender de otra forma este problema.  El problema no es tanto cometer errores como intentar no cometer ninguno. El campo de la política revolucionaria es el de una permanente exploración de posibilidades nuevas de la realidad. Los errores, cuando se hacen en la atmósfera de un cambio social de índole verdaderamente revolucionario, están dentro de la posibilidad revolucionaria. De esta manera, errar, no solo es humano, sino que también es revolucionario. Así lo decía, de un modo ejemplar, Rosa Luxemburgo. En cualquier caso, tenemos acaso una única garantía hacia el siglo XXI, contar con toda la experiencia del XX, por lo que es necesario hacer su análisis en transparencia, y asumir tanto como repudiar contenidos de esa tradición.
 

Se ha afirmado que "solo hay dos posibilidades de resistir a los poderes imperialistas: la fuerza y el carácter", ¿qué papel le tocaría jugar a los intelectuales en esta resistencia?
(Invitado al Foro)

Combatir el poder de los imperialismos es un magno programa: primero se ha de pensar en Iraq y el rostro más visible de una agresión imperialista, pero no es solo esta la dimensión en que se presenta el imperialismo.

Por ejemplo, para decirlo con un ejemplo del marxismo clásico: la política imperialista construye una realidad "artificial" al interior de los países imperialistas: una situación en que su más o menos relativa bonanza interior es financiada por la política hacia el exterior. Precisamente, en la historia las revoluciones no han explotado en los países imperialistas, sino en los países de la llamada "periferia del capitalismo". Develar la conexión entre las políticas imperialistas y la situación de los ciudadanos, de sus posibilidades de éxito y fracaso, al interior de esos países, puede ser una tarea importante de intelectuales.

Pero no solo ella.

También está el imperialismo del sexismo, del racismo, y de otras tantas formas de intolerancia, más bien debía decirse, de otras formas de explotación. Combatir “las verdades”, dejar ver la desnudez del rey, contribuir a articular la lucha del racismo con la del imperialismo, seguirán siendo tareas para intelectuales en esta resistencia.
 

Mensaje de Despedida

Son las 5:00 pm en punto. Los organizadores recuerdan que es la hora del cierre formal del foro. Con tamaña presencia de comentarios y preguntas es difícil pensar en el envejecimiento de Caliban, sino en sus múltiples reencarnaciones en nuevos símbolos, en nuevos proyectos.

Un saber revolucionario es un saber que se construye, que debate, y que se critica también a sí mismo.

Por mi parte, agradezco enormemente todas las contribuciones.

Foro interactivo "Caliban ante la globalización", efectuado el 12 de octubre en el marco de Lecturas en el Prado.

 

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