Año VI
La Habana

13 al 19
de OCTUBRE
de 2007

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TE PONGA EL PLATO?

 
La trova y nosotros

Tony Ávila:
con mi guitarra, me defiendo como gato bocarriba

Antonio López Sánchez • La Habana

 

A este trovador lo conocí en un Festival Longina, en la provincia de Santa Clara. De su obra me impresionó mucho su agudeza para tocar temas polémicos, cotidianos y colectivos en sus letras; su sentido del humor, su admirable capacidad de improvisación y la aparente sencillez con que están fabricados sus temas. Y digo aparente porque tras esa facilidad con que parecen estar escritos, se esconde una profunda reflexión, una búsqueda y una amplia gama de preguntas que empiezan a flotar después del último acorde. En lo personal, se convirtió desde entonces en un buen amigo que agradezco haberme tropezado entre trovada y trovada. Aunque desde aquel evento y todas las veces en que coincidimos, tocayos al fin, eso nos cuesta el precio de virar a dúo la cabeza cada vez que pronuncian nuestro nombre. Tony Ávila ostenta además la flagrante y simpática contradicción, bien conocida para los que habitamos esta Isla y suerte de migración al revés, de haber nacido en La Habana y posteriormente ir a vivir en una ciudad de provincia, la hermosa Cárdenas, en Matanzas, al este de la capital cubana.

Este Licenciado en Marxismo Leninismo e Historia en el Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello de Matanzas, pasado en siete de los 30 y convertido en mosquetero habitual de la trova, tiene en su haber un disco, A primera vista, grabado en el 2004 con su quinteto Con clave, y cuenta con la participación en la antología Desde el umbral, en el año 2003. Ha realizado actuaciones en Inglaterra, Venezuela y en múltiples escenarios de la Isla y es uno de los activos colaboradores de la peña cardenense La suerte de los cangrejos, sitio apto para buena música. 

Para entrar en calor: ¿En qué estado ves a la trova en estos momentos?

Tengo la suerte de haber conocido y de conocer, por diversas vías, a la gran mayoría de los trovadores que hay en Cuba en estos momentos. Algunos personalmente, que son bastante, por estar en eventos juntos, por compartir días de concierto, descargas y demás, y a otros por conocer su música.

He descubierto que lo que define o marca el concepto de si la trova está bien o mal, es a veces el desconocimiento de la gente, o determinado criterio que se arrastra previo al conocimiento real de lo que es la trova.

En mi opinión, la trova goza de buena salud. Porque he descubierto buenísimas canciones de muchos trovadores a lo largo de toda la Isla. Lo que pasa es que, desgraciadamente, no está amparada como debe estar. Y eso es lo que da la medida errada de que la trova no anda bien. Me parece que hay que acercarse más a los trovadores, conocer más las canciones, ir más al fondo y buscar en lo que están haciendo para darnos cuenta. Por eso mi opinión es muy sencilla y te la puedo resumir en esa oración: Creo que tiene salud. No te voy a decir si es buenísima, si es regular o qué, pero está saludable. Lo que hay es que defenderla; hay que aunar esfuerzos, que la gente que está haciendo trova se una y se dé cuenta de que hace falta una especie de levantamiento nacional de la trova. Hay muchísimos trovadores, en suma matemática, pero además en calidad hay buenísimas cosas también. Creo que este momento merece un levantamiento general en todo el país. Es necesario saber quiénes están, qué hacen.

Esa salud depende de muchos factores. No solo se trata de que el público desconozca quiénes son los trovadores, sino que muchos funcionarios, de la cultura en general o de los medios, desconocen quiénes están haciendo trova. 

Vamos a llegar ahí más adelante. En medio de esa situación: ¿Cómo ubicarías a tu generación de trovadores, en qué estado se encuentra, qué parte forma de todo eso?

Mi generación tiene la misión histórica de ser ahora mismo la encargada de que la trova no se detenga; la misión de darle continuidad a ese movimiento que tiene más de 100 años en Cuba. Y esa responsabilidad no creo que esté solamente en el hecho de seguir, sino en el hecho de enfrentar los retos de la contemporaneidad, de la vida cotidiana del cubano, de la manera en que está el país en la actualidad, de la visión que tenemos del mundo en general. Mira, hace poco escuchaba decir a un trovador que la crónica de la trova había fenecido con artistas como Gerardo Alfonso, como Carlos Varela, y que no era el momento de hacer crónica sino más bien de la canción de más adentro, del alma, del amor. Ese es un criterio que no comparto, porque al contrario, la crónica social, el hablar de la vida, del momento en que vivimos, de la sociedad que nos rodea, de la gente, sus costumbres, sus tradiciones, es una misión constante.

Creo que mi generación está bien. Pero está dispersa; sí creo que lo está y nos unimos en los Festivales Longina, en las Romerías de mayo, en eventos. Y de evento en evento no pasa nada porque la gente está haciendo esfuerzos aislados y eso no permite ver realmente qué está pasando con la trova en mi generación. Si se hiciera el intento de agrupar un poco más a todos, podríamos definir con más claridad qué está pasando, qué estamos haciendo. 

En medio de ese panorama: ¿Cuál es tu valoración de la difusión en general hacia el trabajo de tu generación de trovadores?

Para mí la promoción, la difusión, está fatal. Desgraciadamente eso se parece mucho a lo que te decía anteriormente: Se parece mucho al intento, al esfuerzo aislado de cada trovador de hacer un concierto; de intentar que un grupo de personas lo escuche o al intento de acercarse a una disquera, a determinados medios de difusión para que se le conozca. El trovador está carente, en primer lugar, de material sonoro. Hay muy pocas posibilidades de grabarse con calidad para poder decirles a los medios, mira, aquí está mi música y vamos a discutirla. También, por lo que trova significa en estos momentos desde el punto de vista musical para el gusto mayoritario, no hay un interés de los medios y de las instituciones por difundirla.

El hecho de que eso esté pasando tiene dos vertientes. Primero, impide que los trovadores lleguen a los medios o a alguna manera de que se les difunda. Y en otro término tampoco veo una reciprocidad de los medios; no veo que los medios hagan una búsqueda, que digan, vamos a salir a buscar a los trovadores. Los que están en La Habana se salvan, están en la capital y de pronto salen en algún programa. Pero es que no hay ni siquiera un espacio de trova en la televisión. Mira, no tiene que ser mucho: Un espacio breve de diez minutos, quince minutos. Cuerda Viva ha hecho lo suyo pero no es un espacio de trova específicamente.

En dos palabras: No hay. Para mí la difusión es fatal. Y mira que uno se pone hasta a buscar por sus medios, pero no. 

Esto es algo que has mencionado pero me gustaría puntualizarlo. ¿Qué han hecho los trovadores por merecer esa difusión, para que los medios los tomen en cuenta?

Es un problema de ambas partes. Los trovadores, en la medida en que han podido, han hecho lo suyo. Conozco casos de quien ha grabado sus discos de manera independiente, han tratado de tener música en la mano y que este material sea con la suficiente calidad para que se pueda radiar o televisar. Incluso para poner en lugares públicos, en fin. 

Cuando me hablas de calidad, ¿te refieres a calidad técnica, del sonido, de la grabación, o a la calidad de la obra?

A las dos cosas: a la calidad técnica y a la calidad de la obra. Fíjate que el trovador selecciona de su obra qué es lo mejor, qué vale la pena promover. Igual a veces puede pecar de incauto y no saber qué debe llevar a los medios. Pero, bueno, ahí están los medios para tener el olfato de decirle: mira, esto no, esto sí o espera más adelante.

Ahora, pienso que tiene que haber un consenso, una búsqueda que debe ir en las dos direcciones. Tienen que ir los medios en busca de los trovadores y viceversa. Pero entonces pasa que no hay espacios, no hay nada concreto y a veces no se sabe qué puerta tocar, se está desorientado y todo eso queda a título personal. Es buscar la relación, es el socio que te tira "un salve", como decimos nosotros en el argot. 

Pensando en esto, ¿qué solución se te ocurre para mejorar esta situación, para que confluyan los trovadores y los medios?

Te diría que hay que convocar pública, abiertamente al trovador. Hacer ese levantamiento en todo el país, que vengan los trovadores a esta puerta, al número tal en tal lugar y que exista ese lugar concreto. Mira, el Centro Pablo ha hecho lo suyo: Graba discos, hace sus conciertos y eso es encomiable. Y hay peñas, hay espacios en todo el país que han grabado lo suyo, han intentado crearse un público, difundir esta música, pero todo se queda ahí, se muere ahí. Habría que buscar la manera, no sé, de hacer un congreso donde vengan los trovadores, donde vayan los medios y se converse allí. Que los especialistas digan si esto es radiable o no, si tienen calidad o no, o que decidan dar la posibilidad de que te grabe una disquera, que se invente un estudio de grabación donde la gente pueda hacer sus cosas. Te digo, eso es lo esencial. Esto es música, necesita ser grabada. Los conciertos se quedan donde el concierto termina. Es muy bueno hacer conciertos y hacer espectáculos, pero no es suficiente.

Incluso, los trovadores debemos ser más audaces, dejar de vernos como el tipo que está detrás de la guitarra, un poco frío, intentando decir. El espectáculo ayuda a que tu propuesta, sin dejar de ser seria, sea más atractiva para un público más amplio que no sea seguidor específicamente de la trova o de la llamada canción inteligente. Alguien que diga voy a sentarme aquí y disfrute de un espectáculo que no esté calzado solamente con la canción.

Son ideas sueltas que te estoy dando en función de lo que se podría hacer en aras de que la propuesta del trovador llegue con más calidad a ese momento de confluencia entre los medios y los trovadores. Eso es imprescindible que pase, estamos en un momento que lo requiere ya. Lo requiere la trova, tiene que pasar ya. 

Dime qué ha logrado tu generación de trovadores que ya nadie le pueda arrebatar.

Creo que nadie nos puede arrebatar el hecho de existir, de estar aquí haciendo canciones, eso nadie nos lo va a arrebatar. El hecho de que somos un grupo de gente marcada por una identidad, por un modo de pensar, marcados por este país, por nosotros mismos, por nuestras canciones, por nuestras vivencias, eso no nos lo quita ya nadie. El hecho de que nos conocemos, de que nos queremos, de que hay honestidad y nos llamamos, nos convocamos a los conciertos, compartimos. Esa lucha por ser escuchados es lo que no nos van a poder quitar. Esa lucha perenne, constante, por que nos escuchen, por que sean entendidas nuestras inquietudes, más que nuestras canciones fíjate como te digo: Nuestras inquietudes como cantores más que nuestras canciones. Las canciones viajarán y las que no sean, quedarán por el camino; porque esto es como una guerra y siempre mueren soldados. El empeño de seguir, eso nadie nos lo va a quitar. 

Y desde el lado opuesto, ¿qué te parece que no han logrado todavía?

No hemos logrado que se respete lo que estamos haciendo. Por factores internos y externos, por condiciones objetivas y subjetivas que inciden, pero no hemos logrado que se nos respete. Por ejemplo, se organiza un espectáculo de trovadores y desgraciadamente sucede que después de haberlo pensado con mucho optimismo, en el momento de hacerlo es un fiasco. Por condiciones, a veces de uno, pero muchas veces ajenas a uno también, pero lo más importante es que el público no tiene nada que ver con eso. Eso hace que el público no respete nuestras propuestas y se dice bueno, qué es esto que está pasando; yo como público vine aquí a ver un espectáculo, vine a ver algo lindo, algo serio y de pronto no sale bien.

No hemos logrado el hecho de que no se tome en cuenta para difundirnos. A mí de pronto me ha llegado aisladamente alguna propuesta para hacer televisión pero es como una especie de plan de trabajo; hay que pasar una tarjeta, una cruz, un punto y de pronto caí en esa cuenta y me tocó. No creo que seamos respetados. El respeto que la gente de mi generación se merece, no lo tiene. Y te repito, habría que analizar qué elementos, que ahora mismo no te los podría decir todos, pero bueno, habría que ver qué elementos sustentan este criterio. 

¿Cómo te ves en tu generación de trovadores, quién es Tony Ávila?

Esa es una pregunta dificilísima porque no me es fácil hablar de mí. En primer lugar soy un cubano común y corriente, un cubano como todos los cubanos. Tengo los pies muy en la tierra y creo que eso hace que mi obra esté muy pegada al piso, sin que se arrastre, claro.

No, sin broma, digo muy pegada al piso porque está muy cerca de la gente. Me refiero a una diversidad de temas; lo mismo al amor que a la vida, a temas sociales, a la convivencia, a todo lo que me rodea. Busco la manera de hacerlo además con una dosis de humor, porque el cubano tiene el humor como parte de su sangre, de su historia. Eso me ha ayudado por lo menos a que mis canciones sean aceptadas por la gente, que puedan reírse un poco pero que al final se lleven un mensaje y que eso los lleve a reflexionar por lo que digo. Estoy pensando en canciones como "Científicamente negro", "Sin técnica no hay técnica" o "Cascarilla", por decirte algunas. Tengo la suerte que me dio la naturaleza o quien sea, de que dentro de la trova puedo hacer las dos cosas: Desde la guaracha más apegada a la canción popular, hasta la canción digamos más lírica, más cercana a la canción en general, a la tradición más trovadoresca.

Me veo así. No me parece que yo sea alguien que esté marcando una pauta en nada, me veo como uno más de este grupo de gente que quiere cantar y que quiere ser escuchado. Pero con mi guitarra voy a donde sea y me defiendo como gato bocarriba, mi hermano.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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