Año VI
La Habana
2007

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De Onda Colectiva a MIL DIEZ
Josefina Ortega • La Habana
 

Se dice que en sus archivos estuvo el único ejemplar que existió de El Cocuyé, compuesto, para gran orquesta —70 integrantes, entre los que se hallaban ejecutantes de instrumentos de origen africanos haitianos y cubanos—, y que poco antes de estrenarse  la pieza fue clausurada la emisora.

Y la emisora era nada más y nada menos que MIL DIEZ, aquel proyecto que con el nombre de Radio Popular Onda Colectiva, “La emisora del pueblo” inició uno de los  frutos más ambiciosos en la historia de la radio cubana.

De Radio Popular Onda Colectiva, “La emisora del pueblo”, al definitivo Radio MIL DIEZ, transcurrió un curioso proceso de causalidades y casualidades.

El Partido Unión Revolucionaria Comunista al empeño de tener imprenta y periódico propios, sumó el de tener una emisora exclusiva, como modo de accionar la propaganda política y de la no menos importante difusión de la verdadera cultura, extendiéndola al pueblo. 

Según se afirma,  no era difícil comprar una  planta radiofónica en la década de los 40, en un país que poseía entonces una treintena de emisoras solo en la capital; según un censo había en Cuba 112 688 aparatos de radio, con un potencial de radioyentes de tres millones de cubanos.

En el especto radiofónico coexistía lo mismo una pequeña radio eminentemente comercial, de poca potencia y alcance barrial, que una emisora de gran alcance y con perfil más abarcador.

Ese era el caso de CMCX Radio La Casa Lavín1, que en 1943 transmitía por los 1010 kilociclos —en los años 30 era la frecuencia de CMCU Radio García Serra—,  con la ventaja de poseer el único canal libre internacional. Era poseedora de un derecho de transmisión, que no podía ser bloqueado ni interferido por otras emisoras del mundo que tuvieran la misma frecuencia y a las que los convenios internacionales obligaban a usar antenas direccionales para no afectar a la cubana.

Y a Radio Lavín fueron gentes del Partido a gestionar su compra.

El canal no había representado beneficio económico para los dueños  en tanto no era línea comercial y no generaba ganancias. Radio Lavín estaba en el “centro del dial”, con la enorme ventaja que significa, a la hora de acaparar potenciales oyentes, que la agujita tenga que pasar por el punto, al ir de un lado al otro del cuadrante.

La ubicación de la emisora, en la calle Reina 314, era por demás, lugar bastante céntrico, incluso para La Habana de hoy, lo que la hacía aún más apropiada.

No obstante el ramillete de emisoras con que contaba La Habana, sus dueños pusieron el muy buen precio de 75 mil pesos2. Por colecta popular se comenzó una campaña el 23 de febrero, desarrollada en tiempo récord, para recaudar el dinero.

En definitiva el Partido Unión Revolucionaria Comunista estaba comprando dos emisoras en una. La CMCX, de onda larga, con frecuencia en los 1010 kilociclos y 10 kilowatts de potencia, y COCX, de onda corta, en la bande de 31 metros y un kilo de potencia.

Ibrahím  Urbino, famoso locutor de la época  —y uno de los grandes que ha dado la radio cubana según muchos— fue designado como el director de general del naciente proyecto: “construiremos una organización radial –dijo en el acto inaugural, el 10 de marzo de 1943—  de verdad al servicio del pueblo (…) a favor de la mejor cultura y del más sano e instructivo recreo para nuestras masas”.

 No fueron palabras demagógicas.

El primero de abril de 1943, se lanzó al aire la primera programación diaria, de 18 horas con el lema “Todo lo bueno al servicio de lo mejor: el pueblo.”

Poco después el nombre oficial fue el MIL DIEZ, por la frecuencia que usaba. Junto con la COCO, propiedad de Casas Romero —que optó por la obra "El mambí", del propio Casas Romero— la MIL DIEZ escogió para su identificación un tema cubano, en contraste con el resto de las plantas de radio donde proliferaban los temas extranjeros. La pieza cubana, "La Bayamesa" —aquella compuesta por Luaces, Castillo y Carlos Manuel de Céspedes, El Padre de la Patria— fue la elegida.

La copiosa información  que reúne Oscar Luis López en su La radio en Cuba  —sobre todo desde la página 295, hasta más allá de la 320—, dan fe de la extraordinaria labor que realizó el staff de la planta, los colaboradores  y otros muchos que incidentalmente hicieron parte de labor por hacer llegar al pueblo lo mejor de la cultura cubana y universal.

Entre otras acciones culturales de anchuras fundacionales3, la emisora creó una orquesta —bajo la batuta de Enrique González Mántici—, por la que pasarían muchos músicos de reconocido prestigio y que de sus primeros 16 músicos, llegaría a tener 30 ejecutantes.

Oscar Luis López se pregunta sobe el paradero de aquellas partituras —y otras— desaparecidas lamentablemente desde el día en que clausuraron la  MIL DIEZ.

“…Por sobre toda divergencia, por sobre toda oposición a su estilo, que era el del movimiento político que la creara —admitió López en la obra anteriormente citada—, se impone el hecho de que fue, en su tiempo, la expresión radiofónica, alta y calificada, de la independencia y de la soberanía nacionales, del antifascismo, del socialismo, el comunismo y de internacionalismo proletario.”

“Pero, a la par, constituye, la reestructuración revolucionaria de la organización radial, trasformación del tono y del estilo de expresión y del empleo de los medios técnicos radiofónicos, cuyos modelos importados e impuestos como lo único superior, procedía, como hemos dicho, del mercado norteamericano y su esquema mercantil.” 

Notas:

1 Su antecesora fue la CMX, también fundada por la familia Lavín y situada en La Habana Vieja: Difusora fundamentalmente de sones, guarachas, tangos y el trabajo de trovadores CMX tenía, según dicen, gran audiencia en horas de la mañana.

2 Según OLL, los precios en la compraventa de emisoras inmediatamente se dispararon, elevándose a varios miles de pesos.

3 La lista de artistas exclusivos, que luego serían gloria de la  cubanidad es extensa e inscribe  lo mismo a los tríos  Matamoros y  Calongué,  que a Miguelito Valdés, Elena Burke, Zoila Gálvez y  María Cervantes, por solo citar a varios del ámbito musical.

 

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La Habana, Cuba. 2007.
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