Año VI
La Habana

14 al 20 de JULIO
de 2007

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Entrevista con Martha Jiménez Oropesa,
Premio Nacional de Humorismo 2007

El difícil arte de hacer reír

Loren Martín • La Habana

Con 87 años de edad y 70 de vida artística, Martha Jiménez Oropesa asegura que mientras “tenga voz y espejuelos bien graduados, quisiera continuar trabajando”. Asimismo refiere que el Premio Nacional de Humorismo, recientemente obtenido, la hace sentir cada vez más comprometida y “me obliga a pensar, todavía mucho más, en que no puedo defraudar a mi pueblo. Debo tratar de ser mejor en todo, y corresponder a los que han puesto su pensamiento y su corazón en mí”. 

Actriz de radio, cine, televisión y teatro, además de directora de programas radiales, locutora, algo de poeta y de músico, pero sin el menor signo de locura, Jiménez Oropesa, a diferencia de casi todos sus colegas, no soñaba cuando niña con la actuación. Por esos años de la infancia “leía muchos libros de aventura y quería llegar a ser detective”. De cualquier manera en esta etapa se destaca su participación en un programa transmitido por la emisora CMX, Radio Levín, interpretando uno de los siete enanitos del clásico de la literatura infantil Blanca Nieves

“Ya siendo una jovencita trabajé en el Teatro de la Comedia y paralelamente recibía clases de voz y dicción con el profesor Pedro Bouquet. La primera vez que subí a un escenario fue interpretando a un niño en la obra Madame Butterfly. Cuando el niño se dormía, la gente creía que era de verdad.” 

Los primeros trabajos de Martha en la radio, de manera oficial, fueron con la escritora española residente en Cuba, Mercedes Brito. “Hay quienes aseguran que la radio es un medio muy frío, pero a mí me fascina, porque si eres capaz de interpretar bien el personaje, de ponerle pasión a lo que vas a decir, de entregar el corazón en cada palabra dicha, logras despertar la imaginación de los que te escuchan”. 

A inicios de los años 40 pasó a formar parte de la nómina de Crusellas y Compañía, una de las firmas más importantes de la Cuba de aquellos tiempos. “Ellos me buscaron porque ya me había graduado como locutora. Allí fui la encargada de anunciar muchos de sus productos”.

La novicia Doña Inés, Juana Porter (la novia de Tarzán), Cachita Bolaños y Sarduy…, y, en fin, personajes tras personajes, presentaciones tras presentaciones, como peldaños de una escalera, fueron permitiendo a Martha ascender a la popularidad con la que hoy es conocida y que logró consolidar en el programa humorístico Alegrías de Sobremesa, transmitido diariamente por Radio Progreso desde hace más de 40 años. Identificada plenamente con el personaje principal de este espacio, Rita Pranganillo, Jiménez Oropesa afirma que, “Rita es igual a Martha, una mujer cubana de estos tiempos, humilde, sencilla, con sus pro y sus contras”.  Asevera que no le costó “ningún trabajo armarla; es la vida, soy yo misma y respondo cuando me llaman por ese nombre”. 

En su opinión el éxito logrado por ese programa de alcance nacional obedece a la encomiable labor de su Director, “Alberto Luberta porque tener listo un libreto diario no es fácil y si a esto le sumas darle una caracterización a cada personaje, mucho menos. Luberta es muy inteligente y tiene la virtud de tomar los acontecimientos que ocurren en una bodega, en un puesto de viandas, en las guaguas y hasta en su propia casa, para llevarlos al papel. Ese es el gran mérito de este extraordinario Director, y, quizá por eso, Alegrías de Sobremesa gusta tanto. En cada emisión está presente el humor, pero no se trata de un humorismo forzado, sino bien logrado porque sale de la cotidianidad”. 

Con respecto al humor que actualmente se hace en nuestro país, puntualiza: “los jóvenes todavía tienen que aprender mucho de los viejos. Tienen juventud, vitalidad, pero es preciso que se apoyen en los de más experiencia. Es importante evitar las frases obscenas y groseras, porque ese lenguaje vulgar es muy dañino. De la misma manera es necesario echar a un lado el humorismo falso y con estridencias”.  

Todavía poseedora de un excelente humor, Martha Jiménez Oropesa subraya que cada vez puede hacer algunos chistes en su casa, donde “siempre trato de llevar las cosas por el camino de la risa y del buen gusto”. Y aunque esta popular y multilaureada actriz no se considera a sí misma “tan modesta, ni tan sencilla”, sabe muy bien que de todos modos su pueblo le profesará siempre cariño infinito, además de gratitud eterna. Parafraseando un  poema suyo titulado Tú, ella ha entrado en la vida de todos nosotros como entra, en las casas, de noche, un ladrón. Ha ido poco a poco abriendo las puertas para adentrarse en cada corazón cubano. 

 
 

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La Habana, Cuba. 2007.
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