Año VI
La Habana
2007

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TE PONGA EL PLATO?

 
Brindar la voz al Diablo
Bladimir Zamora Céspedes • La Habana
 

El Diablo Ilustrado se ha convertido en incitación y espejo incesante de una numerosa y creciente cantidad de sus paisanos, especialmente de los jóvenes. Motivos tienen, porque esta criatura reflexiona y propone la reflexión sobre una gran cantidad de asuntos que pueden interesar a cualquier ser humano elementalmente sensible. Y desde que enseñó su oreja en la revista Somos Jóvenes se armó de la música, especialmente de la canción cubana trovadoresca, para expresar la parábola de su discurso. Esto se hizo más evidente cuando lo que en principio fueron columnas sucesivas en esa revista, se convirtieron en un libro (El Diablo Ilustrado), que no sale de una reedición para entrar en otra.

Al llegar a manos de los lectores  Las confesiones del Diablo ―el segundo libro―, advirtieron una muy especial forma de darle continuidad, a la presencia del predicado trovadoresco en la perpetua conversación de este personaje que prefiere el anonimato, o más bien que cada semejante lo encuentre dentro de sí en su búsqueda del bien y del amor. Además de lo demás, El Diablo confiesa su raigal condición de trovador. Por ello pudo poner a la cabeza de cada uno de los capítulos  letras de sus canciones.

Conocer la lírica de los temas del Diablo fue en principio un placer sin más consecuencia para los lectores, pero como a sus libros se vuelve una y otra vez, no tardaron en aparecer los requerimientos del disfrute completo de sus canciones. Es decir, poder escucharlas cantadas. Podría haber sido un gran problema, porque de alguna manera lo estaban conminando a dar la cara,  El Diablo lo resolvió de tal manera, que ahora mismo no hay quien se lo pueda dejar de agradecer. Acudió, a través de sus cómplices de la revista El Caimán Barbudo, a jóvenes trovadores de varias provincias del país. Hizo que se le entregara a cada uno de ellos un tema y después vino el lío grande para los caimaneros, encontrar ayuda para celebrar ese concierto con las canciones del Diablo. Hubo un primer intento, fallido y lloviznado en la última Feria del Libro de La Habana. No se perdió la fe, por fin se hizo como Dios manda en los tres primeros del junio recién pasado, gracias a la disposición de los integrantes del Proyecto Suerte de Cangrejos, de Cárdenas, a recibir al numeroso grupo de trovadores de la Isla, para poder escuchar por fin los temas del Diablo.

Fueron múltiples conciertos en museos, patios y plazas, que culminaron con un gran concierto en el Teatro de Cárdenas. Se le daba al público la posibilidad de conocer la música del personaje incógnito y al mismo tiempo se homenajeaba a todos los integrantes de de Suerte del Cangrejo, que acaban de llegar al cuarto año de muy hermosas realizaciones culturales.

A medida que se disfrutaba el concierto, había cada vez más que darle la razón al Diablo, en eso de no empeñarse mucho en descubrirlo, sino en buscarlo dentro uno mismo. Lo digo porque al foro cardenense subieron los trovadores jóvenes con muy diversos acercamientos a las canciones y dichas como si de antaño estuvieran en sus propios repertorios. Entre los cantantes y los músicos acompañantes se generó una honda fraternidad, un deseo de no separarse,  de seguir haciendo las canciones del Diablo por todos los sitios de la Isla. Allí estuvieron Ormán Cala, Yusniel Alega y Dayron Fonseca, de Granma; Yamira Díaz, de Pinar del Río; Lien y Rey, y Tony Ávila, de Matanzas; Yaima Orozco, Michel Portela y Raúl Marchena, de Villa Clara; Pavel Poveda y Tamara Castillo, Ray Fernández, Roland Jarrín, Adriano Rodríguez, Eduardo Sosa, Juan Carlos Pérez, Samuel Águila, Fernando Bécquer, Paul Prieto y Fidel Díaz Castro; nacidos o residentes en la capital.


A pesar del entusiasmo general, no hubo quien dudara que este concierto no se repitiera jamás. Tal vez no podremos irnos por toda Cuba al son de la música del Diablo, pero de momento estamos a punto de volver a tener el gusto de contemplar la maravilla. El próximo 6 de julio desde 12 y 23, hasta Malecón y 23, en el Vedado, se llevarán a cabo múltiples acciones culturales bajo el nombre de “La noche de los libros” para dar inicio al Verano 2007 en la capital. Y después de lecturas de poemas, de cuentos, visionar películas, ventas de libros y de boletines y tarjetas impresos para la ocasión…a partir de las nueve de la noche, ahí mismo debajo de la cascada, que cae del Hotel Nacional, se celebrará, con la inmensa mayoría de los trovadores que estuvieron en Cárdenas, se hará otra vez El Concierto de las Canciones del Diablo. Que no sea la última vez.
 
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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