Año VI
La Habana
2007

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Gráfica de José Luis Posada en la sala Majadahonda

Carina Pino Santos • La Habana


El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau ha abierto recientemente una muestra personal de 41 grabados, entre colagrafías y litografías de los años 1999 y 2000 de José Luis Posada. 

Con esta exhibición rememora a uno de los mejores dibujantes y caricaturistas de todos los tiempos que viviese en la Isla y suma esta acción de homenaje a ese oficio, siempre apasionante e imprescindible que es el afán de cultivar la memoria histórica, el legado a nuestra plástica. 

Una evocación que no se torna nada metafísica, sino por el contrario, dinámica y dialéctica, si apreciamos cómo aún a sus setenta años cumplidos que es cuando trabaja la serie en exposición, y ya en plena madurez de sus facultades técnicas y expresivas, Posada intentaba, una vez más, abordar un cambio en sus temas y en la forma para laborar este otro imaginario que pretendía. Y si a este nos referimos y la exhibición, asimismo, se refiere a los "mitos", no puedo dejar de rememorar aquella frase que me dijo durante una entrevista que le hice una tarde de ese año 2000 en su estudio —entonces en los altos del restaurante el Patio donde, rodeados por ese ambiente, un tanto peculiar, de campanarios y tejados de centurias pasadas en nuestra Plaza de la Catedral—, confirmaba su concepto de lo mitológico a través de la cita de un estudioso vasco de la mitología y me decía su definición: «en términos de magia todo lo que tiene nombre existe, y si uno quiere llegar a ello tiene que hablarle con palabras mágicas porque si no, no hay resultados» me expresó aquella tarde, precisamente en ese mismo año en que creaba sobre las cartulinas que la institución hoy exhibe.

Se aprecia en las litografías de 1999 aún ese vínculo con la poética surreal, como la llama el curador español Francisco Zapico, quien, sin duda, es el especialista que ha abordado críticamente con mayor profundidad la obra del Gallego Posada.  

En sus colagrafías domina las texturas de forma sorprendente para quien es ya un reputado dibujante y toma sugerencias  plásticas provenientes del expresionismo abstracto para dotar de vida a paisajes donde se observa la coexistencia de la disolución de lo figurativo en una suerte de lirismo abstracto,  grabados en los que no deja de estar presente la vehemencia característica de su personalidad y su obra, aun cuando recordamos todavía al más logrado Posada, dibujante mayor y caricaturista inolvidable. 

Etapa interesante de búsquedas táctiles y visuales es la que podemos apreciar en la exposición de José Luis Posada que podrá visitarse durante junio  en la sala Majadahonda, quehacer que creo hubiera continuado el querido Gallego en una suerte de trayectoria siempre con pasión creadora y sin temor a los cambios, porque, seguro de sí, y de los retos que el arte reclama,  y como creador infatigable, hubiese sido incapaz de descansar en los confines del reconocimiento o en la quietud de las conquistas alcanzadas.

 

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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