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El
trovador cubano Silvio Rodríguez vuelve
a reunir multitudes en su recorrido por
países de Latinoamérica para la
presentación de su última producción
“Érase que se era”, disco que recoge una
recopilación de sus canciones de los
años 60 y 70. En esta ocasión lo recibió
un público de 15 000 personas en el
pabellón Arena Santiago de Chile, el
pasado jueves 1 de marzo, en el primer
concierto de cinco que dará en este
país.
En
una presentación de más de dos horas
Silvio cantó, entre esperados clásicos,
nuevas composiciones y parte de su
último disco, un total de 32 canciones,
que fueron coreadas y ovacionadas por
una emocionada muchedumbre que se ha
mantenido fiel a su música por más de 30
años.
Sin
embargo, en esta, su cuarta gira al país
—la primera fue en 1972 y la última hace
dos años—, gran parte de su público
estuvo compuesto por adolescentes que a
pesar del paso del tiempo siguen al
cantautor cubano como lo hicieron sus
padres en los convulsos 70.
"Silvio, Silvio, el pueblo esta
contigo", coreó entre números la
multitud al que fuera un símbolo de
resistencia para los chilenos en los
peores años de la dictadura. El
cantautor dedicó sus canciones a los
exiliados de Chile, a Compay Segundo y a
Wichy Nogueras, y recibió de manos de un
joven una bandera roja con el rostro de
Salvador Allende.
A su
llegada el 1ro de marzo, Silvio
Rodríguez tuvo un encuentro de una hora
con la Presidenta Michelle Bachelet en
el palacio de La Moneda.
Allí obsequió a la mandataria con una
pintura de uno de los más conocidos
artistas cubanos, Roberto Fabelo.
Además, asistirá
el
lunes 7 a la inauguración de la
Fundación Gladys Marín, homenaje a la
luchadora chilena con quien mantuvo
amistad, y continuará sus conciertos el
martes en Viña del
Mar y el día 8 en Talca.
En la
gira, que comenzó el 22 de febrero en
Perú
con un concierto en el que cantó para 8
000 entusiastas, lo
acompañan el
trío de cuerdas Trovarroco, el
percusionista Oliver Cortés y la
flautista Niurka González, su esposa. En
este país, el primero visitado, donde no
cantaba desde hace 21 años, recibió el
Doctorado Honoris Causa en la
Universidad Mayor de San Marcos, en
Lima. Allí, en clase magistral, dijo a
los estudiantes: “La canción debe
ser siempre sincera. (…) El compromiso
con el amor y con la belleza, con lo
real y con lo imaginado, y sin dudas con
el reclamo de justicia social que signa
nuestra historia, son esencias de la
canción latinoamericana”.
Su
periplo latinoamericano continuará por
México, República Dominicana, El
Salvador, Guatemala y Nicaragua, países
en los que miles de incondicionales
esperan impacientes para escuchar en
vivo a quien es ya parte de la tradición
musical y mito de la canción en todo el
continente. |