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El
artista afinó su guitarra y luego la
rasgó seguro, a pesar del titubeo de las
cuerdas por el frío del aire
acondicionado que rápidamente
desapareció con el calor de un público
que rebasaba la sala del teatro del
Museo Nacional de Bellas Artes. Era el
preludio de un concierto bellísimo del
cantante, compositor, bajista,
arreglista argentino Pedro Aznar, sobre
todo para los muy jóvenes que por
primera vez lo oímos cantar en vivo,
pues su primera visita a Cuba -donde
también concertaría para el público
cubano- fue hace cuatro años, invitado
por el Centro Pablo de la Torriente
Brau.
Empezó por “Amelia”
de
Johnny Mitchell y nos hizo un recorrido
por discos anteriores, pasando por
canciones como “Fotos de Tokio”; “Tu
amor”; “Los Hermanos”, de Atahualpa
Yupanki y “Angie”, de los
Rolling Stones. Acompañado no sólo de
sus guitarras, sino también del músico
cubano Pablo Milanés, su hija Haydée y
Miguel Núñez en el piano, escuchamos
además un adelanto de lo que será su
próximo disco.
Nacido el 23 de julio de 1959 en la
ciudad de Buenos Aires, Pedro Aznar
formaría parte, desde 1978, junto a
Charly García, David Lebón y Oscar Moro,
del grupo Serú Girán, considerado como
un verdadero hito en la historia musical
argentina y que legaría diez discos.
En
1983 se incorporía al Pat Metheny Group
como multiinstrumentista y vocalista con
el que ganó tres premios Grammy por los
discos “First Circle” (1984), “Letter
from Home” (1989) y “The Road to You”
(1993) hasta establecerse como solista
en 1993 ya con once títulos producidos.
Justo
después del concierto le dedicaría unas
palabras a La Jiribilla.
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Con Pablo Milanés |
En
tu obra se une el músico con el poeta,
pero has tenido la necesidad de
expresarte sólo desde la poesía. En 1992
publicas tus Pruebas de fuego.
¿Cómo es este proceso creador?
La
poesía en realidad nació primero en mí.
No sé si es justo decir esto, no sé si
es justo para con la música, pero mi
primer intento de componer, de escribir
poesía es anterior al de mis primeros
intentos de componer música. Alrededor
de los seis años escribí mi primer
poemita y descubrí el mundo de las rimas
y la sonoridad de las palabras. Pero se
han ido desarrollando en realidad
juntos. La poesía es una gran compañera.
La música se profesionalizó muy pronto
en mi vida. Empecé a estudiar música a
los nueve años y a los catorce ya estaba
tocando profesionalmente, en un grupo
pequeñito y haciendo todo a pulmón; pero
con la poesía no. La poesía siempre fue
un lugar íntimo, como un lugar reservado
para mí mismo, un lugar de creación que
se quedaba en casa y recién a los 32
años publiqué con un poco de recelo. No
me daban muchas ganas porque yo sentía
que la poesía era un lugar que
necesitaba que estuviera como a
distancia, como un lugar interior, pero
después me di cuenta que podía compartir
eso y dejar esa puerta abierta porque es
una manera de abrir el alma.
¿Cómo te sientes, músico, poeta?
Las
dos cosas, porque además el mundo de la
canción, como decía recién en el
concierto, es muy fascinante, muy
enriquecedor para quien lo hace. Hay
canciones que son una fusión de música
con literatura y es muy gratificante
cuando se encuentra ese nexo, ese
vínculo en los cuales realmente la
música y la poesía se encastran y hay un
buen maridaje entre las dos cosas.
Sé
que le confieres una tremenda
importancia a los textos de las
canciones. ¿Tiene esto algo que ver con
que en el año 2000 apareciera tu disco
Caja de música donde
musicalizaste poemas de ese genio de las
letras argentinas que fue Jorge Luis
Borges?
Lo de
musicalizar los poemas de Borges fue,
además de un gran halago de que me
convocaran para hacerlo, una gran
escuela. Convengamos que meterse con
semejante peso pesado de la literatura
es una responsabilidad demasiado grande.
Encontrarle desde la música una
expresión musical a poesía que tiene
semejante música como poesía en sí es un
desafío muy grande, pero fue también un
aprendizaje.
Conocemos de tu admiración a Los Beatles
a quienes has versionado en numerosas
ocasiones y a quienes versionarás
también en tu próximo disco. Háblanos de
la importancia de este grupo en tu obra.
Enorme. A mí me pasó como le ha pasado a
cantidad de gente que a partir de
escuchar a Los Beatles decidió ser
músico o por lo menos sintió como una
urgencia de convertirse en músico.
Seguramente hubiera sido músico de todas
maneras porque creo que eso viene en los
genes -mis padres eran músicos-, creo
que eso se hubiera manifestado de todas
formas, pero el hecho de escuchar
aquella música y esa poderosa
electricidad y ese caudal de belleza fue
como un despertar muy concreto en la
música.
Haces tu primera banda sonora en 1987
para el filme Hombre mirando al
sudeste de Eliseo Subiela con quien
continuaste colaborando. ¿Cómo te
sientes trabajando por encargo?
Para
un compositor los encargos son en
realidad una motivación, a pesar de que
pueda parecer una cosa un poco fría. A
partir de una invitación o de un
contrato para hacer una determinada cosa
uno tiene que hacer surgir, fluir la
creatividad. En realidad, son
motivaciones, son incentivos. Creo que
la creatividad lo habita a uno
constantemente y las experiencias que
uno tiene en la vida, las cosas que uno
ve, las cosas que a uno lo conmueven
buenas, malas, todas, van dejando un
sedimento y esa experiencia uno la tiene
al alcance de la mano todo el tiempo.
Cuando aparece una invitación para
plasmarlo en una obra artística, o
cuando hay una fecha a cumplir, esa
obligación hace que uno se conecte con
ese momento.
Una de las cosas más atractivas de tu
música es esa búsqueda en lo
latinoamericano. ¿Por qué te apegas a
esas raíces después de la multiplicidad
de estilos y géneros con los que has
trabajado?
En
los últimos diez años ha sido así y
pretendo seguirlo ahondando porque creo
que ahí hay una fuente riquísima de
música. Además creo que para nosotros
desde Latinoamérica es muy importante no
perder de vista nuestra cultura, siempre
con una mentalidad abierta, no
excluyente de otras influencias y
estando alertas a nuevas tendencias de
cualquier lugar del mundo. Pero creo que
uno dice las cosas más poderosas cuando
está bien afincado en lo que le es
propio, cuando habla de algo que
verdaderamente lo apasiona y sobre lo
cual uno verdaderamente sabe.
¿Crees que la música tiene un fin
social?
No.
No tiene por qué tenerlo. Me gusta el
arte que se compromete con la sociedad,
me gusta el arte comprometido, pero no
creo en el fundamentalismo de que el
arte debe ser comprometido. El arte no
debe ser nada. El arte no le debe nada a
nadie. El arte tiene que ser libre,
tiene que ser capaz de soñar, tanto
sueños como pesadillas.
Anoche estuviste en un megaconcierto en
la Tribuna Antiimperialista, celebrando
los cuarenta años del rock argentino.
¿Todavía te consideras parte de ese
movimiento de rock?
Sí,
desde lo afectivo y desde lo raigal. Mi
raíz viene de ahí. Yo nací y crecí como
músico de rock, le debo al movimiento
muchas de las cosas que he aprendido y
de las cosas que soy. Porque no es
solamente la música de rock en sí, sino
además la cultura rock. Particularmente
de los años sesenta es una cultura
revolucionaria, contestataria, una
cultura que se oponía a la masificación,
a la mentalidad de rebaño, que
priorizaba la búsqueda en lo espiritual,
en una lectura más honda de lo social,
de la belleza y la celebración del
cuerpo, en una apertura hacia niveles
más elevados de la sensualidad y la
sexualidad. Yo le debo muchos de esos
encuentros de estas cosas tan valiosas a
la cultura rock.
Has tenido varios momentos en tu carrera
dentro de los que se destaca tu trabajo
en Serú Girán y luego con Pat Metheny
Group. ¿Qué recordarías de aquellas
épocas?
De
Serú Girán lo que recuerdo con más
cariño es la actitud de amigos que
teníamos. Éramos como una especie de
pandilla que andaba como de vacaciones
por los caminos y nos gustaba hacer
locuras y la pasábamos muy bien, y a la
vez había un continuo desafío entre
todos nosotros por mejorarnos cada vez
más, por ser cada vez mejores músicos.
El
grupo de Pat Metheny fue para mí una
escuela de excelencia de primer nivel
mundial. Me encontré tocando con músicos
de un calibre altísimo y con un nivel de
profesionalismo realmente ejemplar. Yo
creo que eso me formó profundamente, me
dejó una concepción de la excelencia a
la que se puede y se debe aspirar en lo
artístico que me marcó profundamente.
Nos adelantaste algunas canciones de tu
próximo disco. ¿Qué perspectivas tienes
para este año?
Lanzar el disco dentro de unos meses.
Tenemos planeada una gira muy extensa
por toda Latinoamérica y Europa para
presentarlo. |