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Hay
muchas recetas criollas, todas sabrosas,
para meterle caña al pato y darse un
suculento banquete con las bondades de
su carne excelente. Esta que hoy me
ocupa, la prefiero entre todas las que
conozco por el peculiar sabor que el
vinagre, el relleno y algunas especias
finas, que ya iré dando a conocer,
logran imprimirle al delicado bicho.
Una
vez sacrificado el animal, que ha de
estar lo suficientemente regordete y
sano se procede a desplumarlo usando el
conocido procedimiento del agua
caliente; ha de tenerse cuidado extremo
de no pasarlo más de la cuenta, para que
no pierda el pellejo junto con las
plumas. Luego de beneficiado y limpio,
se procede a deshuesarlo con un cuchillo
pequeño y de buen filo, primero los
muslos y luego la pechuga. Esto le
costará un poco de trabajo, pero si le
pone el entusiasmo necesario seguro que
le sale bien.
Luego
pone media libra de manteca de puerco a
calentar en una cazuela amplia y cuando
esté bien encendí’a, agarra por el
pescuezo al pato manteniéndolo
suspendido sobre la cazuela y con un
cucharón le va echando por encima la
manteca. La deja escurrir por toda la
pieza y repite la operación hasta lograr
un dorado intenso y parejo en toda ella.
Luego, coloca al pato en un recipiente
hondo de vidrio y lo baña con vino seco
abundante, una cerveza fuerte y media
taza de miel de abejas. Así lo deja
reposar ocho horas sin refrigeración,
pero bien tapado. Transcurrido ese
tiempo, saca el asunto y entonces
prepara una farsa con una libra de
tocino magro molido, acelgas troceadas,
dados pequeños de zanahoria, trozos de
coliflor y repollo. A esto le adiciona
perejil picado bien fino, estragón,
tomillo, sal de apio y con eso va
rellenando al susodicho patico hasta
darle consistencia. Luego le cose el
fondillo para que no se desparrame el
relleno y le anuda el pescuezo por la
misma razón.
Hecha
esta operación, prepare una tártara de
hornear que sea profunda, embadurnada de
manteca con un lecho de rebanadas de
papas. Coloca al pato, le vierte el
adobo en el que se marinó anteriormente,
un cuarto de libra de mantequilla
salada, dos tazas de vinagre de frutas,
preferiblemente de papaya, y le agrega
un mazo de cebollino picado y cuatro
cebollas moradas en rodajas gruesas.
Ponga el pato a fuego lento en el horno
durante tres horas aproximadamente y
luego de terminada la cocción, sírvalo
en su salsa acompañado de un arroz moro
y mariquitas de plátano macho. |