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Querida María Teresa:
saludos primaverales.
Te envío grandes huacales
de nostalgia y de sorpresa.
Mi “verso-web” atraviesa
millas de silencio austral,
océanos de “info-sal”,
ondas, ondas y más ondas,
para que tú me respondas
con una décima igual.
Estimado Rafael,
Salazar de Salazares,
barbicanoso, con mares
de arpegios sobre la piel;
requintado cascabel,
maraca venezolana,
teclea, en tierra lejana,
ritmos de joropo y clave
para ver si el éter sabe
valorar tu voz hermana.
Éste es mi primer mensaje
de internauta repentista,
etéreo galeronista,
bardo del ciber-lenguaje.
¿E-mail? ¿Internet? ¿O viaje
poético-sideral?
¿Controversia universal
entre galerón, payada,
trovo y repentismo...? ¡Nada!
¡pretexto corresponsal!
Oh, María Teresa Novo,
Oh, Rafael Salazar,
contesten para animar
las venas frías del trovo.
Oh, María Teresa Novo,
oh, Rafa, de arpa y jarana,
hermanos, colegas, “panas”
de este repentista en ciernes,
contesten antes del viernes,
que me voy para la Habana. |