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Pared adentro
fue el más reciente concierto A guitarra
limpia efectuado el pasado sábado 27 en
la sede del Centro Cultural Pablo de la
Torriente Brau y que protagonizó el
poeta, narrador y trovador Freddy
Laffita, artista que reside en la
oriental provincia cubana de Las Tunas,
y quien redemostró con este recital que
la trova es un género que, entre otras
cosas, sirve para testimoniar instantes
(algunos, ciertamente, amargos).
Al presentar el concierto, el poeta y
cineasta Víctor Casaus, director del
Centro Pablo, manifestó su alegría
porque este recital acerca al espacio A
guitarra limpia, nacido hace ocho años,
a la edición 80, acontecimiento
“verdaderamente importante”.
Reiteró Casaus que el hecho de contar
con un artista de Las Tunas cumple uno
de los objetivos del espacio: “dar
posibilidad de expresión a los artistas
no solamente de la capital, sino a los
radicados en otros puntos de la
geografía cubana”. Freddy —recordó—
nació en la Villa Primada, en Baracoa,
uno de los lugares más hermosos y
emblemáticos de la Isla.
Este acercamiento a la capital
evidencia, dijo, que “la trova es una
comunidad de amistades, de espíritus
cercanos, de gentes que establece
relaciones muy hermosas a partir de la
canción compartida y necesaria”.
Insistió que el hecho de invitar a los
trovadores capitalinos Juan Carlos Pérez
e Inti Santana quienes representan
distintas generaciones “es algo
significativo y a la vez una
característica del espacio”.
Señaló que la trova no tiene límites en
cuanto a edades, como tampoco los tiene
en cuanto a las tendencias que se mueven
dentro de ella: “este espacio,
precisamente, ha servido para mostrar
esa variedad, esa diversidad que es una
de las riquezas de la nueva trova, un
movimiento cultural enraizado en lo
mejor de nuestra cultura nacional”.
La nueva trova, significó, ha encontrado
con los años no un debilitamiento de sus
intenciones y propósitos artísticos,
sino todo lo contrario: “se ha
enriquecido con la llegada de nuevas
generaciones y expresiones. Freddy
Laffita es parte de ese renovación”.
Casaus dio la bienvenida al Centro Pablo
a un grupo de educadores populares
pertenecientes al Consejo de Educación
de Adultos de América Latina que se
encuentra participando en un encuentro
auspiciado por el Centro Memorial Martin
Luther King Jr., “institución
hermana con la que hemos desarrollado
proyectos editoriales y que evidencia
una forma de cultura viva”, puntualizó.
Pared adentro,
que incluyó catorce temas en su
mayoría compuestos hace unos años,
comenzó con “Canción simple”, un texto
que “ha dejado de ser mío para pasar a
la historia personal de otras personas”.
Eso, dijo, muchas veces sucede.
Continuó con “Pedradas al espejo”,
“Pared adentro”, “La última primavera”,
“Qué falta le hace”, “El predicador”
(con Juan Carlos Pérez e Inti Santana),
“Cuarto corazón”, “Carmen”, “Atando
cabos” y “Al borde de mi cara”, esta
última con aires de tonada cucalambeana
y que fue uno de los momentos más
elogiables del recital.
Le siguieron “Ni dos palabras” y “Leve
resplandor”, temas que, al igual que
todos los anteriores, estuvieron
escoltados por las obras de los artistas
plásticos Pedro Cantero y Eduardo
Marsall. |